DEBATES, ¿DEMOCRACIA O COPROCRACIA?

psoeciuddemos

(En relación con el debate organizado por el diario El País -30/11/2015- entre los candidatos a Presidente del Gobierno de los partidos que cuentan, según las encuestas, con más posibilidades)

Debates.

Vencedores y vencidos.

¿Quién ganó? Desde luego, el que no ganó fue Rajoy, que no fue, demostrando una vez más que él está por encima del bien y del mal y que no hay nada mejor que no hacer nada (él prefiere ir a hablar de las chorradas del fútbol y darle collejas a su hijo por ser sincero)

Albert y Pablo traen aires de novedad…. bueno, de nuevas formas y de presuntas inocencias; pero al final terminan siendo lo mismo.

Lamentable el papel que le toca jugar a Pedro (sobre esta piedra edificaré mi vuelta a la poltrona), proponiendo lo que sus antecesores y mentores fueron incapaces de hacer.

“¡Y tú más!”…. eso es al final lo que se enseñorea de los debates electorales en esta España que nos sufrimos: Todos llevan preparados los dardos con los que intentan humillar al contrario…

¿Propuestas? Sí: deshacer lo que han hecho otros (lamentable, insisto, en el caso de Pedro Sánchez, que parece sólo proponer la derogación de las leyes del “pepé”, sin proponer con concreción, nada nuevo)

Podemos y Ciudadanos proponen y traen aires nuevos, como digo. Desde luego, no están pringados por 35 años de comisiones, puertas giratorias, enriquecimientos fraudulentos y un importarles una higa las consecuencias para los de abajo (creo que ninguno de los cargos, carguitos y carguetes del “pepé” y del “pesoe” de los últimos 35 años se encuentra en el umbral de la pobreza en el que están tantas familias, sino precisamente todo lo contrario); pero lo de los de naranja y los de morado parecen buenas intenciones sin el fundamento de lo posible. Porque al final de lo que se trata es de poder con el que puede, poder con el poderoso al que le da más o menos igual quién se crea que corta el bacalao, porque el que lo corta es él; ése que cuando un Pablo o un Albert lleguen, si llegan, al gobierno le dirá “ven aquí, majete, que te voy a explicar en dos palabras de qué va esto”.

Siempre he visto las botellas medio vacías, por eso me da que la solución a todo esto no existe. El salvaje capitalismo que se ha enseñoreado de casi todo no va a cejar, no se va a apear del burro, porque los cuatro que acumulan dinero (=Poder) quieren seguir acumulándolo y les da igual lo que pase por debajo de ellos: darán migajas para que el entramado les siga alimentando, pero les da igual si tú o tú tenéis para comer… es más, casi les resulta mejor que no lo tengas para que así te sometas más fácilmente a sus condiciones.

Pero la esperanza es lo último que se pierde.

Es lamentable que no se puedan juntar las intenciones de unos y otros; lo bueno de las propuestas de unos y otros y que el acuerdo no supere las fronteras.

El 21 de diciembre habrá un nuevo marco; un reparto de escaños totalmente diferente al de los últimos 35 años; pero mucho me temo que cuatro años después, gobierne quien gobierne, seguiremos lamentándonos de no tener un definitivo modelo territorial que ilusione a todos los españoles independientemente del siguiente gentilicio que les identifique; que no tendremos una sanidad universalizada, gratuita y de calidad; que no tendremos una educación pública, gratuita, laica y con currículos de una vez por todas consensuados y con proyección de futuro; que no tendremos unas infraestructuras económicas que garanticen el empleo con salarios dignos; que careceremos de una política de inversiones públicas en energías renovables (y de una independencia energética pública); que faltará un compromiso real, no sólo de palabra, con el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente; que seguirá sin haber, más allá de los discursos halagadores, una obligación pública con la lucha contra la pobreza, empezando por la calle de al lado y terminando por los países más desfavorecidos… y que seguiremos escuchando las vanas verborreas sobre igualdades de género (léase “sexo”, lo de género va de gramática raptada por lo político), sobre homofobias y xenofobias; sobre guerras legales e ilegales; sobre… sobre… Sobre, siempre, el “tú más” que ha presidido la política española en los últimos… bueno, por lo menos en los últimos doscientos años (desde que las voces de los que no eran monarcas, nobles u obispos empezaron a oírse un poquito)

Por eso, volviendo a lo del principio, ¿Quién ganó el debate?… ninguno (mención aparte el asunto de los “uniformes”: con o sin cobarta; con o sin americana). Y aunque alguno de ellos “gane” las elecciones el próximo 20 de diciembre, ninguno hará lo que dice que va a hacer porque tendrá que pactar con los que no se lo dejarán hacer.

El político encandila al votante y defrauda al que le ha votado.

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