AMANECER. ALMANECOHOLCER

 
21 de agosto. El Sol parecía desparramarse sobre el negro tapiz de las calles, inundándolas con plastones blancos que cegaban mi cegada vista.
Dos horas, sólo dos.
La nube aún continúa y me lleva casi en volandas por encima de mis no dichas.
He de repetirlo.
Hoy, por fin, no ha habido sueños… o no los recuerdo. Sólo dos horas, pero dos benditas horas descargadas de angustia.
Ahora, no sé si estoy bien, si estoy mal o no estoy; tal vez cuando la mañana avance un poco más, a los fantasmas habituales se una un tremendo dolor de neuronas, una renovada angustia por no ser o hasta una tormenta de entendimiento.
Pero esta noche, mientras mi estómago servía de intermediario para llevar a mis venas las nubes, he sufrido de un modo menos real, más poético, más pictórico. He navegado un océano que no me ha engullido del todo, que no me ha empujado a sus confines de arena.
Quizás deba coger todas las noches la misma barca…
 
 

Baxuanball Ahjeoqoj

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One Response to AMANECER. ALMANECOHOLCER

  1. RosaM says:

    Pues si sabes que la barca siempre va a estar atracada en el mismo puerto, no tienes más que desamarrarla de su pantalán y marcharte con ella a navegar por esos océanos que mencionas.
    Besos. 

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