DÍA DEL LIBRO

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El 23 de abril es el día designado por la UNESCO como Día Internacional del Libro.

La razón de elegir el 23 de abril se fundamenta en el supuesto hecho de la coincidencia en tal fecha de los fallecimientos de William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el Inca Garcilaso.

Pero Cervantes murió el 22… el 23 fue enterrado.

Y William Shakespeare murió 11 días después que Cervantes, el 3 de mayo de 1616, que era el 23 de abril del calendario juliano vigente en Inglaterra.

Desde 2001 lleva aparejado el inicio de un particular “reinado”. Una ciudad es elegida “Capital Mundial del Libro“. En 2002 lo fue la que a mi juicio debería serlo de forma eterna: Alejandría.

 

Pedazos del Saber, los libros han sufrido la estulticia de los fanatismos que han pretendido quemar con ellos las ideas. 

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CLARABOYA, NOVELA… DE SARAMAGO

José Saramago. Claraboya. Escrita en 1952; publicada en 2011.

Claraboya

En los años 50 del siglo pasado, José Saramago escribió su segunda novela… que sería la última en publicarse…

Podíamos calificarla de Fénix y de Cid del mundo editorial. Fénix porque surgió de sus propias cenizas, tras cuarenta años de olvido en los anaqueles de una editorial portuguesa hasta que fue rescatada del olvido (por ello, el propio Saramago la denominaba el libro perdido y hallado en el tiempo) y Cid por lograr para Saramago una victoria más después de haber entregado sus átomos desestructurados al Universo.

Una sublimación sociológica lusitana y universal de los 50 en un 13 Rue del Percebe nada cómico, perfectamente serio.

La bondad o la maldad del Hombre (con H mayúscula, que diría el Señor Silvestre) goteando de arriba abajo y de abajo arriba entre vecinos de portes, edades y circunstancias diversas.

Pasiones musicales y literarias modulando las pasiones carnales culpables siempre de delitos de lesa sociedad… porque así lo imponen las normas, usos y costumbres superficiales… mientras, en privado, el legislador sabe qué prohibir porque conoce más que nadie lo prohibido.

Poder siempre dinero… ¿? … pero poder también la mentira, la envidia, el interés frustrado.

Ansiedad, desarraigo, desubicación…

… filosofía de la experiencia popular acuñada en horas de trabajo remendón.

Lo escribió un perfecto observador y avezado transmisor.

Lo leyó un ser fútil y tributable… 2 de 3… 

Y el ser fútil y tributable seleccionó, intentando no ser fútil, algunas de las sentencias del perfecto observador y avezado transmisor: 

“Morir es haber estado y ya no estar”

“Nadie está obligado a amar a nadie, todos estamos obligados a respetarnos”

“La vida es una lucha de fieras, a todas horas y en todos los sitios. Es el <<sálvese quien pueda>>, y nada más. El amor es el pregón de los débiles, el odio es el alma de los fuertes. Odio a los rivales, a los competidores, a los candidatos al mismo pedazo de pan, o de tierra, o al mismo pozo de petróleo. El amor sólo sirve como chanza o para que los fuertes tengan la oportunidad de disfrutar con las debilidades de los débiles. La existencia de los débiles es ventajosa como recreo, sirve como válvula de escape.”

KAFKA EN LA ORILLA

En este hemisferio somos menos permeables a las aportaciones culturales del hemisferio oriental de lo que dicho hemisferio lo es a las occidentales. Y no es porque las nuestras sean más brillantes, sino porque padecemos un crónico síndrome de galopante complejo de superioridad. Y “lo oriental” es mucho más que lamas, yoga, karate, judo, “anime”, “manga” y “made in PRC”. Es lamentable no disponer del tiempo necesario para ampliar el menú degustación de la cultura oriental y profundizar en su idiosincrasia.

Quien suscribe, siempre con hambre insatisfecha, se ha acercado ocasionalmente a detalles de los llamados Medio y Lejano Oriente, como quien aterriza en otro planeta e intenta comprender la estética y la iconografía de lo material y la estructura de las concepciones de los artífices… difícil empresa partiendo en el análisis de parámetros cartesianos y con el escepticismo por bandera.

