INTERROGATORIO

ESQMAL

Norte de Alaska. El esquimal Pepituk ha sido detenido como sospechoso de robo en un iglú. El policía se dispone a interrogarle:

-“A ver, confiese, ¿dónde se encontraba usted la noche del 21 de diciembre al 21 de junio?”.

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MÁS ALLÁ

FTB

Un jugador de fútbol, muerto en accidente, se aparece a un compañero de equipo:

-Manolo, tengo una buena y una mala noticia.

-¿Cuál es la buena?

-Pues que en el Cielo también se juega al fútbol.

-¿Y la mala?

-Que estás convocado para el partido de mañana.

SANTORAL

SAN TO

SANTORAL
(patronos y protectores de…)

San Atorio

de los enfermos.

San Gría

de las bebidas refrescantes

Santa Jada

de los borrachos

San Dalia

de los zapateros

San Gay

de los homosexuales chinos

San Itario

de los fabricantes de inodoros (p.e. Roca, Gala…)

San Día

de los fruteros

San Guíneo

de los donantes y de los vampiros

San Son

de los tíos cachas

San Chopanza

de los escritores de Donquijotes

San Dwich de York

de los proveedores de cátering

San Sonite

de los fabricantes de maletas y maletines

PACIENCIA

OTOÑO

MADUREZ

MADURA

SANTO Y SEÑA

ALMENA

OJOS

SOSO

HACIENDO AMIGOS

OVLAC

MERETÉRICA

TETEMORROBA19951999AC10

 

SALVADA

BA 19951999 AC09BA 19951999AC09

 

PALOMAS Y PRIMAVERA

La primavera la sangre altera. Que se lo digan a las palomas.

Los estúpidos palomos, ciegos de hormonas, exhiben palmito; giran y giran sobre sí mismos, hinchan el buche, estiran el cuello, altaneros, como diciendo “mira, mira, qué mercancía; si me dejas te voy a regalar unos cromosomas con una carga genética de lo más chula”.

Y ellas, como si la cosa fuera con otras, siguen picoteando aquí y allá, parecen mirar para otro lado, aunque de reojo calibran si el palomino ése les va a ir bien para el objetivo último.

Parques, aceras, árboles, farolas, cualquier espacio es bueno para cortejar y dejarse cortejar.

Aquí un grupito de hembras distraídamente busca comida; un macho se acerca y empieza su danza. Vienen más. Levantan todos el vuelo. Van de un lado a otro y tres hembras, seguidas del bobo de baba de turno se posan en un parterre.

– ¡Ja, ja, ja!

– ¡Ji, ji, ji!

– ¿Habéis visto? ¡Qué porte se gasta el gachó éste!

– ¡Bah!, no es para tanto

– No digas. Cruje del cuello a las patas.

Y mientras el bobo de baba ni bebe, da vueltas y guturaliza sus ansias.

– ¡Gruuu! ¡Gruuu!

Al final, alguna cederá a los afanes del bobo, se lo llevará  para hacer unas fecundaciones, por aquello de transmitir Ges, Tes, Ces y Aes. El bobo, la seguirá dejando un rastro de baba y hasta le pondrá un buen nido con magníficas vistas, hipotecará su vida y su razón por esas plumas, por esas curvas, por esas patas y esa pechuga…

¿Estaba hablando de palomas, no?

"Cómo me pones los genes... ¡ay, chico, siempre pensando en lo mismo" (Fotografía de Oliver Degabriele, en Flickr: http://www.flickriver.com/photos/oliverd/4968108808/)(algunos derechos reservados por el autor)

¿DÓNDE ESTÁN?

¿Dónde están aquellos dioses que dominaban el universo antiguo?

¿Qué fue del Olimpo, otrora habitado por los inmortales mediatizadores de los destinos humanos?

¿Dónde fueron aquéllos a los que invocaba Alejandro antes de Queronea? ¿Y el mismo Alejandro, divinizado y adorado ya vivo y después de muerto cual mismísima esencia de Hércules?

¿Qué fue de la gran madre Isis, madonna del niño Horus? ¿Qué de Osiris, su esposo y hermano, asesinado cual abel por su caín Seth, descuartizado y reconstruido por su ejemplar esposa-hermana?

¿Dónde fue Mitra? ¿A qué tantos mistéricos cultos a lo largo y ancho del Viejo Mundo?

¡Apolo!

¡Afrodita!

¡Amón-Ra!

¡¡¡Dionysos-Baco!!!

Miles de años de dominio de las mentes de pobres mortales que vivían y morían con sus nombres en los labios; que suspiraban por el beneficio de su favor con oraciones, ofrendas y sacrificios; que luchaban en su nombre y en su nombre morían… ¡Millones de sinceros creyentes!

