¿ALGUNA VEZ?

mirandoluna

22

 

Otro 30 de enero.

También lunes.

Niebla.
Sin brillantes reflejos de sol en los charcos.
Enhiesto el templo en su esquina eterna.
Desde el rincón-mirador de las últimas ceremonias he observado el ara donde la transubstanciación fue hecha.
El cáliz de hoy, como en los últimos giros, sólo tuvo un oficiante, sólo tuvo un comulgante de comunión ni unida ni común.

La ambientación musical del templo difundía al aire entre vidrieras “What a Wonderful World“, mas fuera no veía a gente estrechando sus manos ni diciendo te quiero; ni niños llorando o creciendo, ni arco iris prometiendo. Pero sí contemplaba unas calles mojadas y unas fachadas cubiertas por negros velos de luto que tal vez al próximo giro muestren sus rejuvenecidas caras.

En el tiempo de oración, de recogimiento, de memento; volví a fijar la mirada en el altar vacío; ya sin sombras, sin almas, sin tiempo. Resolvía convencerme definitivamente de lo inútil de mis recuerdos, sabiendo que recordarlos será imposible olvidarlo. Y hundiendo definitivamente el coraje y el valor de extirpar la astilla de la añoranza, comenzó a sonar, para reírse de mis propósitos, la voz de Frank Sinatra modulando la melodía de “I’ve got you under my skin“…

22

Cisne blanco, cisne negro.
Veintidós giros ciegos.
Cinco enlazados sus cuellos,
Cinco anidando quedos,
Once de blanco en vuelo;
de negro en su canto postrero.

DEBATE SIN VESTIDURA

PParlament

Definitivamente, soy un crédulo.

Ayer vencí las barreras interiores que puse ante mi credulidad hace casi seis meses cuando 350 diputados y 266 senadores se fueron a sus casas  habiendo cobrado sus suculentos sueldos y gozado de sus enormes prebendas sin haber dado un palo al agua, diciéndonos a los votantes que lo que habíamos dicho en diciembre de 2015 no valía para nada.

Sí, me dije a mí mismo que no iba a volver a preocuparme lo más mínimo por lo que hicieran o dejaran de hacer esa pandilla de inútiles. Fui consecuente con esa afirmación y el día 26 de junio les “dije” que conmigo no contaran para su festival y preferí disfrutar del aire de la sierra en lugar de gastar mi tiempo y mi dinero en desplazarme para “cagar” en una urna un voto que a ellos se la suda.

Pero soy tan estúpido que he vuelto a caer. Ayer, 30 de agosto, escuché el tedioso y anodino discurso del señor que lleva gobernando “en funciones” nueve meses sin despeinarse. Y hoy he aguantado la mayor parte de las intervenciones de ese mismo señor y de los restantes líderes de los grupos con representación en el Congreso de los Diputados.

Cuando ha terminado la tormenta de dislates verbales de unos y de otros y se ha materializado la votación la primera pregunta que se ha construido en mi torpe cerebro ha sido “¿Y para qué han hablado unos y otros durante más de doce horas?

***

El parlamentarismo me agrada. Me fascina la retórica orientada a la defensa de las propias ideas y a la legítima pretensión de convencer a los demás de que nuestras ideas son las mejores. Estoy convencido de que, sin duda, la mejor forma de resolver los asuntos que conciernen al buen gobierno de los estados es el intercambio de argumentos, en forma ordenada, respetuosa y correcta, con los tintes de entusiasmo, vehemencia o incluso emoción que las ideas que sustentan esos argumentos puedan inspirar. Y soy de la opinión de que TODAS las ideas son, en principio, dignas de ser escuchadas.

Pero, claro, el parlamentarismo no es sólo el juego de ese diálogo regulado por el turno de palabra que permite pronunciar discursos de exposición y de réplica. Hay todo un mundo detrás de las bambalinas del hemiciclo; ese mundo en el que trabajan las comisiones, en el que se producen encuentros bilaterales o multilaterales, en el que se gestionan iniciativas de mociones, propuestas, preguntas…

No dudo que en la intención de algunos de los diputados (inciso: el género gramatical masculino plural incluye a los dos géneros gramaticales, masculino y femenino) esté participar de modo activo en la vida parlamentaria; pero la imagen que transmiten hoy por hoy, que ME transmiten, es la de que son meros números en manos no sé muy bien si de sus líderes, de las ejecutivas de sus partidos o de qué. La práctica de la vida parlamentaria española de los últimos cuarenta años lleva a la conclusión de que sería mucho más barato que en lugar de elegir 350 diputados se repartieran 350 votos, es decir, que a las sesiones en las que se vota lo que sea acudan los diez o doce líderes, se tiren los trastos unos a otros y llegado el momento de la votación hagan como en una partida de cartas: “yo echo 137” “yo voy con 85 contra eso”; “yo pongo mis 32 para lo primero”.

***

Asistir a un debate como el de los días 30 y 31 de agosto termina siendo deprimente cuando ves que no sirve absolutamente para nada. ¿Para qué han hablado? ¿para que cada uno vuelva a exponer lo mismo que ya se sabe de antemano va a exponer? ¿para que éste o aquél se salgan del contexto y saquen a colación asuntos periclitados o que, en cualquier caso, no tienen nada que ver con lo que se debate?.

