CLARABOYA, NOVELA… DE SARAMAGO

José Saramago. Claraboya. Escrita en 1952; publicada en 2011.

Claraboya

En los años 50 del siglo pasado, José Saramago escribió su segunda novela… que sería la última en publicarse…

Podíamos calificarla de Fénix y de Cid del mundo editorial. Fénix porque surgió de sus propias cenizas, tras cuarenta años de olvido en los anaqueles de una editorial portuguesa hasta que fue rescatada del olvido (por ello, el propio Saramago la denominaba el libro perdido y hallado en el tiempo) y Cid por lograr para Saramago una victoria más después de haber entregado sus átomos desestructurados al Universo.

Una sublimación sociológica lusitana y universal de los 50 en un 13 Rue del Percebe nada cómico, perfectamente serio.

La bondad o la maldad del Hombre (con H mayúscula, que diría el Señor Silvestre) goteando de arriba abajo y de abajo arriba entre vecinos de portes, edades y circunstancias diversas.

Pasiones musicales y literarias modulando las pasiones carnales culpables siempre de delitos de lesa sociedad… porque así lo imponen las normas, usos y costumbres superficiales… mientras, en privado, el legislador sabe qué prohibir porque conoce más que nadie lo prohibido.

Poder siempre dinero… ¿? … pero poder también la mentira, la envidia, el interés frustrado.

Ansiedad, desarraigo, desubicación…

… filosofía de la experiencia popular acuñada en horas de trabajo remendón.

Lo escribió un perfecto observador y avezado transmisor.

Lo leyó un ser fútil y tributable… 2 de 3… 

Y el ser fútil y tributable seleccionó, intentando no ser fútil, algunas de las sentencias del perfecto observador y avezado transmisor: 

“Morir es haber estado y ya no estar”

“Nadie está obligado a amar a nadie, todos estamos obligados a respetarnos”

“La vida es una lucha de fieras, a todas horas y en todos los sitios. Es el <<sálvese quien pueda>>, y nada más. El amor es el pregón de los débiles, el odio es el alma de los fuertes. Odio a los rivales, a los competidores, a los candidatos al mismo pedazo de pan, o de tierra, o al mismo pozo de petróleo. El amor sólo sirve como chanza o para que los fuertes tengan la oportunidad de disfrutar con las debilidades de los débiles. La existencia de los débiles es ventajosa como recreo, sirve como válvula de escape.”

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