HAITI – ¡AY!TI

 
Las placas que forman la corteza terrestre y el magma que circula debajo de ellas carecen de inteligencia, no deciden cuándo y dónde se van a mover, simplemente se mueven y hay momentos en los que las tensiones en el chocque de unas con otras provocan temblores de gran intensidad. No hay ninguna voluntad detrás del hecho de que esos temblores sean tan violentos que destruyan las obras humanas y con ellas a los propios seres humanos. Al fin y al cabo, esos movimientos son los que, con el paso de milenios, han elevado los Andes o el Himalaya y han ido determinando la actual distribución de tierras emergidas (distribución que no será igual dentro de miles de años)… si han sido capaces de destruir y construir en proporciones semejantes, ¿qué no pueden hacer con las insignificantes construcciones humanas?
 
Cuando suceden hechos como el terremoto que ha asolado Haití, uno no tiene más remedio que sentirse compungido. Es inevitable preguntarse qué habría sucedido si nos hubiera pasado a nosotros. Ver las imágenes de destrucción, de muerte, de desolación e imaginar las circunstancias en las que se desarrollará la vida de las personas que ahora se enfrentarán a la pérdida de seres queridos, a sus propias lesiones, a enfermedades, etc. conmueve el ánimo.
 
Haití, ahora, es noticia. Las cadenas de televisión dedican a la información sobre la tragedia "casi" el mismo tiempo que al fútbol. Se movilizan entidades públicas y privadas, desde los gobiernos hasta las ONG. Se despiertan las sensibilidades y se nos pide desde oraciones a dinero (sobre todo, dinero). Casi simultáneamente con las últimas réplicas del terremoto se abrirían por doquier cuentas corrientes en las que el ciudadano comprometido podía ingresar su ayuda para los haitianos… suele ser así con cada desastre que se produce a lo largo y ancho del mundo. ¿Cuánto de ese dinero llegará de forma efectiva a los haitianos en forma de ayuda necesaria? ¿Los bancos que alojan esas cuentas corrientes cobran por esas cuentas las mismas draconianas comisiones que a los particulares, dan intereses mejores, cuánto ingresan ellos mismos? ¿Quién decide qué hacer con ese dinero?
 
No, decididamente no creo que sea el mejor modo de afrontar situaciones como ésta recaudar de prisa y corriendo y llevar de todo a mogollón. El mundo es realmente rico, hay enormes recursos… pero están pésimamente distribuidos. Sí, hay muchos que son insensibles a las tragedias de los demás; pero creo que la mayoría estaría totalmente de acuerdo en que hay que disponer de algún sistema que en situaciones críticas redireccione recursos específicos previsoramente disponibles a aquellas áreas que lo necesiten. Acuerdos en el marco de las Naciones Unidas realmente comprometidos y compromiso de los gobiernos para contribuir en un modo proporcional a la riqueza de cada uno. ¿El 0,7 % del PIB o más? No sé, pero algo… ¿o es que interesa más un sistema como el actual? (ya se sabe, a río revuelto…)
 
De todas formas hay algo que me asquea en la forma como se tratan estas crisis. Los medios de comunicación se vuelcan, buscan las imágenes más ilustrativas (que, lógicamente suelen ser las más trágicas), los testimonios más sobrecogedores, las historias más llamativas, en una carrera que parece inspirada por el mismo principio que la información de los escándalos políticos, la vida de los famosos y… el fútbol: atraer a los espectadores y auparse en las listas de audiencia (no, hombre, ¿cómo dices eso?, las cadenas de televisión sólo se mueven por su afán de informar al ciudadano… ¡vamos!, de hecho, seguro que los ingresos que tengan por los "spots" publicitarios emitidos en el tiempo dedicado a la información de la catástrofe lo trasferirán íntegro a los programas de ayuda)
 
Pero pasrá el tiempo, bajarán los índices de audiencia, se agotarán la historias y el tema dejará de ser del interés general, ese interés general que hasta el momento del terremoto daba la espalda a circunstancias como que Haití ocupara (2009) el puesto 149º de 182 en el Índice de Desarrollo Humano que publica el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (El 1º es Noruega; España ocupa el puesto 15º) o que desconocía que en Haití…
 
  • el 18,5 % de sus ciudadanos no consigue superar los 40 años
  • el 42 % no tiene acceso a agua corriente
  • el 72,1 % vive con menos de 2 $ al día
  • 699 $ de renta per cápita (España, 32.017; Noruega, 82.480)
 
Un reconocido periodista español reflexionaba antes "sus" cámaras apenas 24 horas después del terremoto y decía algo similar a estos últimos párrafos, que hoy Haití es noticia por el terremoto o lo fue cuando los enfrentamientos civiles produjeron muertes, y que dejará de serlo en unos días. Sí, daba en el clavo… ¿pero, se ocupará él de recordar de vez en cuando lo mal que están las cosas en Haití dentro de unos meses? No, tal vez sus comentarios ex catedra se ocuparán de alguno de los incontables miniescándalos, escándalos o superescándalos que genera la política española (preferentemente se ocupará de los de un lado del arco parlamentario)… y será dentro de unos meses cuando la situacion de Haití será peor; ahora, el Mundo se vuelca a favor de Haití; dentro de unos meses, pasada la fiebre, disminuirá la llegada de ayudas, se habrán acabado las de ahora y tendrán que enfrentarse a la reconstrucción, las enfermedades, la escasez; o sea, igual que antes del terremoto, pero multiplicado por X, donde X es igual a la solidaridad puntual de hoy menos la solidaridad habitual con los pobres que no son noticia.
 

 

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