MUNDO ENEMIGO

El mundo es mi enemigo.

La estructura morfológica del planeta, su “vitalidad”, acecha: las vibraciones de las placas de su corteza pueden derribar lo que me rodea y aplastarme, sus fauces pueden devorarme, su vómito de lava puede abrasarme. La dinámica de su atmósfera me amenaza: el llanto de las nubes puede inundar, arrastrarme y ahogarme; la fuerza del viento puede romper, rasgar, arrojar sobre mí objetos que me dañen…

Miles de especies vivientes, generadas en el vientre de eso que llaman biosfera, me molestan, me dañan, me enferman y pueden matarme. Bacterias, virus, parásitos, buscan mi cuerpo, quieren alimentarse de él… y hasta mi propio cuerpo puede volverse en contra de mí, mis células pueden volverse locas y reproducirse de un modo descontrolado… o mi sistema inmunitario se puede volver en mi contra…

Y millones de seres de mi misma especie son mis potenciales verdugos… verdugos absolutos que pueden matarme físicamente y verdugos de mi estabilidad. Están ahí, pasan, la inmensa mayoría me ignora y quien no me ignora me mata. Ése reduce mis recursos, menguando mi sueldo y aumentando mis impuestos, recorta mis derechos y me desampara; aquel se enriquece a mi costa y se ríe a carcajadas porque nadie le pide responsabilidades; esotro intenta provocar mis sentimientos caritativos mintiendo sobre su realidad, mientras otro malvive sin esperanza metido en el mismo saco que el cínico. Unos se organizan y manifiestan por un programa de televisión mientras se inhiben ante los ladrones que les malgobiernan. Me roban, me mienten, abusan de mi paciencia, insultan a mi inteligencia… Y otros, ignorantes, fanáticos de doctrinas religiosas o políticas, me pueden asesinar en el azar de un disparo o de una explosión indiscriminada.

El mundo es mi enemigo.

muchalumbre

SUBSISTIR Y PROCREAR

bodyhuman

El ser humano es, como el resto de los animales, un conjunto de células especializadas y organizadas.

Ese conjunto de células se distribuye en órganos, tejidos y elementos diversos.

Básicamente, se trata de una asociación conducente a un objetivo: perpetuación.

Para conseguir esa perpetuación hay que conseguir vivir lo más posible y reproducirse cuanto más sea posible.

Por eso los sistemas orgánicos esenciales en el ser humano (como en el resto de los animales) son el sistema digestivo y el sistema reproductor.

El resto de órganos, sistemas, elementos, están al servicio de esos dos sistemas, si bien reciben también “servicio” del primero.

Así, podríamos ver al ser humano (como al resto de los animales) como un tubo digestivo con distintas zonas (boca, esófago, estómago, intestino delgado, colon) y órganos asociados (páncreas, vesícula) que proporciona sustento al resto del organismo colectivo, dotado de otra serie de sistemas de órganos que permiten al conjunto subsistir (incluido el propio sistema digestivo). Hay un sistema excretor para la eliminación de los desechos del proceso de alimentación; un sistema respiratorio para la obtención de oxígeno; un sistema circulatorio, para la distribución del oxígeno y los nutrientes a los diversos sistemas, órganos y tejidos; un sistema endocrino, para la producción de hormonas que pongan en marcha las funciones, etc La regulación y coordinación de todos estos sistemas corresponde al cerebro, garante del funcionamiento del macro sistema. Todo ello, bien regulado y organizado permite al ser colectivo vivir.

Pero el alimento no llega solo. Hay que “hacer” algo para que “lo que sea” entre en el sistema digestivo y se procese su transformación en nutrientes. para ello, el tubo digestivo se ha rodeado de otros sistemas y elementos. Hay músculos organizados alrededor del sistema “central” con un soporte óseo y un “forro” de piel y, en su caso, vello; unas piernas y unos brazos que permiten al conjunto desplazarse y actuar convenientemente para la obtención del alimento y para disponerlo adecuadamente para su deglución.

Incluso, el cerebro, además de sus zonas orientadas al control de órganos y funciones esenciales, se ha ido dotando de nuevas zonas en las que el organismo procesa y prevé con vistas a mejorar las capacidades de obtención de alimentos: vista estereoscópica, oído y, sobre todo, capacidad de razonamiento deductivo para saber cuándo, dónde y cómo obtener el alimento.

