DE TEMBLORES Y GUERRAS

 

Me había conjurado conmigo pispo para no dejarme llevar por el mal humor que determinados asuntos generan en mí y dejarlos al margen de este “vomitorio” de MIS realidades.

Son otros los lugares y otras las personas a las que dejo explayarse en estos temas. Pero no puedo evitar por más tiempo soltar un par de escupitajos.

Japón y esa su bandera que es "un puntazo"

En Japón se ha producido una de las mayores catástrofes naturales de los últimos años; no por el número de las víctimas; pero sí por la magnitud de los acontecimientos que han visto coincidir no sólo un terremoto de los de mayor intensidad registrada, sino una sucesión de réplicas importantes y un tsunami de grandes proporciones. El carácter nipón, su idiosincrasia, su civilidad, su tecnología, se han visto puestas a prueba y han obtenido, en mi opinión, una nota de sobresaliente. Otra cuestión es la gestión que de las noticias provenientes del país del sol naciente han hecho nuestros ínclitos y preclaros periodistas. El asunto de las centrales nucleares afectadas por el terremoto ha dado mucho de sí y ha hecho verter ríos de tinta con infinidad de insensateces y dando lugar a un sorda competencia entre sectores pronucleares y antinucleares en la que a veces olía demasiado a otro tipo de intereses.

Otro asunto es el de las incalificables interpretaciones pseudocientíficas, paracientíficas o acientíficas sobre las causas del terremoto. Lo cierto es que, en parte, y si no fuera por el trasfondo de vil engaño de las masas que hay detrás de algunos de los vates de esas interpretaciones, habría que agradecer que estos pintorescos “opinadores” nos hagan esbozar una sonrisa sarcástica en medio de tanta desgracia. Responsabilizar a una inocente Luna por la proximidad temporal del terremoto con el momento de uno de los perigeos más cercanos de nuestro astro acompañante en los últimos años, carece de objetividad científica; pero tiene un cierto empaque, aunque olvida los miles de terremotos y otro tipo de desgracias naturales que se han producido con la Luna en el apogeo. Lo que sólo merece mención para desternillarse un poco (si no fuera por lo dicho antes) son las acusaciones a los pobres japoneses de no ser dignos de la protección divina y achacar el desastre a un castigo, de esos tan propios de la divinidad bíblica, como los de Sodoma y Gomorra, sin diferenciar buenos y malos, dándole caña a los pobres que viven en casas más endebles por no tener fondos para pagar materiales y técnicas constructivas más resistentes… en fin… Y ya lo que resulta de despiporre es la “acusación” a esos tan famosetes “reptilianos” que según los defensores de su existencia llevan millones de años en la Tierra y hoy viven entre nosotros disfrazados de personas, ocultando su apariencia “reptilínea”… unos avanzadísimos seres que a pesar de tal avance han sido incapaces de evitar la proliferación del ser humano y de conseguir su directo sometimiento sin zarandajas de disfraces de carnaval.

¿Y qué decir de lo del mundo musulmán?

A uno le surgió desde el primer momento, cuando lo de Túnez, Egipto, Yemen… la pregunta ¿después de tanto tiempo, ahora, de repente, en varios lugares a la vez…? Y resulta difícil responderse a la pregunta. Está claro de que algunos de los sistemas políticos de los países musulmanes son ciertamente anacrónicos, como lo es buena parte del soporte dogmático de la religión predominante en ellos. En un mundo crecientemente globalizado, con internet, televisión vía satélite, telefonía móvil… sistemas de transmisión de información de difícil si no imposible control absoluto por régimen político alguno, era inevitable que la sociedad de estos países empezara a cuestionarse determinados extremos. Pero, no sé, da la sensación de que algo huele a podrido… o a gas natural y a petróleo…

Pero de todo, lo que revienta es la toma de postura “internacional”. ¿Qué justifica una intervención armada? ¿Por qué un dictador es malo ahora y era bueno hace dos días… tan bueno como para dorarle la píldora con recepciones cargadas de sonrisas y parabienes? ¿Por qué hay guerras “lagales” e “ilegales”? Hay panales en los que es mejor no meter un hiriente palito, porque las abejas pican cuando se les toca las narices; aunque se mueran al picar.

Va a ser que hay que establecer mediante una macroresolución de la ONU cómo se tienen que organizar los Estados y si no se cumplen sus premisas, invadir o coser a bombazos, que ya se sabe que las bombas sólo destruyen y matan a los malos.

¡Que paren el Mundo, que me apeo!

Un dictador y un presidente de un gobierno (creo que en ese orden, de izquierda a derecha)

 

Primeros bombardeos aliados en Libia... buscando a los malos

One Response to DE TEMBLORES Y GUERRAS

  1. Muy buena, si señor, jajajaj, leña al mono.
    Es algo como lo que digo yo en una entrada de mi blog….
    Si resulta que a un presidente-dictador se le puede bombardear por tratar mal al pueblo o hacer lo que le da la real gana, creo que deberían dar un paseo por España.
    lo de los reptilianos ya causa miedo, pero miedo por ver las sandeces que puede llegar a procesar y plasmar un cerebro humano…….

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