GAVIN MENZIES, REESCRITOR DE LA HISTORIA

Gavin Menzies

En 2002 Gavin Menzies publicó 1421, El año en que China descubrió el Mundo

Menzies fue oficial de la Royal Navy (la Armada británica) y pasó la mayor parte de su vida profesional navegando por todo el mundo.

Nació en China en 1937, aunque, a parte de sus posteriores visitas, sólo pasó allí los primeros dos años de su vida.

Cual si de una revelación al estilo de la de Moisés con la zarza ardiendo o de San Pablo son la caída del caballo se tratara, Menzies descubrió, por indicios cartográficos, que luego fue confirmando con investigaciones personales,  la posible presencia china en América y otras partes del Mundo antes que los europeos.

Efectivamente, según nos cuenta Menzies, el emperador Zhou Di patrocinó una enorme empresa de exploración antes de que acabara el primer cuarto del siglo XV (de la era vulgar). Enorme era la pretensión exploradora y enormes eran los navíos, algunos de los cuales superaban los 150 metros de eslora (de largo, para los legos en léxico náutico). El caso es que el  8 de marzo de 1421 más de 100 barcos partieron de China bajo el mando de Zheng He, bordeando las costas asiáticas hacia el oeste, siguiendo algo parecido a la ruta inversa a la que seguirían unos años después los marinos portugueses Bartolomé Díaz y Vasco da Gama. Zheng He, regresó a China y el grueso de la flota continuó. La flota, dirigida por el almirante Hong Bao se separó en Cabo Verde. Una parte de la misma, dirigida por Zhou Wen, cruzó el Atlántico hasta las Antillas, llegó a las costas orientales de América del Norte, siguió por Groenlandia e Islandia hasta el Ártico y, siguiendo las costas septentrionales de Asía, llegó hasta el Estrecho de Bering y bajó hasta Japón. El grueso de la flota siguió desde Cabo Verde hasta Brasil y desde allí bajó hasta el Estrecho de Magallanes donde se dividió nuevamente. Una parte, bajo la dirección de Hong Bao, recorrió la Península Antártica, estuvo en las Malvinas (ojo, las Falkland para los británicos) y luego recorrió la banquisa antártica (límite de los hielos) y después llegó a las costas australianas y volvió a casa pasando por Indonesia. La otra parte de la flota, bajo las órdenes de Zhu Man, desde el Estrecho de Magallanes, recorrió la costa occidental de América del Sur y siguió por el Pacífico hasta Australia y Nueva Zelanda. No contento con ello, volvió a las costas americanas, ahora las del Pacífico Norte y volvió a China. Otras flotas, como la de Yang Quing, recorrieron las costas de Asia y África.

Vamos, que en tres años, ya que el regreso se produjo en 1423, los chinos hicieron el trabajo que los navegantes europeos realizaron desde mediados del siglo XV hasta el XVIII, con las exploraciones portuguesas primero, españolas después y británicas finalmente. ¡Tela marinera! (nunca mejor dicho) Pero, ¡vaya!, al llegar de vuelta a China el emperador Zhou Di había sido derrotado y nadie se hizo eco de la gesta. No había telediarios, no había periodistas (¡qué suerte!) Así es que las extraordinarias exploraciones cayeron en el olvido.

Con todo, Menzies nos dice que el olvido no fue completo, algo quedó en cartas marinas y mapas como los de Pizzigano (1424), Fra Mauro (1459), Waldseemüller (1507), Piri Reis (1513), etc. que terminó llegando a los grandes exploradores europeos y abrió los caminos a los descubrimientos que finalmente constan como suyos aunque, según Menzies, deberían ser atribuidos a los chinos.

Como ya decía en mi anterior entrada sobre el 12 de octubre, puede que los chinos en 1421-1423 fueran los primeros en llegar a casi todos los rincones del mundo (bueno, insisto, como decía entonces, que a América los primeros en llegar fueron los indígenas americanos; los maoríes a Nueva Zelanda, y los aborígenes a Australia); aunque es posible que ni los chinos fueran los primeros “extraños” en llegar a ninguno de esos lugares; puede que a América llegaran fenicios y griegos y, desde luego, nórdicos europeos; pero su mérito, que debería ser reconocido en el caso de confirmarse, no merma el de los europeos que, en cualquier caso, dieron el paso que hizo pública y notoria la existencia de cada lado del Mundo para el otro lado.

Si un hipotético periodista, viajero en el tiempo, se plantara en Nankín en 1425, por ejemplo, puede que encontrara a algún chino que le respondiera algo vago respecto a un tal Hong Bao y un viaje a tierras lejanas; cien años después nadie le respondería nada respecto al viaje, caído en el más completo de los olvidos. Sin embargo, si ese periodista fuera a la Sevilla de 1530 pocos serían los que no hubieran oído ya hablar de las rutas abiertas por Bartolomé Díaz, Vasco de Gama, Álvarez Cabral, Colón, Solís, Magallanes, etc

Son muchos los indicios que apoyan las afirmaciones de Menzies y aunque en algunos momentos parece cegarle un poco la pasión, sus tesis tienen un fundamento de verosimilitud considerable.

Llama la atención que los viajes en cuestión recorrieran casi todos los rincones del Mundo… menos Europa. Es decir, que los chinos, entre 1421 y 1423, descubrieron la práctica totalidad del Mundo, pero se les escaparon las costas europeas.

No hay problema, el segundo libro de Menzies, 1434, remata la jugada presentándonos un supuesto viaje de una flota china que llegó a la Toscana; sus embajadores se entrevistaron con el Papa, le dieron mapas y un sinfín de informaciones científicas y técnicas. Todo ello fue la piedra de toque que puso en marcha el Renacimiento. ¡Toma!, deberíamos llamarlo el “Lenachimiento”. Si es que estos europeos… Así es que Petrarca, Bocaccio, Leonardo da Vinci, Tomás Moro, Nebrija y hasta Copérnico y Galileo nos ocultaron que se lo debían todo a los chinos. Y la Iglesia (esto es menos extraño) se guardó todo lo que le dijeron los chinos al Papa y luego se opuso a las evidencias sobre la esfericidad de la Tierra, sobre su movimiento y el de los planetas, incluso quemando gente. Y ¡K-ga-t, lorito!, los chinos traen a Europa conocimientos que disparan la ciencia y la tecnología aquí; pero no los aplican en China, que queda anclada en la “Edad Media”…

Gavin Menzies tiene su propio sitio web donde puedes encontrar sus argumentos y evidencias. Lo de los viajes por el Mundo, vale (con limitaciones); pero lo de la segunda entrega…

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