MUS

20141210_232217

Tal vez pasó demasiado tiempo envidando y llevándose la mano, a chica y a grande; siempre llevó pares y su juego fue siempre el más cercano a treinta y una. Y las veces que echó el órdago le valió para ganar la partida, fuera de farol o con fundamento su bravuconada.

Pero jugó demasiado fuerte.

Su órdago al juego terminó siendo un juego de órdago… porque quien venía asumiendo las partidas perdidas, después de sentir que nuevamente caía derrotado (y tal vez para siempre), comprobó que llevaba un cinco, que llevaba un caballo… que llevaba un as…. ¡y un catorce!…. ¡¡¡treinta y una!!! ¿que el catorce era diez más que el origen?¿que era naipe desinstalado?… ¡pero eran treinta y una!

¡Se rompió la baraja!

¡Se acabó el mus!

¡Se acabaron los órdagos!

Y quien tanto había jugado y ganado partidas, de tanto haber jugado y ganado partidas, se quedó sin poder jugar y sin ganar partidas… a no ser a otro juego.

Y quien perdió las partidas, después de tanto perder partidas, comenzó a aprender otros juegos y comenzó a proyectar nuevas partidas.

***

El de Rodin lleva más de 100 años en ello, a día de hoy parece definitivo…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: