ECKHART TOLLE. CON PERDÓN, SIR

 
Sobre ECKHART TOLLE y su obra "Un nuevo mundo, ahora. Encuentra el propósito de tu vida".
 
 
La primera idea que saltó en mi cerebro tras la lectura de la obra de Eckhart Tolle es que es tremendamente positivo leer de todo, no andarse con remilgos a la hora de enfrentarse a las ideas de los demás, atenderlas con espíritu crítico y quedarte con lo que puedan darte, ya sea porque el contenido del mensaje puedes hacerlo tuyo o porque te aporta argumentos para mantenerte alerta ante el peor de los enemigos… la intención de manipularte, de controlarte, de dominarte.
 
Y es que la obra del amigo Tolle no es ni más ni menos que una manipulación escudada en una presunta antimanipulación: no os dejéis manipular por nadie, pensad, creed sólo en lo que yo os diga… porque yo soy el transmisor de la verdad. O sea, más de lo mismo de siempre. Un visionario que sintió en un momento de su vida una presunta revelación sobre la realidad del ser humano, un "flash" que le hizo dejar de ser "yo" para ser "presencia", "consciencia".
 
A partir de la religión cristiana, a la que es evidente otorga el marchamo de base de su "visión"; de un cristianismo muy de la cuerda de las suaves iglesias protestantes norteamericanas; con leves guiños islámicos iniciales (luego desaparecidos por completo) y grandes guiños budo-zen-yoguistas, teje una nueva doctrina claramente dirigida a la clase media norteamericana, semi culta, cristiana protestante, pero proclive a los movimientos orientalistas con meditación, yoga, etc. Una doctrina en la que la palabra de Jesucristo, tal cual quedó fijada en los evangelios canónicos, es la inspiración para buscar supuestas ratificaciones a sus propuestas. En ningún momento plantea duda ninguna sobre la fidelidad de lo escrito en los evangelios canónicos respecto a lo que Jesucristo dijera o dejara de decir, sacando por doquier citas de uno u otro de los cuatro para ajustar sus interpretaciones… "lo que Jesús quería decir en realidad…" "… con esto Jesucristo quería decir…"
 
Alguna que otra cita de Buda o de los maestros zen adorna el entramado; un adorno necesario para encajar sus propuestas sobre la composición material y espiritual del ser humano y sus tímidas afirmaciones reencarnacionistas.
 
En definitiva, la doctrina "tollista" se basa en la idea de que el ser humano está compuesto por diferentes entidades. El cuerpo es vehículo de una especie de lucha ancestral entre la "consciencia" y el "yo" "pensante", crecientemente comparado y finalmente identificado con una especie de entidad colectiva que posee a los individuos; una entidad que "huele" mucho, demasiado, al azufre de la definición tradicional de diablo, demonio, satán… Según él, todos estamos poseídos inicialmente por esta entidad, que está en nosotros y a la vez tiene una especie de proyección colectiva. Pensar es el alimento de esa entidad, del "yo".
 
La manera de liberarse del yugo del "yo" es pasar por una especie de autoexorcismo en el que hay que dejar de pensar, no enfrentarse a nada ni a nadie, asumir sin rebeldía las circunstancias de nuestra vida, olvidarnos del pasado y no pensar en el futuro; en definitiva "no pensar". De esta forma se supone que el individuo recibe una especie de iluminación que le lleva a ser "consciente" de su "presencia" real; desvinculada del "yo". Naturalmente, esta consciencia individual también forma parte de un todo, es una proyección de la "consciencia colectiva" que, lógicamente, es Dios.
 
Por supuesto, la meditación, empezando por la respiración acompasada y consciente y siguiendo por la "concienciación" de cada parte de nuestro cuerpo (vamos, las técnicas básicas de la relajación, primero, y, después, de la meditación trascendental y el yoga), es el camino para facilitar el "exorcismo" de nosotros mismos, para alcanzar la "iluminación", el destierro del "yo" y la llegada de la "consciencia".
 
Presuntamente, ese "nuevo mundo" que anuncia en el título vendrá de la mano de esa iluminación. Uno se pregunta si hay que esperar a que los más de tres mil millones de seres humanos del mundo reciban esa iluminación o basta con que la reciban los trescientos millones de norteamericanos… o tal vez con unos cuantos miles de sus lectores. También se plantea la duda, que no aclara para nada en sus exageradamente rápidas conclusiones finales sobre ese mundo en ciernes, de cómo puede articularse un mundo de seres conscientes o, peor aún, qué pueden hacer los primeros miles de conscientes si unos cuantos "no conscientes", unos cuantos "yoes" se aprovechan del "laissez faire, laissez passer" y les dan para el pelo a los que se conforman con la situación que cada hoy les traiga.
 
Las utopías están muy bien; todas las utopías. Lo malo es que para alcanzarlas hay que convencer a todo el mundo. En cuanto haya sólo uno no convencido…
 
En definitiva, un visionario más que propone una utopía "pu potita" que le está sirviendo para tener unos muy guapos derechos de autor por sus libros y un número importante de "clientes" de sus "consejos espirituales"; consejos que en ningún lugar se dice si los da "by the face" o "ppv"
 
Baxuanball Ahjeoqoj

2 Responses to ECKHART TOLLE. CON PERDÓN, SIR

  1. Anónimo dice:

    Te entiendo, Tu tienes toda la razón….. Y El tambien.

    Gracias por compartir.

  2. RosaM dice:

    Tu espacio es muy denso y también muy interesante. Tendré que pasarme muchas veces por aqui. Te dejaré más comentarios, cuando lo lea más detenidamente.
    Un saludo

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