LA MUERTE NO EXISTE

 

La muerte no existe. La muerte es. La muerte está en cada uno de los seres humanos. La muerte es cada uno de los seres humanos, forma parte de su ser. Somos muerte, poseedores de muerte… dadores de muerte.

Nos defendemos de nosotros mismos cuando luchamos contra muerte… damos muerte cuando rompemos las ataduras que controlan en formulismos sociales nuestros instintos o en racionalidad nuestra intrínseca locura… o nos defendemos del resto de dadores de muerte cuando son sus ligaduras las que saltan.

Siempre muerte. Muerte dada y recibida. Rápida, sin casi sentir, o cruelmente administrada.

Muerte siempre cerca, ante los ojos o detrás de una cortina, o detrás de una pared o detrás del océano, o más allá,

Cada letra aquí trazada ha sido gemela de tiempo con una o más muertes dadas en algún lugar.

Hoy, aquél da muerte, tal vez mediando el ensañamiento más abyecto, fruto de la ebriedad de sangre, de pasión ideológica, de odio cultivado por alguien que, lejos, hace muescas en su ego por cada muerte inspirada. Mañana, el odio irradiado se reflejará en el espejo del torturado y éste, ciego de venganza, ciego del mismo odio matizado por la misma idea teñida de matices distintos, dará muerte al matador y un otro hará su muesca.

Muerte, muerte, muerta.

 

Escuálido negro corcel martillea con sus cascos, al galope, el suelo forrado de papel crepitante. Aluminio laminado en cada apoyo hollado, ligeramente hundido por su casi inexistente peso, creando sucesivos resplandores de los miles de radios surgidos del punto en el que el dedo ungulado sirve de efímero impulsador. Se ondula el reflejo del plomizo inexistente vacío del cenit y el aire circundante hace ondear las crines a las que se aferra el pellejo desnudo que envuelve los huesos del jinete-amazona, andrógino encarnador-encarnadora del regreso a la nada de todo.

 

¿Guadaña?. Tal vez hacha… hoy sierra mecánica, granada, plomo, metralla, cuchillo, gas, iones, voltios, soga, química, virus manipulado… o simplemente manos anudadas desnudas a un cuello.

¿Muerte?

No viene, está. Siempre está.

¿Me la darán?

¿Me la daré?

En ella, que está en mí, estaré como ya estuve antes de ser.

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