¿Escuchan sus señorías lo que hay detrás de los votos que les han llevado a ocupar uno de los puestos más privilegiados de este estado? NO, NO y NO.

Claro que no lo escuchan. ¿Se han planteado por qué cuando emiten por televisión un partido de fútbol de cierta importancia se vacían las calles y la gente se apelotona en los salones de sus casas o en los bares para verlo y cuando ellos “actúan” en un debate de la trascendencia del recién acabado la mayor parte de la gente sigue con sus vidas?

No, porque en realidad les da exactamente igual. Es más, estoy convencido de que les conviene que la gente pase de la actividad parlamentaria, que no se lea ni una línea de los programas electorales, que no les “analice”. Prefieren malear la opinión de sus posibles votantes con los cuatro estereotipos de los que cada uno hace bandera. Y la gente, el pueblo, los ciudadanos (tres conceptos que aluden a lo mismo pero que se tiñen de diferente color político dependiendo de quién los use) en su inmensa mayoría se deja llevar: tiene unas cuantas ideas preconcebidas, escucha una o dos intervenciones de campaña, charla con unos cuantos amigos, familiares y conocidos y define su voto. Luego, en realidad, sabe que su voto vale una higa, que podrá votar A o B o C pero que ni A, ni B ni C van a hacer lo que le han dicho que van a hacer. En muchos casos, oyendo algunas conversaciones, es como si uno fuera a votar igual que va a “echar” la quiniela o a comprar un décimo de lotería… hace una apuesta a ver si “sale” lo que él quiere, a ver si lo que sale le va a seguir jodiendo la vida o se la va a hacer un poco menos jodida.

***

Si no fuera un asunto tan serio sería hasta cómico.

Rajoy se enroca en sus presuntos éxitos económicos y fundamenta su argumento en datos de inflación, encuestas de población activa, PIB, renta per cápita, primas de riesgo (o sea, los datos fundamentales en los que piensa el ciudadano de a pie cuando va a comprar la comida)… y se arroga el mérito de “la recuperación”… cuando en realidad la economía mejora A PESAR de las políticas del PP; y mejora dependiendo de para quién.

Se habla de territorialidad, de nación, de patria y unos se enrocan en nacionalismos globales y otros se atrincheran en nacionalismos de barrio. ¿Se han dado cuenta de que estamos en el siglo XXI y que el concepto de nación va perdiendo sentido? No se dan cuenta ni unos ni otros y lo que hacen es distanciar cada vez más sus conceptos arrastrando a las sociedades (sea la española en su globalidad, sea la catalana, sea la vasca, la valenciana, la murciana o la de La Val d’Ará) a la fractura. Cuando hay que trabajar para la cohesión y la unión, trabajan para la desestructuración y la división.

Algunos dicen intentar (pensemos que lo hacen) alcanzar acuerdos, llegar a puntos de encuentro. Albert Rivera ha jugado ese papel en las dos últimas legislaturas: la fallida en mayo y la seguramente fallida de ahora. No le ha hecho ascos a pactar con el PSOE primero y con el PP después buscando, dicen, la gobernabilidad. Pero se ha contradicho en sus principios electorales al aceptar la figura de Rajoy.

Pedro Sánchez no se ha querido sumar a ese acuerdo aunque se recojan la mayor parte de los puntos del pacto que él mismo firmó con Ciudadanos hace unos meses. ¿Por qué? En parte por un principio ideológico de calado y en parte por un personalismo galopante.

Pablo Iglesias ha estado donde no tiene más remedio que estar que, en principio, debería ser NO a cualquier opción que no sea él mismo.

Los demás han estado en su papel (algunos meramente testimoniales) El señor Tardá (con quien no comparto mucho) ha sido de los pocos que han intervenido como parlamentario (salvo alguna que otra frase que, de verdad, no venía al caso); el señor Esteban (del PNV) me ha hecho recordar a uno de los parlamentarios que más me ha gustado (aunque tampoco compartiera con él demasiado), el señor Erkoreka. El Señor Homs me ha dado hasta pena, porque quién ha visto y quién ve a lo que queda de su partido;  y me sigue llamando la atención que a pesar de todo sigan interviniendo, él y los anteriormente citados en este párrafo, con argumentos que hablan de globalidad (en este sentido, me resulta más coherente la postura de la CUP que no se presenta a las elecciones generales porque no tienen interés en estar en un parlamento que consideran de un país distinto al suyo)

***

Sí, sencillamente, son incapaces.

Y no hay solución. Porque estos políticos no están dispuestos a hacer esa regeneración que cacarean… quieren hacer una regeneración de la que ellos sean exclusivos protagonistas, no la regeneración en la que coincida la mayoría.

¿Es tan difícil sentarse a una mesa y buscar los puntos comunes?

¿No se puede llegar a un punto de confluencia en el concepto de qué es España y qué son sus pueblos constitutivos?

¿No se puede llegar a una común visión de cómo debe articularse la representatividad, después de confirmado que el actual sistema es injusto?

¿No se pueden concertar unos puntos básicos sobre cuestiones como el empleo, la producción, los salarios, los impuestos, la distribución de los presupuestos?

¿No se puede llegar a acuerdo sobre los criterios básicos de la educación para evitar que estemos continuamente cambiando de sistema en función del ministro de turno?

