EL FIN ESTÁ AQUÍ

TIME

Sí, es el fin.

Son los estertores del cosmos… el Universo se derrumba.

No hay duda, los arcángeles están entonando la fanfarria que anuncia la llegada del fin de los tiempos…

Pierdo el control sobre mí mismo y sobre los objetos que me rodean (de las personas ni hablo, porque nunca he podido “controlar” a ninguna; más bien siempre me controlaron a mí):

Windows no me obedece; no me deja cerrar la sesión; no me deja cambiar el fondo de escritorio, me envía continuos mensajes advirtiéndome de males tremendos (¿o esto es normal?)

MS-Word hace lo que le da la gana, inserto una imagen al principio de la página y me la manda más allá del margen de la izquierda (¿o esto es normal?)

El PC no me obedece, le digo que se apague y se eterniza en procesos de los que me transmite sólo parciales indicios como “Guardando su configuración personal“, “Ejecutando comandos de cierre de sesión” (¿o esto es normal?)

GoogleMaps me dice que es imposible importar desde un xml y resulta que en realidad ha importado tres veces lo mismo (¿o esto es normal?)

El móvil (o celular, según latitud) se empeña en llamar mi atención con su melodía de aviso de entrada de mensajes, whatsapp o correos y resulta que no hay nada en la bandeja de entrada. Creo que se mantiene en línea, transmitiendo información de mi ubicación de forma permanente… y no sé si no habrá en algún lugar alguien que no sólo sepa dónde estoy sino que en realidad esté escuchando todo lo que digo, todo lo que me dicen… no me fío. Y como no me fío, he dejado de hablar en mi lengua materna y he dejado de hablar en klingon (maH ghaj yImev jatlh tlhIngan) y ya sólo me expreso, cuando reflexiono en voz alta, en el idioma que sólo conozco yo y se aventuran en conocer dos personas más.

No sé, pero parece que la taza del báter (water, WC, excusado, meadero, cagadero, o como quieras llamarlo) es una gran boca que está engullendo mi esencia, extraída de mi interior en forma de orín y hez…

La puerta no es puerta, es una de las orejas del Gran Hermano Universal… ¿qué digo? es una de las fauces del Ser que me engulle en cada recodo del camino de la Nada…

La ventana no es ventana, es una singularidad en el borde del agujero negro de la vida.

Sí, ya oigo el clamor de las partículas que son manifestaciones en este Universo de la vibración de las cuerdas que atan todos los posibles.

Escucha, escucha el canto de las sirenas del No Hay Más Allá.

¡Vibra con las cuerdas!

… si no, sáltalas.

Tic, tac. El tiempo en sus manos. El tiempo derretido. El tiempo perdido. El tiempo pasado. El Tiempo.

4, 3, 2, 1… ninguno.

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