COLECTIVIZACIÓN INDIVIDUALIZADA; INDIVIDUALIZACIÓN COLECTIVA

 

Milan Kundera; “La Broma” (1967) Editorial Planeta, Barcelona, 2000

 

Milan Kundera - La BromaMilan Kundera

 

Checoslovaquia. El régimen comunista es dueño del aparato del estado. Ludvik es un joven estudiante universitario, miembro del partido, con un cierto éxito personal y público. Su carácter afable, comprometido mas desinhibido, le lleva a escribir una breve frase un tanto antirrevolucionaria en una postal enviada a una amiga en tono de broma… La broma. Y la broma termina cambiando radicalmente su vida. Es expulsado del partido y de la universidad por sus presuntas ideas trotskistas, y enviado a cumplir tres años de servicio militar en una unidad de servicios en la mina ("los negros", por el color de sus hombreras), donde defenestrados por causas diversas cumplen su obligación con el estado. Termina siendo condenado por deserción al descubrirse una escapada en pos de una aventura amorosa. Cumplida la condena, él mismo se condena unos cuantos años más trabajando en las minas. Vuelve finalmente a su tierra donde confluyen personajes y circunstancias de su pasado y donde intenta vengarse de quien propició su desgracia, seduciendo a su mujer. Pero la miel de la venganza dura poco en su paladar pues ella le confiesa la ruptura con el que fue su verdugo. Soledad.

 

El amor, el devenir de la vida sigue bajo cualquier circunstancia sociopolítica, aunque éstas puedan determinar el rumbo. En un sistema colectivizador el individualismo es una lacra y hacer manifestación de él, aunque sea en broma, puede costar caro. El precio es mayor en los momentos en los que el sistema está iniciando el proceso de dominación social y se muestra radical con cualquier elemento o factor que pueda resultar enemigo.

Tradiciones centenarias con raigambre religiosa deben adaptarse al uso de reivindicación localista tamizada por los instrumentos del poder. Los creyentes han de amoldarse a no hacer ostentación de su credo o incluso a colaborar, aferrándose a lo que su doctrina y la del estado tienen en común.

El fondo no es más que ése, la supeditación de los individuos a un sistema al que se habitúan y que no cuestionan, o con el que incluso se comprometen, mientras la vida, lo cotidiano, continúa a pesar del propio sistema.

 

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