¿No se puede concertar lo esencial sobre los servicios sociales esenciales?

¿No es asumible por todos que hay que buscar un desarrollo sostenible y respetuoso con el medio ambiente?

Para qué seguir.

No, definitivamente, no tenemos remedio.

Por eso, será mejor olvidarse y vivir la vida como mejor nos dejen.

 

ESE… FRÍO

ESE FRÍO

MUNDO ENEMIGO

El mundo es mi enemigo.

La estructura morfológica del planeta, su “vitalidad”, acecha: las vibraciones de las placas de su corteza pueden derribar lo que me rodea y aplastarme, sus fauces pueden devorarme, su vómito de lava puede abrasarme. La dinámica de su atmósfera me amenaza: el llanto de las nubes puede inundar, arrastrarme y ahogarme; la fuerza del viento puede romper, rasgar, arrojar sobre mí objetos que me dañen…

Miles de especies vivientes, generadas en el vientre de eso que llaman biosfera, me molestan, me dañan, me enferman y pueden matarme. Bacterias, virus, parásitos, buscan mi cuerpo, quieren alimentarse de él… y hasta mi propio cuerpo puede volverse en contra de mí, mis células pueden volverse locas y reproducirse de un modo descontrolado… o mi sistema inmunitario se puede volver en mi contra…

Y millones de seres de mi misma especie son mis potenciales verdugos… verdugos absolutos que pueden matarme físicamente y verdugos de mi estabilidad. Están ahí, pasan, la inmensa mayoría me ignora y quien no me ignora me mata. Ése reduce mis recursos, menguando mi sueldo y aumentando mis impuestos, recorta mis derechos y me desampara; aquel se enriquece a mi costa y se ríe a carcajadas porque nadie le pide responsabilidades; esotro intenta provocar mis sentimientos caritativos mintiendo sobre su realidad, mientras otro malvive sin esperanza metido en el mismo saco que el cínico. Unos se organizan y manifiestan por un programa de televisión mientras se inhiben ante los ladrones que les malgobiernan. Me roban, me mienten, abusan de mi paciencia, insultan a mi inteligencia… Y otros, ignorantes, fanáticos de doctrinas religiosas o políticas, me pueden asesinar en el azar de un disparo o de una explosión indiscriminada.

El mundo es mi enemigo.

muchalumbre

MAYOR DE EDAD

Hoy he cumplido veintiún años. Sí, ya sé que aquí, desde 1978, se es mayor de edad desde los dieciocho. Pero hoy alcancé la mayoría de edad en el cómputo formal de la eternidad en reversa.

Antes fui sacerdote. Fui partícipe de la ceremonia anual desde la primera consagración e ingerí el líquido transubstanciado como parte de la liturgia.

Hoy fui espectador de ceremonias de índole distinta. El templo se llenó casi antes de que abriera sus puertas y los altares fueron patena de sacrificios ajenos.

Y yo me encomendé al pasado con mi cáliz en las manos, pero no sentí el olor del incienso y el arrobo de lo mistérico de otras ocasiones.

Pero había que ir. Y tal vez por ser mayor de edad vi la realidad, mi realidad, con los ojos de un no-niño.

Y en mi fondo siguen las figuras de oficiantes añejos… y el lamento de once ciclos de oficiante medio.

Rec21

 

DEBATES, ¿DEMOCRACIA O COPROCRACIA?

psoeciuddemos

(En relación con el debate organizado por el diario El País -30/11/2015- entre los candidatos a Presidente del Gobierno de los partidos que cuentan, según las encuestas, con más posibilidades)

Debates.

Vencedores y vencidos.

¿Quién ganó? Desde luego, el que no ganó fue Rajoy, que no fue, demostrando una vez más que él está por encima del bien y del mal y que no hay nada mejor que no hacer nada (él prefiere ir a hablar de las chorradas del fútbol y darle collejas a su hijo por ser sincero)

Albert y Pablo traen aires de novedad…. bueno, de nuevas formas y de presuntas inocencias; pero al final terminan siendo lo mismo.

Lamentable el papel que le toca jugar a Pedro (sobre esta piedra edificaré mi vuelta a la poltrona), proponiendo lo que sus antecesores y mentores fueron incapaces de hacer.

“¡Y tú más!”…. eso es al final lo que se enseñorea de los debates electorales en esta España que nos sufrimos: Todos llevan preparados los dardos con los que intentan humillar al contrario…

¿Propuestas? Sí: deshacer lo que han hecho otros (lamentable, insisto, en el caso de Pedro Sánchez, que parece sólo proponer la derogación de las leyes del “pepé”, sin proponer con concreción, nada nuevo)

Podemos y Ciudadanos proponen y traen aires nuevos, como digo. Desde luego, no están pringados por 35 años de comisiones, puertas giratorias, enriquecimientos fraudulentos y un importarles una higa las consecuencias para los de abajo (creo que ninguno de los cargos, carguitos y carguetes del “pepé” y del “pesoe” de los últimos 35 años se encuentra en el umbral de la pobreza en el que están tantas familias, sino precisamente todo lo contrario); pero lo de los de naranja y los de morado parecen buenas intenciones sin el fundamento de lo posible. Porque al final de lo que se trata es de poder con el que puede, poder con el poderoso al que le da más o menos igual quién se crea que corta el bacalao, porque el que lo corta es él; ése que cuando un Pablo o un Albert lleguen, si llegan, al gobierno le dirá “ven aquí, majete, que te voy a explicar en dos palabras de qué va esto”.

