AMOR, PURA QUÍMICA

 

Eduardo Punset; “El viaje al amor. Las nuevas claves científicas” (2007) Círculo de Lectores, Barcelona, 2007

 

 

 

Punset, a la vista de los descubrimientos sobre el papel de la serotonina, oxitocina, vasopresina, etc en el funcionamiento de eso que calificamos como sentimiento y llamamos amor, deja como puros frutos de estados bioquímicos manifestaciones como las de Gustavo Aldolfo Bécquer, Rubén Darío, Campoamor, Amado Nervo…

 ¡Bah, puros notarios de los efectos de neurotransmisores y hormonas!

 

Pues qué frustración que, al final, todo sea cuestión de proporciones en el cocktail bioquímico del organismo multicelular que somos.

 

Tal vez, la toma de conciencia de uno mismo, punto de partida para llegar a los descubrimientos aquí expuestos sobre la dimensión biogenética del amor, sea el más lamentable acontecimiento de la evolución.

 

Adiós a la magia.

 

 

 

La felicidad es la ausencia de miedo.

(Pág. 9)

 

Según la psicología evolutiva, a los hombres corresponde la función de pregonar sus excelentes características genéticas y a las mujeres la decisión de elegir buenos genes o buenos recursos.

(Pág. 14)

 

El derroche de entrega y sacrificio que a menudo se baraja en el amor no puede ocultar el claro contraste entre esta visión ofrecida por la literatura y la que perfila la biología. La primera fundamenta el amor en la entrega y el sacrificio. La segunda, en el ánimo de supervivencia.

(Pág.68)

 

El lenguaje (que requería un cerebro importante) nunca fue diseñado para entenderse, sino para confundirse.

(Pág. 75)

 

El amor se encarga de eliminar el pensamiento consciente.

(Pág. 85)

 

¿Por qué un instinto tan idóneo para garantizar la supervivencia constituye, al mismo tiempo, una fuente sin fin de problemas y sufrimiento? Si están claras las razones evolutivas del amor, ¿por qué su existencia, simultáneamente, complica tanto la vida de la gente?

(Pág. 87)

 

El amor “surge” –uno no hace nada para padecerlo, simplemente ocurre-; el amor nos hace olvidadizos, obsesivos, vulnerables, inseguros, celosos, acelera nuestro pulso, nos puede sumir en la depresión o en la euforia. La experiencia del amor se vive como algo irracional, predestinado; deforma la realidad, no obedece a las leyes de la razón y la objetividad.

(Pág. 93)

 

Mentir conscientemente resulta agotador para el cerebro.

(Pág. 200)

 

La práctica totalidad de los acontecimientos que componen la historia del mundo transcurren ajenos y sin testigos, mientras cuatro escribanos indocumentados transcriben los discursos huecos de un papanatas.

(Pág. 208)

 

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