EL PRINCIPIO DE UN FIN

            Rozó los aledaños de mi mente ahíta un rayo de nueva esperanza que retembló mi ánimo e hizo caer las últimas hojas de mi otoño. Con ellos, a mi interior cayeron las esporas de amaneceres nuevos, los más, ignotos.

 

            El cielo tuvo por un momento un color nuevo y, reflejado en las cuatro sucias paredes, me abrió de medio a medio.

 

            ¿Por qué amarrar la tristeza?

            ¿Por qué atracar en la eterna angustia del devenir cotidiano sin quien quieres querer?

 

          Vendrán circunstancias nuevas. Los vientos soplarán desde ese lugar algún día. ¡Vive!, ¡Sé!. ¡No hundas tu yo entre tus cuerdas y espera, confiado, sin atención, que venga!

          Larga espera…

          Llegará.

          ¿Y si no?.

          Sí o no, llegará en todo caso, ¿Por qué, pues, sufrir a cada paso?. Camina.

          Camino…

 

Y el color del domingo se fue tiñendo de tarde. Primavera fuera y yo con reloj atrasado un cuarto, dos: en el invierno…y como recién llegado. Mis ramas vacantes y, al pie, las semillas durmiendo el frío que empieza.

 

Y el son del domingo se fue inundando de fuerza. A mi alrededor se plegó el tiempo, Me cogió entre sus bucles y zarandeó mi tienda. Como ráfaga indomable abrió mis puertas y solté las riendas…

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