JOAN MANUEL SERRAT, FELIZ CUMPLEAÑOS… Y, GRACIAS, MUCHAS GRACIAS.

Hoy cumple 69 años Joan Manuel Serrat (ja fa quaranta-nou anys que té vint anys).

Independientemente de la etapa vital que correspondiera, Joan Manuel Serrat ha sido el “narrador” de mi propia vida sentimental y ha ido marcando mi vida toda de alguna forma. Algunas de sus canciones de los 1960-1970, como La mujer que yo quiero, Tu nombre me sabe a hierba, La aristocracia del barrio, Fiesta, De cartón piedra, Penélope, Vagabundear, Como un gorrión… siguen sonando acompañadas del recuerdo de las sensaciones aportadas por todos los sentidos en el tránsito de la niñez a la adolescencia: la luz de un soleado Julio; el olor de la hierba seca y los cardos; el sonido de unas voces en juego, de la brisa entre las ramas de un ciruelo o de un regato de agua transitando entre las zarzas; el sabor de una mora recién cogida, de una manzana aún verde, o de una hoja de enredadera; el tacto de una corteza de pino, del lomo de una paciente yegua o de un grillo apresado entre las manos; y, además, van acompañadas de la imagen de un rostro que a modo de icono bizantino se convirtió en referente casi religioso de lo inalcanzable. El álbum Bienaventurados o A quien corresponda, junto con otras canciones, modularon y dibujaron el proceso de conformación de mis ideas sociopolíticas y mi conciencia sobre la realidad del ser. Mis gustos y aficiones y hasta mi vida profesional y mis relaciones de amistad se vieron retratadas, total o parcialmente por alguna de las perspectivas de análisis de sus canciones, como por ejemplo aquella Los fantasmas del Roxy en relación con el cine, Mi niñez o Barquito de Papel, respecto a mi infancia; Decir amigo, respecto a algunos matices de mi adolescencia y primera juventud… Después, Poema de Amor se convirtió en el símbolo de identidad de un nuevo desamor y con otros temas resistió el envite de nuevos “narradores”, como Presuntos Implicados. Me descubrió la poesía de Antonio Machado y Miguel Hernández y me impulsó a través de ellos a la de otros muchos maestros del verso. Su Lucía (versionada más tarde maravillosamente por Rosario) fue emblema y lamento; una premonición, encerrada en sus estrofas, que durante un tiempo permaneció velada por un hoy luminoso. Y en los últimos años, sus Cuando me vaya o Si la muerte pisa mi huerto han adquirido matices especialmente significativos… Se quedan muchas en el tintero; son tántos los sentimientos movidos por sus canciones que podría dedicarle mucho más que esta breve semblanza. Ahí está, por ejemplo, su Mediterráneo, una de sus obras maestras; Balada de Otoño, todo un manifiesto de la melancolía que tan presente ha estado en mi vida; Aquellas pequeñas cosas, tan relacionada con mi forma de ver la materia circundante; Ara que tinc vint anys y Fa vint anys que tinc vint anys, biográficas; Paraules d’amor, Cançó de matinada, Això qu’en diuen estar enamorat, El falcó, El mon està ben girat, Pueblo Blanco, Vencidos, y tantas y tantas otras… Ignacio Copani se acercó bastante a describir mis sentimientos respecto a la canción de mi ídolo en su Maldito Serrat

Vide:

Només paraules

Santoral del Día 27 de diciembre

Cumpleaños de Joan Manuel Serrat

Música

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