Siempre he visto las botellas medio vacías, por eso me da que la solución a todo esto no existe. El salvaje capitalismo que se ha enseñoreado de casi todo no va a cejar, no se va a apear del burro, porque los cuatro que acumulan dinero (=Poder) quieren seguir acumulándolo y les da igual lo que pase por debajo de ellos: darán migajas para que el entramado les siga alimentando, pero les da igual si tú o tú tenéis para comer… es más, casi les resulta mejor que no lo tengas para que así te sometas más fácilmente a sus condiciones.

Pero la esperanza es lo último que se pierde.

Es lamentable que no se puedan juntar las intenciones de unos y otros; lo bueno de las propuestas de unos y otros y que el acuerdo no supere las fronteras.

El 21 de diciembre habrá un nuevo marco; un reparto de escaños totalmente diferente al de los últimos 35 años; pero mucho me temo que cuatro años después, gobierne quien gobierne, seguiremos lamentándonos de no tener un definitivo modelo territorial que ilusione a todos los españoles independientemente del siguiente gentilicio que les identifique; que no tendremos una sanidad universalizada, gratuita y de calidad; que no tendremos una educación pública, gratuita, laica y con currículos de una vez por todas consensuados y con proyección de futuro; que no tendremos unas infraestructuras económicas que garanticen el empleo con salarios dignos; que careceremos de una política de inversiones públicas en energías renovables (y de una independencia energética pública); que faltará un compromiso real, no sólo de palabra, con el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente; que seguirá sin haber, más allá de los discursos halagadores, una obligación pública con la lucha contra la pobreza, empezando por la calle de al lado y terminando por los países más desfavorecidos… y que seguiremos escuchando las vanas verborreas sobre igualdades de género (léase “sexo”, lo de género va de gramática raptada por lo político), sobre homofobias y xenofobias; sobre guerras legales e ilegales; sobre… sobre… Sobre, siempre, el “tú más” que ha presidido la política española en los últimos… bueno, por lo menos en los últimos doscientos años (desde que las voces de los que no eran monarcas, nobles u obispos empezaron a oírse un poquito)

Por eso, volviendo a lo del principio, ¿Quién ganó el debate?… ninguno (mención aparte el asunto de los “uniformes”: con o sin cobarta; con o sin americana). Y aunque alguno de ellos “gane” las elecciones el próximo 20 de diciembre, ninguno hará lo que dice que va a hacer porque tendrá que pactar con los que no se lo dejarán hacer.

El político encandila al votante y defrauda al que le ha votado.

EXTERMINIO O PAZ

Estoy convencido, la religión es la principal fuente de muerte en la historia de la Humanidad.

Deberían desaparecer absolutamente todas las religiones.

Sí, ya sé, la mayoría de los fieles de cualquiera de las religiones extendidas en el mundo no es violenta, vive su fe desde una postura de “amor” a los demás… pero son esas mismas religiones las que inspiran la ignorancia, el fanatismo y la muerte. Fanáticos o interesados iluminados convencen a muchos de la misión salvífica de actitudes como las protagonizadas por los asesinos que han inundado de sangre las calles de París. Ellos estaban convencidos de que cumplían un mandato divino, que luchaban contra una civilización a la que consideran enemiga de su fe… y llega a tal extremo su fanatismo que se inmolan haciendo explotar cargas de explosivos atadas a sus cuerpos mientras con la explosión se llevan por delante más víctimas. ¿Se preguntan lo que piensan, lo que sienten sus víctimas; lo que van a hacer sufrir a sus familias? ¿Se plantean algo diferente a la locura de un paraíso preparado para los supuestos ejecutores de infieles? ¿No piensan que a lo peor siembran más odio del que ellos vomitan con sus armas y explosivos?

Y, mira, lo peor es que da igual que ahora sea un engendro vestido de islamismo; antes eran los fanáticos políticos como ETA o el IRA o los diferentes “frentes de liberación” intentando conseguir a golpe de tiro en la nuca, de bombas, de secuestros, sus objetivos…. o la Inquisición… o las guerras de conquista… de modo que si se consiguiera acabar con las religiones esta aberración de la naturaleza que se llama Ser Humano, encontraría otras mil razones para justificar la violencia de unos hacia otros. ¿Será condición inherente a la naturaleza humana?… A lo peor la solución no es otra que el total exterminio de la Humanidad… el planeta lo agradecería.

¿Es tan difícil que nos dejemos unos a otros vivir en paz?

UNA DE LAS DOS…

Si no fuera por lo tremendamente grave que es en sí mismo, el asunto del noreste sería para reír… o para vomitar, no sé.