De este modo el organismo colectivo que es el ser humano, dispone de los recursos para subsistir. Pero no basta con eso.

El conjunto se forma como consecuencia de un proceso programado en un determinado “elemento” situado en el núcleo de todas sus células: el código genético “escrito” en el ADN

Y el código genético predispone al organismo no sólo a mantenerse con vida sino a transmitir ese código.

De ahí que en el ser humano (como en el resto de los animales) tenga su importancia fundamental el sistema reproductor… sostenido por el resto de sistemas de un modo u otro y a cuyo servicio (el del objetivo último de la reproducción) se orientan funciones adicionales de otros órganos. Y uno de esos órganos es sin duda el cerebro, en el que se ponen en marcha procesos a veces casi enfermizos para la puesta en marcha del sistema.

En definitiva, de algún modo, somos un tubo digestivo y unos genitales rodeados de otros órganos, sistemas y tejidos; todo puesto al servicio de la subsistencia y la procreación.

¡Y que no venga nadie a decirme que somos fruto de un diseño inteligente para mayor gloria del diseñador! ¡Porque menuda chapuza de diseño en el que si das un lametazo a un genital puedes chupar orina o si te desvías un poco “comerte una mierda”!

 

CATALUÑA ¿CON EÑE?

El creciente empuje soberanista en Cataluña ha dinamitado definitivamente el orden constitucional surgido de la transición política producida tras la muerte de Franco.

No hay vuelta de hoja

No cabe la huida hacia adelante, rompiendo a jirones la estructura del Estado. No es factible, en una sociedad democrática avanzada (si es que se pretende serlo), adoptar posturas de fuerza, liarse la manta a la cabeza y declarar una independencia que carecería de consenso internacional, que dejaría a los catalanes fuera de la Unión Europea y que abriría una difícil coyuntura para cualquier gobierno que desde Madrid quisiera ser fiel a su obligación y encomendar el cumplimiento de lo legalmente establecido a quien corresponde por mandato constitucional defender la integridad territorial y la unidad que consagra el actual texto de la carta magna.

Tampoco cabe la componenda al margen de la Constitución y las leyes, haciendo interpretaciones falseadas por permisivas o a cualquier rocambolesca prestidigitación con el texto constitucional en vigor; algo que convertiría la propia Constitución en puro papel mojado si no en papel con el que limpiar …

Lo que está claro es que la actual estructura territorial del Estado está ya definitivamente dinamitada y eso es algo que hay que afrontar, que no hay que tapar con componendas o aplazar bajo la filosofía tan al uso de los lamentables políticos que nos gobiernan: “el que venga detrás que arree”

De nada vale ya intentar convencer a nadie de las supuestas razones históricas argumentadas para defender cualquiera de las posturas posibles. Sí, Cataluña no tiene una independencia que “recuperar” porque nunca la tuvo entendida en el marco del actual derecho público; pero es innegable su específica identidad. No es que se trate de una identidad que sea necesariamente excluyente de la del resto de España, a la que da razón de ser. Porque no hay una realidad “española” opuesta o distinta de la “catalana”, porque la realidad española es la suma de las identidades de gallegos, asturianos, cántabros, vascos (hasta vizcaínos, guipuzcoanos, alaveses), navarros, riojanos, leoneses, catellanos, extremeños, valencianos, canarios, andaluces, murcianos, manchegos, mallorquines… ¿o es que lo “español” es identificable sólo con unas cuantas de esas identidades? y, si es así, ¿cuáles sí y cuáles no?

Lo cierto es que la identidad catalana lleva piando por su reconocimiento desde que la burguesía industrial fuera catalizando lo que ha terminado siendo una variopinta confluencia de corrientes independentistas, federalistas o autonomistas. Y en los últimos treinta años, la parcial visión de la historia y las razones de identidad (que no se puede justificar por el hecho de que en los cuarenta anteriores se hiciera lo contrario, por mal que estuviera) han germinado en los convencimientos de las nuevas generaciones, educadas en el “Catalonia is not Spain” (expresión que debería apostillarse con “Spain is Catalonia”)

Pero no, no cabe la pataleta por lo mal que unos y otros lo hayan hecho ni perderse en disquisiciones sobre razones históricas. Lo que hay que hacer es reinventar España. Aprovechar la coyuntura para diseñar el Estado de los lustros que medien hasta que de una vez por todas Europa se construya como integración de pueblos y no como suma de intereses capitalistas.

Es necesario emprender un proceso de reforma total de la Constitución, cumpliendo los requisitos que la actual prevé. Son necesarios unos nuevos “padres de la patria” que deliberen sobre la mejor fórmula de imbricación territorial y sobre la forma de Estado. Tal vez sea hora de deshacerse, de paso, de la rémora de una Monarquía obsoleta, poco creíble y un tanto proclive a la corrupción, y decidirse por lo que debió consolidarse en su momento: una República Federal.

Tal vez quepa reprochar al señor Mas haber sido poco oportuno (tal vez muy oportuno para sus intereses) planteando su órdago en momentos en los que otras cuestiones acucian la realidad política española, enfangada en la crisis y una impresentable corrupción de amplias capas de su clase política… pero a lo mejor al final hay que agradecérselo.

Y más vale que esto acabe bien para todos. No sería quizás del todo justo recordarles a los catalanes que cuando un barco se hunde quienes primero salen son las ratas. Ellos ayudaron de un modo esencial al crecimiento industrial de España y son uno de los soportes principales del sistema comercial y financiero español. ¿Que hay que encontrar fórmulas justas de financiación? sí, pero no desde la base de la insolidaridad.

No me gustaría sentirme traicionado por una parte de mis compatriotas (por más que en el fondo me dé igual cómo se organice todo mientras haya justicia y reparto equitativo de derechos y riqueza). Prefiero que se diluyan los nacionalismos en realidades integradoras (que no difuminadoras de identidades), Preferiría una identidad europea integradora en la que se diluyera lo español, lo francés, lo alemán, lo italiano, lo inglés… Y no me gustaría un estadio intermedio en el que tuviera que referirme a España como “España del Sur” (porque sin Cataluña, el resto no sería completamente España) o peor aún “la antigua España”, si la defección catalana fuera sólo el principio de un baile de independencias, como cuando el cantonalismo llevó a la paradoja de un cantón de Cartagena, con Armada, en rebeldía con un gobierno federal, sin ella, intentando poner orden.

ESPALUÑA-CATASPAÑA

DIOS A LA MEDIDA

Necesito un dios al que suplicar

… o mejor un dios al que echar la culpa de mis desgracias.

 

No hay a quién culpar; no hay a quién suplicar.

Los poderosos, los satisfechos, los ricos, tienen su gloria, su “mejor vida”, en el presente… no están libres de desgracias personales; pero tienen más medios para afrontarlas.

Los pobres… los peatones de la vida, caminamos a la espera de los palos o del definitivo. Para nosotros son las proclamas de “ser bueno” y “conformarse” porque “después” vendrá el premio… cuando pasemos a “mejor vida”… como si hubiera otra…

Housito

SOÑADORES vs REALISTAS

Soñadores, idealistas… tal vez optimistas.

Realistas… ¿pragmáticos?… quizás pesimistas.

Dualidad arquetípica de quijotes y sanchos.

¿Maniqueísmo radical o reflejo de la realidad simplificada?

Pues va a ser sucesión de estados: soñadores que a fuerza de ver sus sueños diluirse en el lodo de lo cotidiano se convierten en realistas de la frustración.

svsr

MIS CARTAS A DIOS (I)

Muy Señor Mío:

Ante todo quiero expresarle mi confusión respecto a Quién es Aquél a Quien me dirijo (o incluso Quiénes son). El análisis y la consideración de las diversas doctrinas religiosas existentes en el Mundo en la actualidad y las que han ido marcando diversas etapas de la Historia, hacen que esa confusión sea mayor. El hecho de haber nacido y haberme educado en una sociedad Católica mediatiza considerablemente los conceptos sobre su concepto y esencia; pero la constatación de que en sociedades próximas su figura y personalidad es considerada con matices diferentes hace que mis dudas sobre su carácter, valores, poderes y potencialidades sea tan grande que hace mucho tiempo dejé de creer en la existencia del Dios que cualquiera de las religiones presenta. En todo caso, por el momento, permítame que me dirija a Vd. (perdón si el tratamiento de “usted” no es suficiente para su sublime majestad) para plantearle algunas de las dudas, sinsabores, perplejidades y hasta cabreos que me asaltan al observar a mi alrededor lo que sucede en eso que aquellos que creen en Vd. (insisto en las disculpas por el tratamiento) llaman la CREACIÓN.