1.700 años han pasado desde que en esta parte del mundo un “político” de nombre Constantino decidió que un dios venerado en uno de los rincones de su imperio, cuyo culto se había extendido, merecía ser aceptado como verdadero después de que miles de sus seguidores fueran perseguidos y martirizados. Poco después, otro “político” de nombre Teodosio declaró la nueva religión única oficialmente reconocida y los cultos hasta entonces dominantes quedaron proscritos, sus seguidores declarados dementes y herejes y comenzó su persecución y la destrucción de templos, imágenes, objetos rituales… Zeus-Júpiter dejó de ser el tonante padre de los dioses y por decreto pasó a ser una loca creación de las mentes de millones de mortales que vivieron en los anteriores dos mil años. Ahora había que creer obligatoriamente en una única divinidad, un dios único con tres personas distintas (¡es que no lo veo!) y el que no lo creyera podría pasar a ser churrasco de pagano.

De nada sirvió el pasajero intento de preservar la tradición hecho por otro “político” llamado Juliano y calificado por sus detractores “el Apóstata”… ganó la partida el nuevo dios. Un dios bastante más aburrido que los anteriores, cuya vida era un auténtico culebrón que daba mucho de sí para llenar con relatos festivos las sobremesas. El dios triunfador no es como era Zeus, que se daba garbeos por la Tierra y seducía a ésta o aquella mortal para regalar al mundo héroes semidioses tan emblemáticos como Hércules. No es un dios como era Dyonisos-Baco, tan festivo, tan desinhibido, tan natural. No, no, el nuevo mandamás de las mentes de los humanos era una suavizada versión del vengativo y peligrosísimo Yahvé de los judios, que según su libro de libros “revelados” pasó una temporada muy cerca del pueblo que lo veneraba, acompañándolo casi en persona en el periplo que les llevó a la llamada Tierra Prometida, una compañía especialmente delicada porque sólo mirarle provocaba la muerte; ya podías ser el mejor cumplidor de sus preceptos morales, ser una bellísima persona, generoso, caritativo y, como diría Machado, en el buen sentido de la palabra, bueno; daba igual, si tenías el despiste de mirarle te fulminaba. Después de dejar a su gente en la tierra que les prometió, previa destrucción de aquellos de los que vivían allí que no se sometían, parece que se fue más lejos, y años más tarde decidió confundir al que era su pueblo elegido enviando a su hijo casi de tapadillo para que terminara siendo torturado y ajusticiado sin que la mayor parte de sus fieles se enterara y, sin que se sepa muy por qué, consintió que su pueblo elegido no se creyera lo de su hijo y sí se lo creyeran otros muchos de fuera que terminaron persiguiéndolos como responsables subsidiarios de la mismísima muerte de una de las personas de la unidad divinida (¡mira que es difícil verlo!)… ¡Vamos, una joya!

Y, nada, Zeus, declarado oficialmente fruto de la demencia humana, tuvo que cerrar el garito. Los dioses del Olimpo tuvieron que abandonarlo, petate al hombro, retirándose quizás a algún remoto lugar a hacer cola para apuntarse al paro. Los oráculos que durante cientos de años recibieron la piadosa visita de miles y miles de creyentes en busca de la divina orientación a través de la correspondiente pitonisa, echaron el cierre (o se lo echaron, mediando destrucción e incautación de los tesoros) Y todo el entramado de tradiciones, advocaciones, patronazgos, protecciones, etc. se fue a o carayo… ¿o no?… pues no, porque todos esos aspectos antes adjudicados a dioses variopintos fueron asumidos por las diferentes advocaciones del hijo del padre, de la madre del hijo o de la cohorte de santos, santas, beatos, beatas y toda la retahíla de nuevos dioses y semidioses que pueblan los actuales panteones de la que se dice religión monoteísta.

Zeus-Júpiter; padre divino… en el paro desde el Edicto de Tesalónica del año 380

Isis. Fue el paradigma de madre más años que ninguna, con o sin himen. Hoy proscrita, quizás ya sólo preocupada por ver a Horus hecho un halcón de provecho.

Dionysos-Baco, un dios de lo más “divertido”. Hoy quizás siga montándoselo en algún recóndito refugio del más acá.



¿¡Dónde estáis!?

Y se oyó surgiendo de una zarza ardiendo:
¡En el mismo lugar que todos los dioses de toda la historia: en la mente y sólo en la mente de los hombres!

CUESTIÓN DE RAPIDEZ

BA-1995-1999 PC (17)

CUESTIÓN DE PROBÓSCIDES

ESPECIES EN PELIGRO