La huida hacia delante del que porta nombre de rey legendario, sin escuchar ni a la Ginebra de la razón ni al Merlín de la ley, es un dislate festivalero que sólo podía suceder en un país como éste en el que me ha tocado vivir. ¿Qué más da que la causa sea en el fondo la misma cuestión de dinero de siempre, y la de escurrir el bulto de la justicia cuando te están cercando con más del tres por ciento de las razones? ¿Qué más da que la legitimidad se la inventen sobre la marcha. sudándoles la entrepierna el asunto de las mayorías con las que pretendían leer  las últimas elecciones? ¿Qué más da que quien cacarea, pretendiendo seguir siendo el gallo del corral, lleve cinco años sin gobernar, dedicado sólo a hacer campaña de una causa sin futuro? ¿o es que tiene futuro? Que se lo digan al de la zapatilla en la boca, que puede pasar a la historia como el inútil que dejó desmoronarse un sistema que se decía democrático… porque si triunfa en sus objetivos esta estulticia estelada habrán dinamitado entre todos la ley, la máxima en el ordenamiento jurídico español, el Estatut, la Ley Electoral y todas las demás ¿Con qué santos cojones podrán venir después a decirle a cualquier ciudadano que no aparque el coche en zona azul?

Esto es una vergüenza universal. No creo que haya en el mundo civilizado y ordenado un país en el que pueda pasar algo como esto.

Pero en el fondo es lo mismo de siempre. Lo mismo que lleva protagonizando la historia de España en los últimos…. bueno no sé si ha sido nunca de otra forma… la división entre razón y locura; entre orden y despelote; entre buenos y malos; mejores y peores…

Me ha tocado vivir aquí, porque aquí nací, y quiero a este país porque es el mío, pero me hiela el corazón la España que no quiere serlo…

LA GENTE QUEDA QUE NI PINTADA

La gente.

-Cuenta cuánta gente.

-Tú, yo, ellos, aquéllos… mmm, me salen más de siete mil millones “de gente” (7.000.000.000, o, como dirían en USA, seven billion).

-¡No jodas!

-No, que si no hay más “gente”.

***

La bola de tierra, fuego, agua y aire en la que viajamos por el universo está “petada de peña”. Cada uno de los seres hupanos que vive es consciente (unos más y otros menos) de su existencia, siente sus necesidades vitales, procesa pensamientos; salvo excepciones, ve, oye, habla, degusta y palpa. La inmensa mayoría, fiel al principio “oculto” de la existencia, se preocupa esencialmente de subsistir: comer, tener prole y dar de comer a su prole. Para muchos no hay mucho más porque deben orientar todos sus recursos físicos a la cumplimentación de tales objetivos; pero otros muchos, gracias a eso que llamamos desarrollo, cubren esas necesidades y les queda “tiempo libre”, un tiempo que llenan con “algo”. Hay quienes se afanan por llenar ese tiempo leyendo, extrayendo del negro sobre blanco la médula de la conciencia de la gente que fue y es y que supo o sabe expresar; o escuchando esas magistrales formas de enlazar vibraciones en diferentes tonos, amplitudes, ritmos y cadencias que llamamos música; o disfrutando de un paisaje: del derroche de colores y sonidos que es consecuencia de un proceso de milenios de modelado mezclado con la marea de vida que lo inunda.

Pero cada uno de nosotros ve desde dentro, siente desde dentro y se proyecta en sucesivos círculos concéntricos formados por grupos de “gente”, respecto a los que va perdiendo paulatinamente la afinidad. Nos relacionamos con nuestra familia directa, a los que sentimos casi como parte de nosotros mismos, especialmente a los hijos, nos mantenemos vinculados por la sangre a nuestros padres, a los familiares de distintos grados; pero ya no los sentimos con la misma intensa vinculación; perdemos cuotas de afinidad en el círculo del trabajo, de la comunidad de vecinos, del barrio, de la ciudad… aunque podemos vincularnos con círculos más amplios en los que el hilo conductor es precisamente uno o un conjunto de elementos y factores de afinidad: un grupo político, una corriente religiosa, hasta un equipo de fútbol. De algún modo, esas formas de proyección y relación con los demás son consustanciales con la naturaleza humana… pero… Pero siempre ha habido “listos” que han “creado” o utilizado esos círculos para controlar, dominar y explotar al resto de la “gente”.

En realidad, a ti te importas tú y te importa un relativamente reducido grupo de “gente”; pero tú le importas más bien poco a tu vecino (salvo cuando votas en contra de su opinión en la junta de propietarios); menos aún le importas a uno que vive en tu propia ciudad y que ignora tu existencia… en ese plano, en ese círculo, pasas a ser uno más de un conjunto que, por ejemplo, a los ojos de la empresa municipal que gestiona el suministro de agua, sólo importas en cuanto a una unidad de “gente” sumada a las restantes unidades de “gente”, potenciales consumidores del agua… en ese nivel, y en el del país en el que vives, engrosarás las cifras con las que jugarán los cálculos estadísticos; tal vez alguna vez un empleado de una empresa del sector de las encuestas te haga algunas preguntas sobre tus gustos alimenticios, sobre el programa de televisión que ves o sobre tus intenciones de voto, y de tus respuestas extrapolarán las proyecciones que les permitan a las empresas, los partidos o los gobiernos diseñar sus estrategias propagandísticas…

Números. Somos sólo números en las cuentas de otros. Consumidores, votantes, feligreses, televidentes, parados, jubilados, contribuyentes… o soldados: números de “gente” transformada en fuerzas que oponer a otros y que completarán listas de bajas, de muertos y heridos que decidirán la causa, justa o injusta, que derrotará al enemigo; desperdicios de “gente”, “gente” fusilada, “gente” cadáver almacenada, quemada, exterminada…

Pero qué bien queda la “gente” adornando las estadísticas, jaleando la victoria de un político que les vende la idea de que los que han ganado son ellos; llenando un estadio para animar a su equipo, previo pago de un abono o una entrada; llenando un centro comercial para comprar, comprar y comprar…

“Gente”.

