EDUCANDO AL PERSONAL

El mundo es de dos o tres.

El sistema está montado para que la masa, la mayor parte de los 7.000 millones de idiotas que poblamos la superficie del planeta, sirva de putrefacta materia productiva y consumidora para que los que manejan el cotarro se enriquezcan cada vez más.

Nada mejor que mantener entretenido al personal para evitar que se mosquee y se empiece a preguntar cosas que no convienen.

Una de las armas en poder del poder para mantener adocenado al vulgo es la televisión.

Al grupo de eso que se viene en llamar “adultos” se le mantiene abobado con las cosas del fútbol, con los cotilleos o con Gran Hermano.

Y a los niños y adolescentes con las series de dibujos animados y las llamadas series infantiles y juveniles.

En el caso de los “adultos” se trata de mantener en la ignorancia a los ignorantes y “abobar” a los levemente “educados”.

En el caso de los niños se trata de “cultivar” sus cerebros para hacerles simples consumidores y productores que en el futuro pasen directamente al grupo de adultos bobos.

Las series infantiles y juveniles que regalan a la masa cadenas multinacionales como Disney Channel y Nickelodeon cumplen a la perfección con el propósito.

Se les sirve a los niños y adolescentes un nutrido abanico de series en las que se transmiten mensajes “edificantes”.

Por lo general, se muestran esquemas vitales totalmente intrascendentes, en los que los individuos viven despreocupadamente una vida llena de pequeñas contrariedades siempre resueltas en clave de humor. No hay grandes problemas existenciales, no hay profundas reflexiones sobre las razones del ser… todo es fácil; puede complicarse temporalmente, pero siempre se resuelve y todos terminan riendo.

Además, nadie en dichas series tiene problemas económicos. Todo está disponible, todo se puede comprar, no hay límites. Unos adolescentes pueden permitirse el lujo de comprar una televisión de plasma de 50 pulgadas, acudir a un supermercado y llenar el carro, disponer de toda clase de sistemas electrónicos…

Por otra parte, los esquemas sociales y familiares son tratados de modo que “todo vale”. El esquema tradicional de familia está presente como algo ideal, pero sustituible sin traumas significativos por esquemas de familia monoparental, familia en la que los padres están “ausentes”, familias en la que se unen “segmentos” de anteriores familias…

Pongamos ejemplos.

En la serie “¡Buena suerte, Charlie!”, de Disnney Channel, la familia está constituida por una madre un tanto histérica, un padre un poco bobalicón dedicado a exterminar insectos y otras plagas domésticas, y cuatro hijos en una escala bastante distanciada de edades (y bastante bobos, salvo la hija mayor). En la mayor parte de los países del orbe, como España, ni el acogimiento a los nimios beneficios de la calificación de “familia numerosa” permitirían hoy en día mantener un nivel de vida como el que gozan los “Duncan”.

En la serie “iCarly”, de Nickelodeon, los hermanos Shay: Spencer y Carly, el uno de veintipocos años y la otra adolescente, viven solos en un dúplex enorme de Seattle; su padre es oficial de la US Navy y no aparece jamás; Sam, la amiga de Carly y copresentadora del “show” de internet que da nombre a la serie y que le sirve de línea conductora, vive (es un decir, porque se pasa la vida en casa de Carly) con su madre; una madre que nunca sale y que parece un poco psicópata por lo que se dice de ella; y Freddy, el chaval técnico del programa de internet, vive con su madre (una auténtica psicópata) en el apartamento vecino del de Carly… nada que ver en cuanto a esquemas familiares con el caso anterior. La disponibilidad económica no parece tener límites. Equipos informáticos, de vídeo, material de diversa índole… todo lo pueden sin problema.

Otro caso es el de “Drake y Josh”. En la serie, dos familias fraccionadas no se sabe bien por qué, terminan unidas tras el matrimonio de los padres. Ella es madre de un chaval adolescente y una niña (pérfida, malévola torturadora de la calma de su hermano y su hermanastro… y, curiosamente, la misma actriz que interpreta a Carly en la serie mencionada antes, o sea, Miranda Cosgrove) y él, de un adolescente peculiar, Josh. Tampoco parece haber reparos económicos en la disponibilidad de medios (electrónica al servicio de las artimañas de Megan; lujos de toda clase para la habitación de los “chicos”….

Las “preocupaciones” de los protagonistas de estas series no van más allá de lo puramente superficial. Nada de trascendencias, todo tratado en clave de humor… lo que hace de estas series algo realmente atractivo, divertido, entretenido… ¡He ahí la clave!

Otras series presentan vidas tan “comprometidas” como las de las protagonistas de “Shake it up”, exclusivamenmte preocupadas por su apariencia personal (en el caso de una de ellas, peligrosamente cercana a la imagen de la anorexia) y el baile… algo que junto con la canción parece ser el hilo conductor de muchas de las seires y películas de la cuerda.

Además, en la práctica totalidad de las series y películas se hace del conocimiento, de la cultura, del razonamiento científico y técnico algo aburrido y de lo que mofarse. Si en iCarly el bueno de Freddy comienza una disgresión técnica sobre cualquier cuestión, lo más normal es que se gane una colleja de Sam, calificándole de aburrido y pesado… Sam, “mola”, porque es bruta, ignorante y pilla… Si en “Drake y Josh” éste último aparece como un chaval comprometido con los estudios, inteligente y culto, parece que subyace un mensaje de “bobería”… nada comparado con el éxito del ignorante Drake que es guapo, toca y canta en un grupo musical (el actor es cantante) y tiene “tirón”… todo lo contrario que Josh o los “frikies” medianamente cultos del “insti”.

Es la misma “clave” que en las series juveniles y adultas, como en el caso de Friends, en la que el “hipermegaignorantísimo” Joey tiene un éxito “sexual” sin paliativos, mientras que Ross, el único del grupo con estudios universitarios (paleontólogo), es mostrado como un fracasado sentimental… (a lo peor es que debe ser así)

Ross Geller, al que se le queda cara de bobo cuando Rachel se las pira con el guay a la fiesta de graduación

Otro asunto es el de las series en las que personajes como vampiros, zombies, hombres lobo, etc. pasan a ser algo así como adornos “blandos”… Aunque vayan adornados de sandeces de pelaje variopinto, tienen, a mi juicio, el factor positivo de que hacen de la sandez de lo monstruoso algo de lo que reírse.

No sé si guionistas, productores, directores y actores estarán implicados conscientemente en una maquinación orquestada para “educar al personal”; pero tal vez sea algo así como la selección natural respacto a la evolución: el sistema pone las condiciones ambientales y el que se adapta prospera y subsiste… el que no se adapta, inicia una línea evolutiva sin salida…

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