(MI) BUEN AMOR

Hay heridas que jamás cicatrizan del todo. Están ahí y poco es lo que hace falta para que sangren de nuevo.

El tiempo y el espacio ponen de su parte gasas para ocluir y frenar la hemorragia; pero los mapas neuronales anidan en estantes de la mente que se alteran con sólo ver escrita una palabra; con sólo escuchar las notas de una melodía; con sólo detectar los sutiles efluvios de un aroma; con sólo adivinar trazos similares en la configuración de una sonrisa.

Hubo un principio que fluyó antes de treinta y seis mil días aún no finalizados; un principio de tactos en vuelo, de traiciones sin culpables, mas con presuntos implicados, que el tiempo y el espacio llevó al estante de las añoranzas recurrentes…

***

Las palabras vuelan aquí y allá. Para la mayor parte de los emisores son sólo herramientas superficiales y maltratadas. Pero pueden ser baúles repletos de contenidos que una vez abiertos transmitan la carga del espacio y el tiempo.

***

Y hay conjuntos de palabras ajenas, combinadas con melodías, que alteran de golpe los estantes de los recuerdos y reavivan sensaciones, olores, luminosidades, imágenes… sentimientos.

Y si lo sugiere la sonrisa sin reloj que quedó asociada para siempre a esas palabras y esa melodía…

 

Hay amores que se esfuman con los años. 
hay amores que su llama sigue viva. 
los inciertos, que son rosa y son espina. 
y hay amores de los buenos, como tú. 
hay amores que se siembran y florecen. 
hay amores que terminan en sequía. 
los que traen desengaños en la vida. 
y hay amores de los buenos, como tú. 
mi amor, mi buen amor, mi delirio. 
no pretendas que te olvide así, no más
que tu amor fue mar cuando sedienta. 
me arrimé a tu puerto a descansar. 
que tu amor, amor, sólo el que un día 
en tu pecho, vida mía, me dio la felicidad. 
Hay amores que nos llevan al abismo. 
hay amores que jamás se nos olvidan
los que dan toda ternura y fantasía. 
son amores de los buenos, como tú. 
Mi amor, mi buen amor, mi delirio. 
no pretendas que sea poco mi penar, 
que tu amor fue luz de pleno día 
cuando todo era oscuridad
que tu amor, amor sólo el que un día 
en tu pecho, vida mía, me dio la felicidad 
en tu pecho, vida mía, me dio la felicidad.

(letra: Estéfano)

 

 

La sed queda para quien sigue en el desierto.

 

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