 

 

UNIVERSO IRREAL (x) IDEAL

Prefiero el amarillo de Nabiru al azul de Pandora (tal vez mejor que el azul de los andorianos)

¿Subsistiría realmente un habitante de Benzar en una atmósfera de oxígeno con o sin aparato procesador?

¿Es el Universo albergador de especies amables y trascendentes como los el-aurianos o los vulcanos, o más bien de exterminantes y ególatras especies como los ferengi, los romulanos, los klingon… o los humanos?

¡Toda resistencia en fútil!… habrá que dejarse asimilar por los borg.

Prefiero en el puente a Spock, pero no prescindiría de Worf. Tal vez sí me sobraran Deanna Troi (medio betazoide y medio boba) y William Riker (para mí bastante insulso y prescindible); pero no sé si prescindiría, por poco espacio y funciones que quedaran por cubrir, de Data, Geordi La Forge y Wesley Crusher junto a Uhura, Chejov y Sulu. Sí me quedaría con Scotty; pero elegiría a Bones-McCoy antes que a Berveley Crusher. Mas por mucho que medite no sé a quién le otorgaría el mando de la Enterprise. Porque el carácter indómito, astuto y sarcástico de Kirk me llena tanto como el aplomo, la entereza, la mesura, la ecuanimidad de Jean -Luc Picard.

Sea como fuere, venero a Rodenberry. Ideó un Universo multiforme, una irrealidad real e ideal.

No he caído en la exageración friqui de aprender klingon; pero me encanta zambullirme con sosiego y sin pasión en esa proyección al futuro, en ese viaje a las estrellas.

Star Trek 1-h

Star Trek NG

El espacio: la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar «Enterprise», en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones, hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.

logh: HeH Qav’e’

SILOS

Monasterio de Santo Domingo de Silos

Enhiesto surtidor…

Verde lanzado al cielo… frío… aunque frío sea calor de julio… de agosto… inicial de mayo.

Paseando las piedras… losas… soportes para pies navegantes en los siglos…

Cuatro trazos marcados por columnas… aquí una de ellas retorcida y guillotinadora de la verticalidad…

Murmullo de figuras anquilosadas en piedra, cantando maitines, vísperas…

Recorrido.

Una cara en faz de piedra de mil años.

Una salpicadura de ocre resistente al olvido.

Un canto monódico en el fondo del oído.

Unos bucles escrutantes de quiero saber y estás a mi lado.

No te irás.

Jamás te alejarás de mí…

Sí… los…

Silos.

Bajaste hasta el cauce tejado para blanquear en las límpidas aguas las sábanas que durmieron la durmiente esencia de la nada.

Y bebiste el sosiego de su fuente.

Y lanzaste la moneda que depositó tus afanes de eternidad en el estanque cúbico con hábito benedictino… (Banedicto… sancto!.. ahogado)

¡Quiero un monje pequeñito para mí!

¿Tú quieres respirar los buitres de la cortadura de la Yecla?

Yeah!

Cla!

Compromisos… sellados en besos ante siglos de epicentros… incumplidos… no por quien esculpe en la nada…

Ave, María!

¿Qué María?

Gratia plena!

El granito reverbera con las ondas de las modulaciones de ese Ave María que surge de cuerdas vocales.. bucales… rodales…

Sigue el camino de curvas robledales y pinsapares, esculpidos los eones en las piedras terciarias que llevan de Mataviejas a Arlanza…

Miles de años queridos y limitados días sentenciados por no quiero y quiero sin dejar de querer.

Allí queda… enhiesto surtidor de sangre y fuego que alimenta los ayeres.

EL SENTIDO DE LA VIDA

SOBREVIVIR.

Ése y no otro es el sentido de la vida.

El Carbono y el Hidrógeno llevan combinándose eones.

Y su combinación puso las bases del desparrame vital de este Universo en el que los seres humanos somos sólo una de las millonarias formas de combinar.

Nuestra traumática circunstancia es que somos conscientes.

Somos conscientes y, por tanto, pensamos… y buscamos explicaciones, razones, motivos. ¿Para qué estamos en este jodido mundo? ¿Por qué existimos?

La duda vital ha servido para que los “listos” hayan terminado definiendo razones metafísicas tras las que se esconden evidentes afanes de dominación, de control, de sometimiento.

Pero no, no estamos aquí para ganarnos ningún paraíso a costa de someternos a los designios oficiales.

Estamos aquí por un puro azar que determinó que un espermatozoide de nuestro padre se combinara con un óvulo de nuestra madre, con el objetivo, precisamente, de, en el futuro, hacer exactamente lo mismo que ellos: multiplicar la especie para conseguir su perpetuación. Mientras tanto hay que subsistir, conseguir los medios para que nosotros mismos y, si ya la tenemos, nuestra prole sobreviva, y para que esta última pueda alcanzar las condiciones para seguir manteniendo la especie.

