INFORMACIÓN DE CONSUMO

 

Ante todo tengo que decir que me gusta el deporte. En principio, se trata de una de las actividades humanas más nobles, donde por lo general es el esfuerzo personal o colectivo lo que determina el triunfo.
 
En su origen el deporte era una actividad más del entretenimiento de los aristócratas y burgueses enriquecidos. Primero fue la caza y poco a poco cada vez más actividades. Al fin y al cabo, se precisaba tiempo libre para practicarlo y las clases trabajadoras ya tenían bastante con cumplir con horarios extenuantes.
 
Con el tiempo, y a medida que los cambios sociales abrían al ocio a las clases populares, el deporte se popularizó. En el siglo XX empezó a convertirse en una actividad remunerada, en un trabajo más , naturalmente en función de su conversión en un espectáculo generador de negocio. En Europa, el deporte que se convirtió en el más rentable fue el fútbol. Hoy en día es una de las actividades de negocio que mueven más dinero. Se gastan cantidades desorbitadas en la compra de jugadores, se invierten cantidades millonarias en instalaciones, equipamientos, personal; y se mueven montantes impresionantes en publicidad y derechos televisivos.
 
Existe una doble relación: el público tiene interés por el deporte y especialmente el fútbol y reclama información, por una parte; y la televisión llena sus espacios de deporte, especialmente el fútbol, para atraer la atención del público.

Vale. no hay problema. Dada la oferta televisiva de hoy en día, parece lógico que haya canales específicos dedicados única y exclusivamente al deporte, o sólo al fútbol, o incluso sólo a un equipo de fútbol. Cada uno es libre así de decidir en qué momento se quiere poner a ver fútbol.
 
Pero me da la impresión, vamos, creo que hay algo más en el mundo que fútbol.
 
En España, las cadenas generalistas resultan en este sentido "apestosas". Lo peor es que hasta la que pagamos entre todos parece no tener sentido de la ecuanimidad informativa. Ver un telediario es una auténtica pérdida de tiempo si lo que quieres es informarte mínimamente de la actualidad realmente trascendente a nivel mundial y nacional.
 
Salvo que se trate de algún desastre (algo que vende mucho), o alguna novedad impactante, lo más normal es que te encuentres con unos titulares deportivos. Ayer, por ejemplo, lo más importante sucedido en el mundo es que el Atlético de Madrid se proclamó campeón de la Supercopa de Europa (noticia de portada) y que el domingo se disputan carreras de motos.
 
Tras los titulares, introducción. Y lo primero, es lo primero, la "especialista" en deportes pasa a ampliar un poco los titulares y también se le deja un hueco al hombre del tiempo, que se remite a la información específica al final del telediario.
 
Pasados casi tres minutos, por fin, le llega el turno a esas noticias que no importan a nadie. Esas que se "comunican" con una leve mención. Unos minutillos (si en ellos se puede dar cabida a cotilleos insulsos, mejor). La actualidad de los partidos mayoritarios ocupa escasamente dos minutos (a veces, imagino, será difícil encontrar algo interesante de lo que hacen los políticos) y el resto de noticias poco más. Con todo llegamos a los 30 minutos de no-deporte. Y de nuevo, durante 18 minutos más (unidos a la "entrada", más de 20) a lo que importa: el fútbol y el deporte cuyas transmisiones tiene la cadena en exclusiva (es curioso que el motociclismo parezca el segundo deporte en importancia en España para cualquiera que vea el telediario; el baloncesto, por ejemplo, no merece casi atención, y eso que España defiende su título mundial).
 
Análisis, opiniones de "especialistas", entrevistas al público para sondear su opinión, entrevistas a entrenadores, presidentes, jugadores… y, mientras, cualquiera de las noticias sobre actualidad política salvadas con 30 segundos en los que, como mucho, se nos pone un "recorte" de la intervención en un mitin o una rueda de prensa de algún político. Nada de análisis, nada de especialistas, nada de sondeos al público.
 
Pero, claro, la culpa no es sólo de los medios informativos. Los que los integran viven de eso y si quieren seguir haciéndolo tienen que dar al público lo que les pide. Un telediario dedicado en exclusiva a lo que debería no tendría casi espectadores, la audiencia se iría a otra cadena. Si concentraran la información deportiva en un programa específico, no podrían colocar algunos de los mensajes subliminales que cuelan en los telediarios…
 
PANEM ET CIRCENSES!

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