Aunque hace tiempo que casi devoré sus líneas, no había materializado el permanente proyecto de dejar en este espacio algunas reflexiones sobre la obra de Haruki Marukami Kafka en la orilla (Umibe no Kafuka). Y probablemente se ha venido quedando como eterno proyecto por no acertar con la forma en la que exponer las sensaciones producidas, por no tener suficientemente claro si bastaría (o sobraría) con unas reflexiones sobre el argumento o sería necesario un análisis casi psicológico de los efectos producidos. Por ello, finalmente, he decidido limitarme a transcribir, dándoles una forma adecuada, las notas que fue inspirándome a medida que leía.

HarukiMarukami

Preguntar es vergüenza de un instante; no preguntar es vergüenza de una vida

(Sr. Hoshiro, citando a su abuelo)

En el viaje, un compañero y en la vida, compasión

 

Kafka Tamura

El Joven llamado Cuervo: el yo – otro yo de Kafka Tamura. 

Huye de su familia, como si huyera de sí mismo, siguiendo una ruta “inspirada” hasta Takamatsu

 

Ôshima

Empleado de la biblioteca de Takamatsu resulta ser una chica.

Ambigüedad sexual. Amistad sin coordenadas sexuales (¿su hermana?)

(en algunos de mis viajes en autobús un “humano” con rasgos nipones me trae a la memoria a Ôshima… aún no sé si es hombre o mujer)

Ôshima, como César, se cita en tercera persona…

 

Schubert Sonata en Re Mayor 

-Riqueza cultural-musical japonesa

 

Sra. Saeki

Directora de la biblioteca Kômura, autora e intérprete de la canción “Kafka en la orilla del mar

Posiblemente madre de Kafka.

No… sí… ¡¡¡incesto!!!

 

Nakata

Puede hablar con los gatos; pero no se comunica bien con las personas.

(no me extraña)

Habla de sí mismo en tercera persona y se cita por su nombre.

Mata a Johnnie Walker, que resulta ser el Sr. Tamura, padre de Kafka Tamura.

(¿mata uno de sus yoes, colimado por los lingotazos de Johnnie Walker, etiqueta roja? ¿es Nakata el padre de Kafka?)

Nakata deja de poder hablar con los gatos.

Nakata es el niño que quedó en la cima en el extraño incidente (excursión del colegio; todos pierden el conocimiento)

Tras el asesinato se dirige, sin saber por qué, al oeste y termina en Takamatsu, donde está Kafka.

Nakata habla con La Piedra de la puerta de entrada

Nakata y la Sra. Saeki – mitad de sombra

(¿las dos mitades del entero Kafka?)

 

– Mención a uno mismo en 3ª persona, citándose a sí mismo por un nombre (Nakata, Ôshima)

– Relaciones fantásticas (Nakata – gatos, perro, Johnnie Walker)  (¡Tan japonés!)

– Descripciones detalladas.

– Muchas referencias a comida típica.

 

Kafka en la orilla es una novela de Haruki Marukami publicada originalmente en japonés en 2002, traducida al español y publicada para el ámbito de habla hispana en 2006

LIBRI

Un libro abierto es un cerebro que habla;

cerrado, un amigo espera;

olvidado, un alma que perdona;

destruido, un corazón que llora.

(Proverbio hindú)

 

… menos mal que en la historia de la Humanidad jamás se quemaron intencionadamente libros…

… y menos mal que la inmensa mayoría de los ciudadanos del Mundo cuidan sus libros…

… y menos mal que no hay nadie que no lea un libro… al menos uno en su vida…

SARAMAGO BLOGUERO

Alfaguara ha plubicado El Último Cuaderno, de José Saramago. Con prólogo de Humberto Ecco e Introducción de Pilar del Río, su esposa, reúne el conjunto de entradas publicadas por el autor portugués en el blog que a petición de sus allegados alimentó entre marzo de 2009 y junio de 2010. La última, escueta y contundente de dichas entradas la dictó dieciséis días antes de su muerte.

Su fino ingenio, su atinada elección de las palabras, su mordacidad, su sarcasmo, tildan temas variopintos de la actualidad, acotan reflexiones de matices variados, siempre tan próximas a la íntima realidad del ser, y sientan cátedra en la definición, la descripción y la respuesta.

