RECETA DEL HÉROE(1) REVOLUCIONARIO

Ingredientes:

Un(2) Homo Sapiens Sapiens con arrojo, valentía y carácter. A ser posible nacido(3) en el país o territorio escenario de la revolución (esto no es estrictamente necesario). Con mentalidad abierta, es decir, fácilmente maleable por las doctrinas promotoras del movimiento revolucionario. No debe tener apego a la vida.

Un cuerpo doctrinal revolucionario, sagazmente elaborado sobre la base del fácilmente criticable poder constituido (todos los poderes contituidos son fácilmente criticables… porque todos son dignos de ser criticados… bueno, algunos más)

Un ideólogo(4) de la revolución (a ser posible un Homo Sapiens Sapiens distinto(5) al que se servirá como héroe(1), aunque puede ser el mismo(6), siempre que en este caso se disponga de otro(7) para continuar fielmente con el programa reevolucionario)

Un escenario (país, región, territorio)

Una masa de gente (habitantes del escenario en su totalidad o parte de los habitantes de ese escenario)

Elaboración:

Tómese al ideólogo(4) y prepárense los pinciprios doctrinales revolucionarios. Éstos deberán amoldarse a las posibilidades del escenario, en función del carácter de la población y sus posibles circunstancias socioeconómicas, culturales, lingüísticas y religiosas, si fuera el caso. Es fundamental picar bien los principios doctrinales a fin de que sean fácilmente digeribles.

Póngase a hervir a las masas en el escenario  haciendo hincapié en las injusticias cometidas por el poder establecido. Si el caso es favorable a ello sáquese partido del victimismo que pueda existir, ya sea por circunstancias religiosas (persecución, falta de respeto a las costumbres propias); por circunstancias culturales y lingüísticas (limitaciones, si las hay, al uso de la propia lengua); o por la injusta distribución de la riqueza (que siempre la habrá, basta con hacer que la gente se dé cuenta, ya sea de que gana menos que otros o que le cobran más impuestos y se reciben menos inversiones…)

Prepárese al héroe(1). Para ello debe macerarse durante un largo período de tiempo en una mezcla previa de principios doctrinales, hasta que se exciten sus neuronas y su arrojo y valentía estén listos.

Cuando las masas lleguen al punto de ebullición, échese al héroe(1) al escenario y mézclese con la masa. Su arrojo y valentía, previamente preparados en el proceso de maceración, harán que se mantenga en la superficie, por encima de las masas, sirviéndoles de referente.

Una vez cocido todo, sírvase con armas y explosivos. Procúrese la inmolación y consumición primero del héroe(1). Si la masa no es completamente consumida antes de que se enfríe puede que la revolución fracase. Si todo ha salido bien, la revolución habrá triunfado, se podrá sustituir el nefasto poder anterior por otro que terminará por convertirse en nefasto tarde o temprano; pero durante un tiempo se dispondrá de un héroe(1) que poner como ejemplo a las masas; éstas seguirán igual que antes (o incluso peor), pero tendrán algo con lo que distraerse.

 

Notas políticamente correctas:

(1) o heroína
(2) o una
(3) o nacida
(4) o ideóloga
(5) o distinta
(6) o misma
(7) u otra
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