Vivimos para vivir.

Y lo demás es sólo un adorno.

NECESITO

Vacaciones Verano 2015 Julio. Ocaso

Necesito no sólo unos oídos para escuchar mis penas

sino un hombro en el que llorarlas.

 

Necesito no sólo unas manos que me ayuden a tender la ropa

sino unas manos que me quiten la ropa.

 

Necesito no sólo unos ojos que miren el infinito

sino unos ojos que me miren a los ojos.

 

Necesito no sólo unas manos que tomen la nada

sino una nada que me estreche las manos… (hold my hands)

 

Necesito no sólo unas brisas que muevan las cortinas

sino unos vientos que esculpan mis confines.

 

Necesito no sólo unas palabras amables de “¿¡Qué tal te va!?”

sino unas palabras amadoras de quiero que te vaya bien.

 

Necesito no sólo unos sones en inglés de “fields of gold”

sino que el oro de un “te quiero” inunde los campos de mis neuronas dormidas.

 

Necesito no sólo dormir

sino soñar en el sueño con el sueño del ensueño… y vivir, aunque sea en sueños, lo que sueño.

CATALUNYA, JUNTS PERQUÈ SÍ ES POT

CATAL

El próximo domingo, 27 de septiembre de 2015, puede convertirse en una fecha crucial en la historia de España.

En cualquier caso, llegar a esa fecha y celebrar unas elecciones autonómicas con el significado y el contenido que se les da es ya de por sí un acontecimiento significativo. Lo es porque en el marco de la legislación vigente (y digo yo que las leyes están por algo y para algo) se trata nada más que de unas elecciones al parlamento de una comunidad autónoma (las terceras en menos de cinco años), pero en la práctica se ha convertido en un acontecimiento con unas implicaciones transcendentales.

No hay ni una sola línea en la Constitución Española de 1978, al amparo de la cual se aprobó el Estatut d’Autonomia de Catalunya, y tampoco en éste, ni en la ley electoral general, ni en ninguna otra norma o disposición, en la que se diga nada de la posible existencia de eso que se ha llamado “elecciones plebiscitarias”. Los promotores y defensores de la independencia son los que han definido así las próximas elecciones… algo que de un modo u otro han aceptado, a juzgar por declaraciones y manifestaciones, el resto de partidos y coaliciones… y, claro, la prensa, que parece no planterase nunca con seriedad la asunción de determinadas formas de expresión que implícitamente dan credibilidad a las desfachateces de cualquiera (es el caso, por ejemplo, de la verborrea etarra, con expresiones como “lucha armada”, “conflicto político”, “acción”, que ganaron las columnas de los periódicos en sustitución de terrorismo, atentado, asesinato…)

Ya no hay más, estamos ante algo legalmente inexistente pero que parece ser acatado. Y como no hay norma que ampare el despropósito, son los propios promotores los que se permiten el lujo de arrogarse la facultad de hacer interpretación de los resultados. ¿Que la suma de votos no llega al 50 % a favor de la opción independentista? bueno, no pasa nada, aunque nos voten menos del 50 %, si tenemos más de la mitad de parlamentarios seguiremos adelante con la declaración unilateral de independencia… cuando uno se sale del marco de la ley todo vale.

Porque, sí, hay que tener en cuenta que, aunque parezca, por la propaganda, que los ciudadanos de Cataluña van a votar Sí o No a la independencia, sus votos se dirigen en realidad a listas formadas por partidos y coaliciones electorales y que los resultados se aplican a la adjudicación de los escaños bajo el sistema de listas cerradas y bloqueadas. Esa adjudicación se hace, conforme a la legislación vigente, por un sistema de proporcionalidad tan aceptable o discutible como cualquier otro (sistema o “ley” D’Hont), pero que está demostrado se trata de un sistema que favorece a los partidos o coaliciones mayoritarios y castiga a los que obtienen menos votos.

Así es que, en principio, el domingo, los ciudadanos que están empadronados en Cataluña podrán ir a votar, llegarán a su colegio electoral e introducirán primero en el sobre y luego en la urna una papeleta en la que no constará la pegunta “¿Quiere usted la independencia de Cataluña?” sino una ristra de nombres encabezados por el de la candidatura. Una vez cerrados los colegios electorales comenzará el proceso de recuento y a lo largo de la noche se irán conociendo los resultados. Aunque de acuerdo con esa legalidad vigente de la que se mofan los promotores del despropósito no habrá resultados oficiales hasta unos días después y el Parlament no se constituirá hasta muchas semanas después, el lunes 28 habrá sin duda “jolgorio” para unos y decepción para otros.

Legalmente, después de las elecciones Cataluña seguirá siendo una más de las 17 comunidades autónomas que forman España (más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla) y en principio nada cambiará esa situación. Pero los independentistas seguirán hablando de independencia. Si ganan (y ganar será un verbo que conjugarán a su conveniencia según sean los resultados) pondrán en marcha lo que han llamado “hoja de ruta” para en un plazo de 18 meses declarar unilateralmente la independencia. Algunos hablan de “negociar”… ¿negociar qué? ¿la independencia?… no le pueden pedir a ningún gobierno que respete el Estado de Derecho que negocie algo que actualmente no cabe en la legislación vigente y para lo que tampoco existen instrumentos, cauces o procedimientos. Por tanto, efectivamente, puestos a obcecarse en el objetivo de la independencia, no les cabe más que hacerlo contra la ley y por la fuerza de los hechos. En ese momento, quizás en ése y no antes, el gobierno central deberá actuar con toda la contundencia que le permite (y le exige) la Ley.