Basten unos cuantos ejemplos:

Sobre la cuesión relativa a la unidad ibérica, a colación de una noticia sobre el elevado número de portugueses decididos a aprender español, desde su perspectiva portuguesa, escribía el 24 de marzo de 2009:

“De acuerdo que algo viene, y es la necesidad de aproximación de los pueblos de la península, este de aquí y los otros de allá. La Historia, cuando quiere, empuja mucho.”

Su “aquí” es Portugal y su “allá” es España. La Historia es una sucesión de accidentes provocados las más de las veces por los caprichos descerebrados de los descerebrados que detentaron en cada momento el poder. El sino “geo-socio-eco-cultural-político” de las tierras al sur de los Pirineos e islas adyacentes era ser UN algo; las circunstancias de la Historia han querido que la Hispania de antaño esté dividida en dos Estados demasiado separados aunque compartan hasta las aguas de buena parte de sus ríos; uno conservando el nombre del conjunto y a su vez un conjunto de realidades (que Saramago advierte en su “los otros de allá”), y otro pequeño en tamaño pero de espíritu grandioso y de Historia brillante. Pensar sólo un poco, conociendo la Historia, la de verdad, no la del consumo periodístico, no la de los artificios nacionalistas (sean disgregadores o cuasi imperialistas), haría a cualquiera coincidir con Saramago; pero si los ciudadanos cispirenaicos no lo evitamos, los políticos se empeñarán en impedir que la razón comience algún día a dictar esa Historia. Unirse bajo alguna fórmula federativa podría no ser otra cosa que enderezar definitivamente el rumbo de Europa hacia su auténtica unión y no a la de los intereses económicos.

Sobre la memoria y los recuerdos, escribía el 28 de abril de 2009:

“Somos la memoria que tenemos, sin memoria no sabríamos quiénes somos”

Vivir, se vive el presente; pero no podemos vivirlo sin la certeza de, al menos, nuestra propia identidad; y ésta es esencialmente la acumulación de experiencias… el dolor de las pasadas nos alertan ante los peligros de las eventualidades futuras… (¡y al final caemos en los mismos errores que nos llevaron a aquellos dolores!)

Casi en la misma línea, refiriéndose a los “mayores”, y más en concreto a su vida pasada, decía el 22 de mayo de 2009:

“La vida tenía una cosa mala: era dura. Y tenía una cosa buena: era sencilla”

¿Quién soy yo para apostillar tan precisa y lapidaria asociación de palabras?

El 10 de mayo de 2009 escribía en relación con las peticiones de ciertos periodistas para que recomendara lecturas para el verano. Después de precisar, con ese fino sarcasmo que le caracterizaba, que había intentado siempre evitar dar respuesta por considerar que la lectura es “una actividad suficientemente importante para que nos ocupe todo el año”, reproducía en el blog una relación de autores que incluyó en Cuadernos de Lanzarote, en cada caso con una breve pero concentrada razón, a la que llama “familia de espíritu”, de la que entresaco algunos de sus “familiares”:

– “Camoes porque (…) todos los caminos portugueses nos llevan a él”

– “Cervantes, porque sin el autor del Quijote la Península Ibérica sería una casa sin tejado”

– “Montaigne, porque no necesitó de Freud para saber quién era”

– “Voltaire, porque perdió las ilusiones sobre la humanidad y sobrevivió al disgusto”

– “Kafka, porque demostró que el hombre es un coleóptero”

Consecuencia de un artículo de la escritora colombiana Laura Restrepo, publicado en El País Semanal, sobre la situación que se vivía en Yemen en el verano de 2009, con la llegada de fugitivos somalíes, reflexiona sobre la frialdad con la que nos hemos acostumbrado a escuchar y ver las noticias sobre las desgracias que zahieren a tantos seres humanos en el mundo, y nos dice:

Detrás de cada palabra escrita por Laura hay lágrimas, gemidos y gritos que serían capaces de quitarnos el sueño si nuestra flexible conciencia no se hubiese acomodado a la idea de que el mundo va por donde quieren los que lo dominan y que nosotros ya tenemos suficiente con cultivar nuestro patio lo mejor que sepamos, sin tener que preocuparnos de lo que pasa al otro lado del muro.”

