ÁRBOLES

 
Tal vez he de aprender del castaño, que sabe desprenderse en el otoño de las hojas que le alimentaron de luz desde la primavera y le ayudaron a parir sus frutos.
 
Quizás mejor del ciprés que se alimenta de muerte y asciende en llamarada de hojas hacia el cielo.
 
Puede ser que del plátano, capaz de enlazar sus ramas con su compañero hasta hacer de las dos una sola, compartiendo savia, haciéndose uno.
 
Pero no soy castaño, no soy ciprés, no soy plátano. Soy un ser que no prescinde de sus hojas, se le caen de entre las manos cuando la primavera no ha hecho más que eclosionar; mis llamas me consumen sin poder alzarse al cielo; y mis ramas deben de alimentar parcamente a quienes quiero unirlas pues, cuando parece que sus tejidos se entrelazan con las suyas, sueltan las amarras y conducen sus ramas hacia otros congéneres.
 
¿Deberé desarraigarme, liberar la tierra de mi peso, consumirme con mis llamas y dejar al viento esparcir las cenizas del no-ser que casi me siento? 
 
 
 
Baxuanball Ahjeoqoj

One Response to ÁRBOLES

  1. RosaM dice:

    Deja que que sean otras ramas las que creen lazos con las tuyas. 
    Preciosa reflexión.
    Un beso
     
     
    Pdta: Hablando de castañares. Impresionante un otoño en las inmediaciones de Igualeja (Málaga). Todo un espectáculo para los sentidos.
     

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