ESPERAR

Caminas y esperas.

Esperas convencido de que llegará lo que esperas.

Esperas, esperas, esperas. Como los refugiados en Casablanca.

Y sigues esperando.

Cuando crees haber dejado de esperar, resulta que nada es como lo que decías esperar y tienes que seguir esperando, porque continúa la espera.

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