MEDIO MUNDO. MEDIO.

Los Fuelles insuflaron el aire necesario y apaciguaron su soplido para hacer posible la calma de la superficie especular del centro.

Allí estaba clavado el casco naranja.

Y la noche llegaba sólo parcialmente.

Más naranja, porque luce más en la tenue luz de la nada.

Los acordes de etanol modulaban los depósitos volcánicos y dirigían el coro de pingüinos.

El yo de acá transitaba meridianos y escuchaba la noche que era día… Y dolía.

Mañana fue nada y ayer se extinguió.

 

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