VIDA ETERNA: ETERNA BÚSQUEDA

 

Fernando Savater “La vida eterna” (2007) Círculo de lectores, Barcelona, 2007 (publicado inicialmente por Ariel)

 

 

Savater reflexiona, apoyándose en numerosas referencias y citas de diversos autores, sobre la creencia en la vida después de la muerte, uno de los aspectos doctrinales de la mayor parte de las religiones.

 

Reflexiones sugeridas por las reflexiones leídas:

 

Que moriremos es la única verdad indiscutible, lo demás son verdades interpretables.

 

La razón busca verdades demostrables empíricamente. Las religiones suministran verdades indemostrables en las que creer, intentando acomodar el espíritu intelectualmente aventurero del ser humano.

 

Lo peor es que para defender sus verdades las religiones adoptan posturas combativas frente a quienes creen en otras verdades. Posturas combativas que en sus formulaciones más radicales se escriben con sangre.

 

En una religión como la católica, que proclama la infalibilidad del Papa, revestido de la supuesta inspiración del Espíritu Santo, pontífice (hacedor de puentes) de la divinidad, por cuya boca (o pluma) habla ésta, llama la atención la mutabilidad de sus designios.

 

 

 Citas del autor y "citas citadas" por el autor:

 

No son los argumentos racionales sino las emociones las que hacen creer en la vida futura

Bertrand Russell en Por qué no soy cristiano

 

Los seres humanos mentimos con la misma naturalidad con la que respiramos. Mentimos para ocultar nuestras inseguridades, para hacer que otros se sientan mejor, para sentirnos mejor nosotros mismos, para que nos quiera la gente, para proteger a los niños, para librarnos del peligro, para encubrir nuestras fechorías o por pura diversión. La mentira es un auténtico universal: se practica con destreza en el mundo entero.

Michael P. Lynch en La importancia de la verdad

 

No son los argumentos racionales sino las emociones las que hacen creer en la vida futura

Bertrand Russell en Por qué no soy cristiano

 

Sólo mentimos de verdad cuando negamos voluntariamente la verdad a quien tiene derecho a esperarla de nosotros en un terreno determinado

(pág 24)

 

La creencia religiosa de un hombre (…) representa esencialmente para mí la creencia en algún orden invisible en el cual los enigmas del orden natural encontrarían explicación.

William James en La volonté de croire

 

El amor es la inquietud por lo que podemos perder, el ciego deseo incondicional de que siga existiendo lo que puede dejar de existir.

(pág. 53)

 

Creo firmemente que si no soñásemos al dormir jamás hubiéramos imaginado la posibilidad de una vida perdurable posterior al profundísimo sueño de la muerte

(pág. 59)

 

Según enseña Epicuro y remacha Lucrecio, la muerte jamás nos alcanza porque mientras nosotros estamos ella no está y cuando llega nosotros ya no estamos

(pág. 63)

 

De las tres funciones clásicas que los estudiosos confieren a la religión (explicar el origen del universo y de lo que somos, confortarnos ante la muerte y brindar un vínculo moral a la comunidad a que pertenecemos) sólo la segunda sigue sin encontrar hoy alternativa aceptable ni siquiera en los contextos culturales donde mayor aceptación ha logrado la ilustración científica y sociopolítica.

(pág. 70)

 

La atención punitiva de una divinidad revanchista, que anota y castiga puntillosamente nuestras innumerables faltas, puede tener aspectos muy inquietantes pero también tiene una compensación honrosa: ¡por fin alguien realmente importante nos considera auténtica y eternamente en serio!

(pág. 75)

 

Cuando soy débil os reclamo la libertad en nombre de vuestros principios; cuando soy fuerte os la niego en nombre de los míos

Montalambert

 

Nacemos por azar pero seguimos vivos de chiripa y siempre con notable despliegue de esfuerzo por nuestra parte

(pág. 181)

 

El hombre no puede vivir plenamente si no hay algo capaz de llenar su espíritu hasta el punto de desear morir por ello

José Ortega y Gasset

 

La existencia de Dios es tan deseable que difícilmente puede ser verdadera…

(pág. 199)

 

Para mí hay algo raro en las valoraciones éticas de los que creen que una deidad omnipotente, omnisciente y benévola, después de preparar el terreno durante muchos millones de años de nebulosa sin vida, puede considerarse justamente recompensada por la aparición final de Hitler, Stalin y la bomba H

Bertrand Russell en Por qué no soy cristiano

 

No hay personas más peligrosas sobre la tierra que las que creen que están ejerciendo la voluntad del Todopoderoso

(pág. 203)

 

Hay que abrirle los ojos a la gente, no sacárselos

Madame du Deffand

 

Los sistemas de creencias del pasado eran técnicamente falsos y moralmente consoladores. La ciencia es lo contrario

Ernest Gellner en Posmodernismo, razón y religión

 

No hay tiranía peor que la de una conciencia retrógrada o fanática que oprime a un mundo que no entiende en nombre de otro mundo inexistente

Santayana en Diálogos en el limbo

 

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