No sé si para el asunto éste de la VERDAD desde el punto de vista de la religión es de aplicación el principio básico de la DEMOCRACIA, es decir, si la VERDAD es aquella versión de la realidad, aquella Religión, que es más “votada”, más seguida. En ese sentido, resulta que, aproximadamente, el reparto de creyentes en distintas religiones es:

  • cristianismo: 2300 millones
  • islamismo: 1820 millones
  • budismo: de 200 millones a 1600 millones
  • hinduismo: 900 millones
  • religión tradicional china: 394 millones
  • religiones indígenas: 300 millones
  • religiones afroamericanas: 100 millones
  • sijismo: 23 millones28
  • espiritismo: 15 millones
  • judaísmo: 13,3 millones
  • bahaísmo: 5 millones
  • jainismo: 4,2 millones
  • sintoísmo: 4 millones
  • caodaísmo: 4 millones
  • zoroastrismo: 2,6 millones
  • tenrikyō: 2 millones
  • neopaganismo: 1 millón
  • unitarismo universalista / unitarismo + universalismo: 0,8 millones
  • rastafarianismo: 0,6 millones

       (fuente: Wikipedia)

Dentro del grupo “ganador”, sin embargo, existe un importante conjunto de confesiones distintas, de las que la más numerosa es la de los católicos, con unos 1.100 millones de “votantes”, seguidos por las casi infinitas derivaciones del protestantismo, mormones, adventistas…

No olvido, claro, que los dos primeros grupos de la “clasificación” (cristianos y musulmanes) parten de la consideración  como cierta de la base doctrinal contenida en los tradicionales textos sagrados del judaísmo, por lo que podríamos decir que, con muchas decenas de variantes doctrinales, cristianos, musulmanes, judíos y otros elevan la cifra de votantes en un Usted originalmente idéntico a unos 4.200 millones, más de la mitad de la población del planeta.

Así es que hay una primera cosilla que se me viene a la mente: ¿Tienen la razón esos 4.200 millones porque son mayoría? ¿Cuál de las diferentes versiones de su Usted en cada una de las confesiones que suman esos 4.200 millones es la verdadera? ¿lo es alguna o no lo es ninguna?… ¡me patinan las neuronas! ¿Por qué tanta confusión?

En cualquier caso, voy a dirigirme a Usted sobre la base de suponerle ese Creador en cuyos aspectos esenciales parecen coincidir esos 4.200 millones (por mucho que al oír o leer a los defensores de unas u otras corrientes parezca que están hablando de dioses distintos)

Pero, bueno, puesta la base de esta premisa, de momento no quiero agobiarle (¡uy!, perdón, supongo que eso es imposible) así es que voy a despedirme por hoy expresándole  mi intención de seguir planteándole cuestiones como éstas.

Reciba un cordial saludo.

(Oye, Manolo, ¿de cuánto es el sello de correos para el cielo? ¿Basta con uno de 37 céntimos? ¿Tengo que mandar la carta certificada? ¿o mejor lo hago con un burofax?

carta

LA RAZÓN DEL NOMBRE DE ESTE BLOG… Y NO ESTOY SEGURO…

De la única cosa que puedo estar seguro es de mi duda misma, de que yo estoy aquí dudando, y si dudo, existo. Si dudo tengo unas capacidades intelectuales, pienso, y si pienso, entonces existo

Réné Descartes

Sobre este razonamiento de Don Renato se construye la expresión “Cogito, ergo sum”

Constátese que en el frontispicio de este blog la frase va flanqueada de interrogantes. Porque no termino de compartir en todos sus extremos la categoría cartesiana. ¿Hay algo que pueda asegurarme que mi conciencia de realidad sea cierta?. ¿Qué es la realidad? ¿Soy un ser existente que piensa o una quimera de la razón pura que vaga en la infinitud de una irrealidad inexistente?

¿Cómo puedo estar seguro de que pienso, de que dudo? ¿O es el hecho de dudar de ello lo que me confiere la categoría de “existente”, de “ser”?

¿Y si estoy soñando? ¿Y si tú que lees esto no eres más que una proyección de mí mismo que se autoalimenta con la duda?

¿Puede ser que la voz de quienes creo son parte de mí y ahora juegan, no sea más que una entelequia generada por una inexistente mente que vomita esto que mis dedos dan a lo que creo es una herramienta material?

Di arrea.

No, no digo diarrea; digo que digas “arrea”

FRÍO Y NEUROTRANSMISORES AL ROJO

Estar encerrado en estos límites materiales… ¿¡Qué digo!?… ser estos límites materiales y tener la mala fortuna de que los neurotransmisores me funcionen de la forma que lo hacen… haciéndome que vea lo que me rodea de un modo que desconozco si los demás llegan a ver… vamos, en realidad, más que “ver” “sentir“.

Tal vez en estos días en los que (y ya era hora) hace un poco del auténtico frío invernal, la mayoría de mis congéneres “vean” el asunto como parecen verlo la mayoría de los que me rodean, es decir: “¡hay que ver qué frío hace!” y todo lo que en relación con la esencia de ese mensaje se suele decir. Incluso, alguno, entrevistado por esos profundos pensantes que son los periodistas televisivos, llega a quejarse de la situación como si la responsabilidad del frío y la nieve fuera de algún organismo público que o bien ha promovido la llegada del aire siberiano o bien no ha querido cerrar el grifo de la nieve. Y, por supuesto, mil voces y reflexiones sobre la influencia del cambio climático.

Quien escribe se para a “cogitar” sobre el asunto y lo primero que piensa es que las quejas son algo a lo que antes se calificaba con una palabra que descargada en realidad de su significado literal, ahora sería tildada de eso que llaman “homófoba” (no sé quién se lo inventó, pero nadie se ha parado a pensar que su significado etimológico está más cerca de señalar el odio o animadversión hacia los seres humanos en general que hacia un grupo específico con una cierta inclinación sexual) ¿Qué son unos pocos grados por debajo del 0 para quien puede abrigarse o refugiarse en un lugar con calefacción?

Y el que escribe, sigue. ¿Cambio climático? Pues, bueno, quizás. ¿Pero nadie recuerda haber pasado más frío que ahora? Parece como si la historia de la Tierra hubiera empezado ayer… a alguno le trasladaba yo en el tiempo 40.000 años atrás, sin moverlo del sitio en el que está… bueno, sí, tendría que moverse un poco hacia arriba para poder situarse en la superficie de la capa de hielo que cubría permanentemente la latitud en la que hoy se queja (y hace 40.000 años no había vehículos de combustión ni fábricas)

En lo que alguno podría empezar a decirme que estoy un poco perjudicado de las neuronas es en la afirmación siguiente: me encanta este frío, hasta me parece poco. Sí, mi ánimo sube unos cuantos enteros su cotización. Camino por la calle (sí, claro, abrigado… aunque no exceso) y disfruto de la sensación del aire frío sobre mi rostro.

Pero, ¡ah!, los neurotransmisores me matan. Porque junto a esa sensación positiva viene de pronto el volcado de memoria física y el cerebro se me pone en azul, se reinicia y me transporta a momentos en los que esa sensación, ese frío ambiental, ese “olor”, ese “sonido” del aire, del viento, de las ramas desnudas de los árboles o de la tupida y oscura cobertura foliar de cipreses, abetos, pinos… era marco de un caminar distinto al huérfano de hoy, en coordenadas geográficas añoradas, en circunstancias distintas, tal vez ni mejores ni peores; pero impulsoras en cualquier caso de eso que vengo en llamar “angustia añorante”.

Pero no debo ser el único que sufre esta extraña recurrencia de recuerdos “integrales” desencadenada por una pequeña brizna de vida en forma de casi cualquier “cosa”. No, no debo serlo cuando el retratador de la vida que es San Joan Manuel ya dejó “melodiada” esa “angustia añorante” que hay en las pequeñas cosas…

ALBINONI, ESPEJOS Y MADERA

¿Cómo no me había dado cuenta hasta ahora?

¿Por qué hipotecar una jornada completa a descontar de las reservadas?

Bastaba con el tiempo imprescindible para rendir cuentas al infinito y al abismo.

Y así fue.

No más de una hora. Tal vez no la transposición temporal en el espacio; pero sí el espacio y lo esencial.

El azar de la reproducción aleatoria de pistas de audio del aparatejo al que estaba conectado quiso que en el momento de la concentración comenzaran a sonar los acordes del Adagio de Albinoni (sí, ya, que no es del todo acertado utilizar “de”, que el Adagio que hoy escuchamos es una reconstrucción que posiblemente se parezca como un huevo a una castaña a lo que compuso el bueno de Tomaso; pero es “el Adagio” por antonomasia) Sus acordes sonaban en mi cerebro con un “aroma” especial.

Tenía que mirar al más allá de la arquitectura y el Adagio ayudaba sobremanera.

Frustrante realidad de Sol y azul: me faltaban la lluvia, los charcos y las nubes rasgadas por rayos triunfantes. Por eso,  la mirada se replegaba instintivamente hacia el interior, un interior especialmente abierto al exterior a través de sus casi integrales miradores. Pero unos miradores adornados en sus esquinas con espejos casi eternos, volcados hacia afuera, reflectantes de los ires y venires de apresurados transeúntes hacia su vida… paseantes de un hoy mío; ignorantes de mi existencia… pero paseantes dobles que por capricho de la óptica venían  hacia un espejo y volvían a venir por la cristalera; y se iban por la cristalera y volvían a irse por el espejo…

Cristal, mucho cristal, transparente y reflectante; y mucha madera: madera de sillas añejas; madera de mostrador , de puerta, de marco de espejo, de marco de cristalera, de escalera…

… y soledad: dos desayunantes salpicados en un bosque de mesas y dos bobos y medio apoyados en el mármol del mostrador (amén de las fabricantes y sirvientes del néctar colombiano, etiópico o de vaya-usté-a-saber)

Unos minutos de aquí-estoy, de sigo-aquí, de los-propósitos-me-los-matan… ¡y a otra cosa, mariposa!

El Adagio concluyó. Y pedí la cuenta. ¡Hay que ver lo caros que son ya los cafés con leche! (¡kagoenelbancocentraleuropeoyenlascompañíasdecalificaciónderriesgo! …y en el gobierno del desgobierno)

Y vuelta a la rutina.

Seguro que nadie más que yo reparó en el hecho de que en el pasado mañana de este hoy que describo el abono transporte debía ir acompañado de un nuevo cupón mensual.

MOÑARQUÍA (NO MENARQUÍA)… ¡QUE LLEGUE LA MONARPAUSIA!

España es una Monarquía Constitucional.

La cuestión de la legitimidad de la institución tiene de inicio, de raíz, sus “peros”.

Sí, está en la Constitución, aprobada por más del 80% del electorado… de 1978.

En 1931 el abuelo del actual monarca salió por pies rumbo a Italia tras la proclamación de la II República, arrojó la corona al mar y pocas semanas después fue juzgado en rebeldía por las Cortes y declarado culpable…

Unos años después, un gallego bajito y con mala leche ganó una patética escenificación del ensayo de la II Guerra Mundial y se convirtió en dominador omnímodo. Ese mismo personaje, rediseñó la estructura del Estado y decidió que, siendo él una especie de Rey miliciano, el Estado por él concebido debía ser una Monarquía… una “aplastante” mayoría de ciudadanos decidió que quería que España fuera, otra vez, una Monarquía y que el gallego de mala leche siguiera siendo una especie de regente vitalicio.

Y el gallego de mala leche decidió (motu proprio) que SU sucesor fuera una chavalín llamado Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias (ahí queda eso)

Sí, un personaje descendiente de la autoproclamada “dinastía histórica”… una dinastía que “ganó” una guerra Sucesión a otra dinastía con similares legitimidades y sin el apoyo completo de ciudadanos, nobles, reinos… Descendiente de personajes como Felipe IV (inútil, bobo de baba, cazador, fiestero y mujeriego), de Fernando VII (traidor hasta de su propia sangre) o de Isabel II (calentorra niña boba)

El gallego de mala leche se murió (no podía ser eterno) y el amiguete “heredero” juró su cargo pronunciando algo así como “fidelidad a los principios del Movimiento Nacional“, algo que tres años después se convirtió en algo así como “fidelidad a los principios de la Democracia Parlamentaria“… y hay que agradecérselo…. sí, porque gracias a su perjurio España se convirtió, pacíficamente, en una democracia (ja, ja, ja)

Él, ese personaje que se estampa contra las cristaleras, que se tropieza con los escalones, se ríe a carcajadas en público, le dice “¿Por qué no te callas?” al gallo del gallinero de los bobos, o pide al mariachi que le canten “El Rey“, merece el respeto que merece alguien que ha recibido una patata caliente y ha sabido invitar a comerla a comensales de todo pelaje (incluso a aquellos que por definición deberían repudiarlo)

Pero, vale.

La Monarquía, como ya he dicho aquí en otras ocasiones, es una institución caduca y trasnochada. Algo que por definición es contrario a los principios de la democracia (demos=pueblo; cratía=poder… poder del pueblo), entre los que no es el de menor importancia el de IGUALDAD de los ciudadanos (a la que ha aludido el propio JC en su mensaje de Navidad)… ningún ciudadano puede dejar en herencia su puesto de trabajo a su hijo… él sí.

España… los españoles, han echado dos veces (a Isabel II y a Alfonso XIII) a sus antepasados y, de forma contumaz, han vuelto sus descendientes.

¿Por qué hay que reservar más de ocho millones de euros de los presupuestos generales del Estado a pagar los gastos de una familia… de forma vitalicia…?

Que, sí, si hubiera Presidente de la República, habría que destinar igualmente una parte de los citados presupuestos a pagarle un sueldo y los gastos de representación… pero  alguien que no se enquistaría en el “target” de los euros de todos… alguien cuya familia no sería inmune caso de delinquir… alguien que NO sería inmune, caso de delinquir… alguien que, posiblemente (salvo decisión bobalicona del electorado del culebrón y la telebasura), perdería las elecciones si se descubriera que su yerno, con su evidente conocimiento (y sin denuncia… todo ciudadano está obligado a denunciar al que delinque), defrauda, roba, chupa del bote…

DÍMELO

No me hables de ti, ya te conozco, te veo, te sé.

Háblame de mí, de cómo me ves, de cómo me sabes si es que me sabes.

Yo no me conozco, no sé cómo soy para ti, para el resto de los tús que no son yo.

Pero no halagues mis oídos, escupe la verdadera idea que mis confines te inspiran, hazme comprender la podredumbre de mi existencia… comprender por qué lo que creo debe ser, debe de ser todo lo contrario de lo que debe ser.

INMORTALIDAD

La única forma segura de eso que llamamos inmortalidad es transmitir nuestros genes: es la manera de que una parte de nosotros siga viviendo, al menos hasta la siguiente generación.

Baxuamball Ahjeoqoj dixit

¿PERDÓN?

EL CASTIGO ES LO ÚNICO QUE NOS QUEDA CUANDO NO PUDIMOS EVITAR ALGO.

EL PERDÓN ES SÓLO UNA HIPOCRESÍA.

MALDITA LA GRACIA DEL GARCÍA

El cantante Manolo García me cae como una patada en el mismísimo centro de gravedad de mi entrepierna. Escuchar sus “canciones” (cosa que sólo sucede cuando no puedo evitar que alguien las escuche fuera del alcance de mi acción inhibidora) es como escuchar el goteo monocorte de un grifo desajustado: suena siempre enervantemente igual. Él y algunos más se creen que dice algo. Si evitara poner música (cosa en la que no se devana mucho los sesos) a los versos que escupe a lo mejor serían mínimamente digeribles.

GRATUIDAD DE LA SANIDAD

Que los servicios sanitarios deben ser gratuitos y universales es algo que me parece incuestionable.

No alcanzo a comprender qué razones pueden justificar que la atención sanitaria deba estar supeditada a la capacidad adquisitiva del individuo objeto de la atención.

Estoy convencido de que no debe haber discriminación de ningún tipo cuando de atender a la salud se trata.

Esa atención debe ser totalmente igualitaria, de forma que nadie se pueda beneficiar de una atención privilegiada por el hecho de llamarse de una determinada manera o disponer de una cuenta corriente más nutrida; y que nadie pueda quedarse fuera del derecho a ser atendido.

No valen gestiones privadas de servicios públicos, ni servicios privados de derechos públicos. Hay que eliminar de la ecuación sanitaria el negocio lucrativo: no se puede sacar beneficio de la sanación de la enfermedad… me parece algo indecente.

Que un médico o un ATS… o hasta un camillero (pongamos aes como desinencias de género imprescindibles para no ser anatemizados) deben ser remunerados por su trabajo es obvio, y posiblemente con más derecho que un puñetero directivo bancario que no ha hecho otra cosa que jugar con el dinero de los demás. Su trabajo es posiblemente el más trascendental… se hacen responsables de algo tan absoluto como la vida y la muerte, pero esa remuneración no puede depender de las aportaciones de los individuos a modo de chantaje… “te doy más y me cuidas mejor”.

¿Que en el balance de los presupuestos del Estado la Sanidad es defitaria?… pues habrá que compensarlo con otras partidas, pero no con el recorte de la VIDA y la SALUD.