MAGUFERÍA CIENTÍFICA

Descartando la mentira directa que alimenta algunos medios de comunicación amarillistas, las noticias sobre determinadas cuestiones relacionadas con la ciencia tienen diferentes niveles de tratamieno.

El plano realmente serio es el de la publicación científica propiamente dicha, es decir, la plasmación en un artículo bien tamizado, elaborado con rigor, exponiendo en él los diferentes aspectos del asunto tratado con manifestación de pruebas, datos precisos… y siempre abierto al contraste de ideas y a la confirmación experimental si ha lugar. La publicación en un medio de reconocido prestigio suele respaldar la seriedad del contenido.

En un siguiente nivel podríamos situar la divulgación científica comprometida. Diversos medios dan cobertura a científicos y aficionados a la ciencia para hacer llegar al gran público cuestiones de ciencia sin el empaque cientifista, con formas de expresión accesibles, yendo al meollo de las cuestiones, por encima de los datos fríos…

En un nivel inferior estaría la noticia y el pseudo análisis que sobre cuestiones científicas hacen los medios de comunicación generalistas. Aquí llegamos a un estrato de la información con una variopinta materialización. La subsistencia económica de los medios está directamente relacionada con su nivel de difusión… y al público se le engancha o no en función de lo atractivo de la noticia, de su tratamiento y, antes de nada, de su titular. En este plano hay profesionales serios, con cierta formación científica, comprometidos, que procuran contrastar sus informaciones… y otros que, desde su más que generalizada desinformación sobre estas cuestiones, se atienen a la máxima de que lo fantástico vende y se lanzan al ruedo con titulares escandalosos y con afirmaciones tendenciosas y erróneas que conducen a que el pùblico se hunda más en el fango de su ignorancia y siga siendo campo en el que los aprovechados cosechan (una correcta información científica evitaría, por ejemplo, que se vendieran inútiles pulseras captadoras de no sé cuántas radiaciones beneficiosas)

Lo malo es que en algunas ocasiones se producen unas extrañas interferencias entre los tres niveles de información citados. Así, que los servicios de prensa de la NASA jueguen con el suspense informativo como si estuvieran anunciando una serie televisiva, alimentando la alarma y la elucubración magufa, no parece serio. Como tampoco lo es que algunas publicaciones con marchamo de calidad se descuelguen con titulares llamativos pero engañosos.

Así sucedió hace un año con el anuncio del descubrimiento de bacterias cuyo ADN utilizaba presuntamente el arsénico en lugar del fósforo como aglutinante de sus nucleótidos; un anuncio que inicialmente dejó en el aire la especulación sobre si lo que se iba a anunicar era el descubrimiento de vida fuera de la Tierra, lo que desató la naura magufa.

La bacteria en cuestión... en pelotón

Otro caso, por ejemplo, es el del titular de un artículo breve aparecido hace unos meses en una revista de astronomía. El titular decía algo así como “Un planeta de diamante”… vamos, para hacer caer las cotizaciones del preciado mineral sino fuera porque se encuentra a la inalcanzable distancia de 4.000 años luz. Al titular bastaría haberle puesto unos signos de interrogación ya que la especulación sobre su naturakleza de diamante se basa únicamente en que se supone que es el núcleo de una enana blanca atrapada por el púlsar al que orbita y que habría perdido la mayor parte de su masa, quedándole sólo carbono y oxigeno, suponiéndose que por su densidad media debería tener forma cristalina…

Así, podríamos citar una gran cantidad de titulares y especulaciones que llaman la atención del público y abren camino a la magufería antes de que llegue la explicación científica; cuando ésta llega no ocupa el mismo nivel de información que la magufería ya asentada en la conciencia de la masa. Así sucede con la inmensa mayoría de las informaciones sobre avistamientos OVNI, que son justamente eso: Objetos Voladores No Identificadoshasta que se los identifica; pero informar sobre OVNI despierta inmediatamente la conciencia interplanetaria y muchas de las fotografías y grabaciones de vídeo perefectamente explicadas después engrosan los dosieres de “pruebas” de existencia de naves interestelares en los arsenales magufos. He aquí, por ejemplo, una grabación impresionante…

..¡¡¡¡de una de las etapas de un lanzador Soyuz-FG ruso desintegrándose durante su reentrada en la atmósfera!!!

Otro caso, sorprendente, fue en su momento el de la presencia en el polo norte de Saturno de una estructura átmosférica hexagonal, descubierta inicialmente tras el sobrevuelo del Voyager 1 (años 80 del siglo XX), algo misterioso, sin explicación sencilla, que dio cabida a la adjudicación de la autoría a las superavanzadas capacidades de extraterrestres que nos dejaban así su mesaje (en lugar de plantarse en la televisión a decirnos “estamos aquí”); aunque también se podría pensar en la capacidad inversora de Ruiz Mateos, que habría colocado un enorme anuncio con el logotipo de su RUMASA.

El hexágono del polo norte de Saturno fotografiado por la Voyager 1

 No hay aún una explicación completa, pero es evidente que tiene que ver con la dinámica atmosférica, que no es un fenómeno artificial y que hay condiciones de movimiento de fluidos en los que se puede reproducir un efecto similar.

Para cerrar (por hoy), traemos a colación el pequeño revuelo que se ha montado, y que tal vez crecerá, ante el anuncio del decubrimiento de un exoplaneta cuyas circunstancias podrían catalogarlo como “habitable”. Naturalmente, los titulares llamarán la atención sobre esta cuestión de “habitabilidad” e incluso se aventurarán a hablar de la posibilidad de que lo esté. El programa Kepler de la NASA, orientado al descubrimiento de planetas similares a la Tierra en otros sistemas solares, ha dado entre otros con un sistema, denominado Kepler-22, situado a unos 950 años-luz, en el que se han identificado dos planetas de tamaño parecido a la Tierra y uno, con un diámetro de más del doble de la Tierra, situado en lo que se conoce como Zona de Habitabilidad, la zona considerada óptima para el desarrollo de las circunstancias favorables para el surgimiento y mantenimiento de vida (en la forma que la conocemos). De poco vale la precaución científica antes de sacar conclusiones, la blogosfera magufa puede empezar a especular y a encontrar en Kepler-22b la cuna de los “marcianitos” verdes que abducen a diestro y siniestro.

Representación artística (ojo, elucubración de un buen dibujante, que no hay fotos...) del planeta Kepler 22b

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