LOS NOBEL

 

Premios hay de todos los pelajes en este orbe que nos cobija.

Los premios los otorgan jurados.

Los jurados los componen personas.

Las personas tienen sus propias ideas y, en ningún caso, son absolutamente imparciales, ni absolutamente independientes.

Por eso, cualquier tipo de premios concedidos por jurados me han parecido siempre algo a lo que decir “bueno, vale, pues ellos sabrán”

El hecho de que una película no haya obtenido ningún Oscar (Premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de EE.UU.) no significa que no sea mejor que algunas de las que han superado la decena de estatuillas, simplemente significa que se ha vendido mejor entre el mundillo circundante a los que han “votado”.

En el caso de los Nobel, parece que están revestidos de una especie de sacrosanta aureola de seriedad, formalidad, bien hacer y bien decidir. Decir que éste o aquél ha recibido el Premio Nobel es como si hubiera entrado en el santoral de la perfección, en el Olimpo de las divinidades de la Intelectualidad.

Los Premios Nobel fueron un marronazo que les dejó encomendado en su testamento a determinadas instituciones Alfred Nobel (1833-1896), ya que no contó para nada con la opinión de las mismas respecto al papel que les dejaba encargado en sus últimas voluntades. El inventor de la dinamita y otros explosivos, de fundamentales aplicaciones industriales y con una larga lista de usos alternativos que tienen poco que ver con uno de los premios, el de la Paz, legó su fortuna a un fondo, gestionado hoy por la Fundación Nobel, para premiar anualmente a las personas más destacadas en los campos de la Medicina, la Física, la Química, la Literatura y la promoción de la Paz y encargó de la evaluación de los premiados a instituciones como la Real Academia Sueca de las Ciencias, la Academia Sueca, el Instituto Karolinska y el Parlamento Noruego, a los que no les quedó más remedio que aceptar el reto.

Su concesión comenzó en 1901 y salvo las vicisitudes debidas a las guerras mundiales o al hecho de no encontrar candidato merecedor (cosa que, obviamente, ha sido más frecuente en el caso del Premio Nobel de la Paz) se han repetido anualmente hasta hoy. En 1969 se unió a la lista el Premio Nobel de Economía (aunque no es estrictamente un Nobel, ya que no figuraba entre los citados en el testamento)

El premio está dotado con una hermosa medalla con la efigie de Alfred Nobel y, “lo menos importante”, algo más de 1 millón de euros.

Este año los galardonados han sido los siguientes:

Premio Nobel de Física  (Decidido por la Real Academia Sueca de Ciencias)

“a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la física” (testamento de Alfred Nobel)

Andre Geim (Países Bajos) y Konstantin Novoselov (Rusia) por sus novedosos experimentos sobre el material bidimensional grafeno

Premio Nobel en Fisiología y Medicina (decidido por el Instituto Karolinska, de Suecia)

“a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la fisiología y la medicina” (testamento de Alfred Nobel)

Robert Edwards (Reino Unido) por el desarrollo de la fecundación in vitro.

Premio Nobel de Química (Decidido por la Real Academia Sueca de Ciencias)

“a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la química” (testamento de Alfred Nobel)

Richard Heck (EE.UU.), Ei-ichi Negishi (Japón) y Akira Suzuki (Japón), “por desarrollar reacciones químicas con catalizadores de paladio para crear compuestos químicos sofisticados”

Premio Nobel de la Paz (Decidido por el Comité Nobel Noruego del Parlamento Noruego)

“a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz” (testamento de Alfred Nobel)

 a Liu Xiaobo, un activista chino por los derechos humanos que en la actualidad se encuentra encarcelado.

Premio Nobel de Economía (en realidad Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, desde 1969 con fondos del Banco y no de la Fundación Nobel)

(en el momento de publicar esta entrada aún no se conoce el de Economía, supongo que, dada la situación, quienes más méritos han hecho son los integrantes de los equipos económicos de los gobiernos de España y Grecia a quienes debería otorgárseles junto a los bancos norteamericanos inventores de las hipotecas basura)

Premio Nobel de Literatura (Decidido por la Academia Sueca)

“a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal” (no sé qué pueda ser ideal en cuanto a la dirección de las obras literarias), en otras traducciones del testamento de Nobel se dice “a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la literatura”

Mario Vargas Llosa, escritor peruano, aunque con la doble nacionalidad española.

 

Del conjunto de los galardonados hasta la fecha en las 6 especialidades me llama la atención el hecho de que españoles hay sólo siete y únicamente dos en premios relacionados con la investigación y la ciencia experimental. En ambos casos se trata de galardonados con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología:

  • Santiago Ramón Cajal, en 1906, compartido con Camillo Golgi, por sus investigaciones sobre el sistema nervioso.
  • Severo Ochoa, en 1959, compartido con Arthur Kornberg, por su descubrimiento de los mecanismos de la síntesis biológica de los ácidos ribonucleico y desoxirribonucleico.

Sólo Don Santiago desarrolló sus investigaciones en la España de finales del siglo XIX y comienzos del XX; Severo Ochoa se pasó su vida profesional en laboratorios de Europa y Estados Unidos, por lo que resulta petulante contabilizar su premio como otorgado a la investigación española… una investigación “mimada” por los gobiernos españoles de toda la historia.

No hay ni un solo premiado en física ni en química y, claro, con el panorama que tenemos por estos pagos no lo habrá en muchos años (“¡que inventen otros!”)

El galardón de literatura es el único en el que hay un número significativo de españoles o de hispanohablantes (“hispanoescribientes”). El premio no se otorgó en 1914 ni en 1918, a causa de la I Guerra Mundial; entre 1940 y 1943 (ambos inclusive), por la II Guerra Mundial; ni en 1935, año en el que se declaró desierto (ese año debió de haber una profunda crisis en la cotización de las acciones literarias)

A los sucesivos jurados académicos les gusta la literatura nórdica. Entre autores en sueco, danés, noruego y finés se llega a los 13 galardones. Ya sabemos el gran peso de la literatura nórdica a lo largo de la historia (y eso que en el testamento de Nobel dice expresamente “es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no) Bueno, tal vez sea que la “dirección ideal” de la obra literaria o el carácter idealista de la misma se sigue más en esos idiomas que en español (11 premios entre españoles e hispanoamericanos) o en italiano (6 premios). Pero sí, en inglés sí que se sigue la “dirección ideal” (más del 25% de los premios, 23 en total), y de forma parecida a los idiomas nórdicos, en francés (14 premios) y en alemán (12)

Tal vez porque la lengua es el fundamento del galardón, algo tan directamente relacionado con las naciones, el Premio Nobel de Literatura tiene una especie de parangón con las clasificaciones de torneos deportivos. Cuando se da la noticia de la concesión de cualquiera otro de los premios la nacionalidad del galardonado se menciona casi de pasada, lo más importante pasa a ser el contenido de las razones por las que se le ha concedido el premio; pero al hablar del premiado en Literatura no se puede evitar en los medios de información, el balance (“el ráncking”) por países como si se tratara del medallero olímpico.

En cuanto a los premiados, está claro que no son todos los que están y mucho menos están todos los que son. Entre los galardonados desde 1901 hay figuras tan emblemáticas como Mommsen, Mistral, Echegaray, Sienkiewicz, Rudyard Kipling, Rabindranath Tagore, Anatole France, Benavente, Yeats, Bernard Shaw, Henri Bergson, Thomas Mann, Luigi Pirandello, Pearl S. Buck, Gabriela Mistral, Hermann Hesse, André Gide, T.S. Eliot, William Faulkner, Bertrand Rusell, Hemingway, Juan Ramón Jiménez, Albert Camus, Boris Pasternak (que no recogió el premio por presiones del gobierno soviético, en 1958), Jean Paul Sartre (que, en 1964, renunció al premio), Miguel Ángel Asturias, Aleksandr Solzhenitsyn, Pablo Neruda, Elías Canetti, Gabriel García Márquez, Camilo José Cela, Octavio Paz, José Saramago o Günter Grass (y seguro que la elección de la lista estoy pecando de parcialidad en muchos casos) Pero, por las mismas, faltan (si es que de reconocer buena literatura se trata) otros muchos, entre ellos mis venerados Machado y Delibes.

Premiados por su obra en español:

1904 José Echegaray (España),

1922 Jacinto Benavente (España)

1945 Gabriela Mistral (Chile)

1956 Juan Ramón Jiménez (España)

1967 Miguel Ángel Asturias (Guatemala)

1971 Pablo Neruda (Chile)

1977 Vicente Aleixandre (España)

1982 Gabriel García Márquez (Colombia)

1989 Camilo José Cela (España)

1990 Octavio Paz (México)

2010 Mario Vargas Llosa (Perú)

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