Pero el panorama se complica todavía más. Porque en diciembre habrá elecciones generales. Entonces, no sólo los catalanes, sino el resto de españoles seremos llamados a votar para elegir diputados y senadores, y de la distribución de escaños en el Congreso de Diputados se derivará la designación del nuevo Presidente de Gobierno. En la tesitura en la que andamos, con las lucidísimas intervenciones (pero más omisiones) del registrador de la propiedad, la hiriente sarta de recortes, presiones fiscales, corrupción galopante… y ante el crecimiento de nuevos partidos, todo apunta a que el despropósito del noreste coincidirá con una situación de gobernabilidad hipotecada por pactos, pactillos y acuerdetes.

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La verdad es que si no fuera por la transcendencia histórica de la coyuntura sería para reírse de la estulticia de la clase política española en su totalidad (con muy honrosísimas y sensatas excepciones) Bueno, de los políticos y de los periodistas… y de la borreguería en general. Porque a ver si no es para esbozar una sonrisa de escepticismo escuchar algunas de las preocupaciones periodísticas frente a un futurible marco con una Cataluña independiente: ¿El FC Barcelona podrá jugar la liga española?… claro, lo más importante no es si Cataluña entrará en quiebra técnica, si, como es evidente, quedará automáticamente fuera de la Unión Europea, del sistema monetario del euro, del Tratado de Schengen y de la mismísima ONU; no, lo importante es si el Barça podrá seguir luciendo la senyera en el uniforme por todos los campos de España… como si no existieran otros equipos catalanes (incluido uno llamado “Español”), ni otros deportes y como si no fuera obvio que la independencia condenaría al equipo español más laureado en el siglo XXI a jugar en una liga menor y, seguramente, a la quiebra económica (mención aparte merecería el asunto de “la estelada”, la bandera independentista que mandaría al baúl de los recuerdos la senyera de toda la vida tras nueve siglos ondeando, una bandera inventada imitando la de Cuba y Puerto Rico; una bandera que no es la única propuesta… en un país de banderías, bandera para todo)

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En Cataluña, el amigo Artur Mas ha estado cinco años mareando la perdiz con el asunto de referéndumes, consultas o elecciones plebiscitarias mientras el pueblo, aborregado por sus irresponsables dirigentes, nadaba en la crisis, el paro, los recortes en educación y sanidad (éstas, recordemos, competencia de la Generalitat, no del Gobierno central), mientras esos dirigentes chapoteaban en la corrupción galopante que, por otra parte, aqueja a toda España; y en lugar de manifestarse en contra de tanta tropelía en su contra, le hacen el juego a los que utilizando sentimientos quieren velar sus inmundicias y perpetuar su control del poder económico y político.

Y peor es que las propuestas independentistas alimenten los afanes con mentiras. Durante 35 años los catalanes han sido adoctrinados sistemáticamente para hacerles creer que Cataluña ha sido siempre una nación dominada por la fuerza, a la que se ha expoliado, a la que se le ha “robado” (“Espanya ens roba”, dicen). Han tergiversado la historia mintiendo descaradamente sobre episodios tan emblemáticos para el nacionalismo como el 11 de septiembre de 1714, pintándolo como un momento trágico de pérdida de independencia, una independencia jamás tenida (y nadie parece ser capaz de hacer valer la verdad de que fue sólo un punto más de la Guerra de Sucesión española, en la que hubo catalanes en los dos bandos, y que el derrotado no era precisamente el que proponía futuros más liberales) O han ignorado que durante más de dos siglos han sido una de las regiones mimadas, con una burguesía innovadora cuyos proyectos industriales se alimentaron con inversiones públicas y con mano de obra del resto de España. Da igual. El nacionalismo necesita de referentes históricos heroicos y si no los tiene se los inventa y basta. Así pasó durante cuarenta años con el nacionalismo español alimentado por Franco y así pasa allá donde se mire y haya un partido, organización, grupo, movimiento o lo que sea que proponga crear, mantener o engrandecer reales o ficticios colectivos nacionalistas.

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Pero con todo, lo peor es que el daño causado al fragmentar la sociedad catalana en independentistas y no independentistas es que sea cual sea el fin al que conduzca todo este cúmulo de despropósitos, la herida no se cerrará en generaciones, si es que llega a cerrarse.

España es un concepto y es un hecho histórico. España sin Cataluña no sería España. Llevamos juntos, de un modo u otro, con fueros o sin fueros, con reyes comunes o distintos, muchos siglos. Los extremeños o los asturianos, los gallegos o los vascos, los aragoneses o los andaluces, los castellanos o los valencianos, los baleares, los canarios tienen su identidad, pero la tienen más que en sí mismos en función de su pertenencia a un colectivo que tira de la misma historia; un colectivo que es más si está unido y que debería tener un horizonte de fusión superior, en un primer escalón europeo, antes que de disgregación.

Junts, perquè sí es pot.

JUNTS

1931-1939 ESPAÑA II REPÚBLICA_7