IMPRESIONES

¿Qué será de las sensaciones impresas en eso que damos en llamar alma?

Son hoy tal vez simplemente neurotransmisores producidos ante estímulos sensoriales y depositados en redes neuronales…, “recuperables” en recuerdos vívidos…

La luz plana del sol sobre las fachadas de la Gran Vía, en la Plaza del Callao, una mañana fría y de cielo azul raso, transitando soledad.

La reververación plateada de los rayos del Sol, pasajeramente triunfantes entre las nubes, sobre las mojadas líneas verticales y horizontales de la Plaza de Canalejas…

El lejano rumor de olas rompientes allá abajo, al pie del acantilado de Fisterra.

El húmedo recogimiento del escenario rocoso que da cobijo a la Santina… cuna azul de tierras recuperadas.

Las venerables huellas de millones de peregrinos concentradas en el mismo centro de la Plaza del Obradoiro; y la panorámica de Compostela mientras suena “Estrella”… susurrando afanes por ser piel soñada… queriendo ser todo lo que terminas no siendo para nadie.

La marejada de tiempo y de límites conceptuales; olor y sabor; luz y tacto; caminando un lóbrego sottoportego, transitando el Rialto, surcando el Gran Canal.

Mil días de zarzamora, de cardo, de ciruela y manzana verde, de balas de paja almacenadas, de leña, de gallina, de piña… olor, luz…  y canciones de Serrat.

Tres momentos de libertad de los sentidos y esperanza de sosiego… Eugenia de Montijo, Plaza de Santa Bárbara y Parque de las Cruces.

Soledad de dos entre la ausente muchedumbre… Plaza de Santa Ana… después lluvia.

Estremera, Valeria: perspectiva de un no-fue.

El Teide, Roque Cinchado, El Dedo de Dios, el Valle de la Orotava…  y los alisios doblando doce años, quitando dragos y dando Lagos Martiánez.

La perspectiva del Big Ben, el Puente de Londres, Westminster, The Tower…. y el verde suave y amable de Hyde Park.

Unas huellas confluyentes en Muros.

El viento rasante cruzando la Bahía, del Puerto a la Tacita; la sal y la arena de la Barrosa; la Isla… La Mallorquina y el Puente Zuazo…; un peloteo en la rampa de la Playa de la Victoria junto a la Cortadura: risas infantiles y ansiedad por el adiós inminente.

Florez amarillaz… dulzura profunda, generosidad.

Pánico al ruido y los petardos… mueca de labios y nariz en rampa… genio apasionado.

Niveles verdes, árboles variopintos, estanque, arizónicas… blanco, verde, rojo… rosal… un trozo de planeta donde esperar a las estrellas.

La torre culminante de Carabanchel… mil voces, mil caras… más de seis mil días.

Quevedo, Bravo Murillo, Fuencarrral, Súchil, Olavide, Bilbao… medio siglo.

Gijón, Rioturbio, Mallorca, Tremp, Zaragoza, Granada, Toledo, Segovia, Burgos, Salas, Covarrubias, Lerma, Frómista, Salamanca, Cáceres, Málaga, Castellón, Cuenca… Roma, Viena…

Y todo acompañado de la impresión de la luz, de los sonidos, de los olores, de las texturas, de los sabores….

Quizás mañana todo borrado por la desconexión sináptica progresiva… o la definitiva desconexión del sistema.

¿Qué será de las sensaciones impresas en eso que damos en llamar alma?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: