A ESPAÑA

A ESPAÑA

 

Lluvia verde de las praderas montaraces

que pisaron galaicos, astures y suevos,

mecida en su cadencia sonante

por gaitas en dulces aires de sueños.

 

Valles quebrados salpicados de haces,

vertiendo platas en mares nuevos

que bañan desde remotas edades

los confines de cántabros suelos.

 

Indomables verdes, rojos y blancos

que atesoran sangre ancestral de esta tierra

y mantienen vivas voces de antaño

y han derramado carácter en siembra

de voluntades de gallardía y nobleza;

abigarrados espíritus acrisolados en fuerza y bravura,

en centenarios árboles enraizados.

 

Tierras bañadas por íberas aguas

que anchas bajan desde los verdes altivos

y las blancuras de pirenaicas montañas,

nutriendo con aluviones el destino

de almas visitadas por Vírgenes brillantes.

 

Pálidos confines orientales de cárdenos y oros,

de torres encardinandas y danzantes,

ruedas encadenadas en paso quedo y sordo.

 

Aires de huerta y frutal, de caña y mar,

de azul coronado, falcata, flauta y sal.

 

Cascada de sentimientos en hondos ayes

de tierras feraces que palmitan en soles

y cuajan amaneceres de caracoladas artes

cosidas por alfanjes con hilos y flores.

 

Campos iluminados por el dorado trigo ondulante,

surcados por los cuartos de negros dioses

de cuya bravura, temple y ardor saben

las piedras que anclaron pasados esplendores

de reinos de plata, cobre, oro y naves

surcadoras de paces en rutas orientales.

 

Interiores altiplanos, austeros y enjutos,

firmes con la azada bajo el sol de verano,

surcados por blancos racimos de lana y bultos

zainos con formas celestes y brillos canos.

 

Nacida de montes, murallas de guerra,

meseteña estirpe numantina, tenaz luchadora

de afanes patrios plasmados en tierra,

en fe y lengua;

convertida en forjadora

de imperios universales

 tras la amalgama de voces, aires y estandartes

y clara visionaria de destinos

rotos por el tiempo y los hombres.

Crisol de colores y pueblos

caminantes en los siglos bajo sus cielos,

unidos en empresas de grandeza y de sueños.

 

Amo esta tierra forjada por la historia,

cada rincón de su espacio,

cada nota de sus cantos,

las voces de sus gentes

de líricas victorias

aleadas con acentos sonoros y gratos.

 

Estremecen mis sentidos tus colores ondeantes,

acompasados por el viento y sones brillantes

que a las estrellas elevan clamores

de manos enlazadas en afanes solidarios,

de construcciones venideras en soles

y oros de ayeres gloriosos,

sudarios de sangres vertidas en campos

y manos trazadoras de estandartes

que flamean sobre azules

hasta sus confines surcados,

guiando sembrantes corazones

de unidades multicolores.

 

 

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