Y un día después, el 11 de agosto de 2009, insistía sobre las desgracias de la vida de los pueblos africanos. Siendo África el escenario donde surgió la humanidad, nos dice que “no era ciertamente el paraíso terrenal cuando los primeros “descubridores” europeos desembarcaron, pero con la llegada del hombre blanco se abrieron de par en par, para los negros, las puertas del infierno”

Amén.

Este humilde bloguero no pretende, consciente de su incapacidad para ello, ni acercarse al rigor expresivo y la lucidez dialéctica de Saramago. Me permito traerlo hasta aquí con un respeto casi religioso por su admirada figura y mi última intención es acotar nada de lo que él escribió como tal vez pueda parecer al haber incluido mis propias opiniones a raíz del ramillete de fragmentos volcados. Y digo bien ramillete porque es una exigua muestra de un conjunto cargado de ideas que en su mayoría comparto; aunque no sea capaz de expresarlas del mismo modo.

HOY, COMO AYER ¿DE QUIÉN ES EL PODER?

“Es un bello sueño que la multitud llegue a poder gobernarse eficazmente, pero los hechos demuestran con tozuda constancia que esto no puede ser. Empíricamente vemos que un gobierno basado en la supuesta canalización de la voluntad del pueblo resulta ineficaz cuando no degenera en una mera pseudotiranía de los oligarcas que dicen representar su voluntad y cuya única virtud es el manejo de los mecanismos electorales”.

Lucio Cornelio Sila Félix (138 a.C.-78 a.C.), dirigiéndose a Cneo Pompeyo Magno.

de Josep María Albaigès; Sila, el último republicano; Círculo de Lectores; Barcelona 2009, pág. 419

GAVIN MENZIES, REESCRITOR DE LA HISTORIA

Gavin Menzies

En 2002 Gavin Menzies publicó 1421, El año en que China descubrió el Mundo

Menzies fue oficial de la Royal Navy (la Armada británica) y pasó la mayor parte de su vida profesional navegando por todo el mundo.

Nació en China en 1937, aunque, a parte de sus posteriores visitas, sólo pasó allí los primeros dos años de su vida.

Cual si de una revelación al estilo de la de Moisés con la zarza ardiendo o de San Pablo son la caída del caballo se tratara, Menzies descubrió, por indicios cartográficos, que luego fue confirmando con investigaciones personales,  la posible presencia china en América y otras partes del Mundo antes que los europeos.

Efectivamente, según nos cuenta Menzies, el emperador Zhou Di patrocinó una enorme empresa de exploración antes de que acabara el primer cuarto del siglo XV (de la era vulgar). Enorme era la pretensión exploradora y enormes eran los navíos, algunos de los cuales superaban los 150 metros de eslora (de largo, para los legos en léxico náutico). El caso es que el  8 de marzo de 1421 más de 100 barcos partieron de China bajo el mando de Zheng He, bordeando las costas asiáticas hacia el oeste, siguiendo algo parecido a la ruta inversa a la que seguirían unos años después los marinos portugueses Bartolomé Díaz y Vasco da Gama. Zheng He, regresó a China y el grueso de la flota continuó. La flota, dirigida por el almirante Hong Bao se separó en Cabo Verde. Una parte de la misma, dirigida por Zhou Wen, cruzó el Atlántico hasta las Antillas, llegó a las costas orientales de América del Norte, siguió por Groenlandia e Islandia hasta el Ártico y, siguiendo las costas septentrionales de Asía, llegó hasta el Estrecho de Bering y bajó hasta Japón. El grueso de la flota siguió desde Cabo Verde hasta Brasil y desde allí bajó hasta el Estrecho de Magallanes donde se dividió nuevamente. Una parte, bajo la dirección de Hong Bao, recorrió la Península Antártica, estuvo en las Malvinas (ojo, las Falkland para los británicos) y luego recorrió la banquisa antártica (límite de los hielos) y después llegó a las costas australianas y volvió a casa pasando por Indonesia. La otra parte de la flota, bajo las órdenes de Zhu Man, desde el Estrecho de Magallanes, recorrió la costa occidental de América del Sur y siguió por el Pacífico hasta Australia y Nueva Zelanda. No contento con ello, volvió a las costas americanas, ahora las del Pacífico Norte y volvió a China. Otras flotas, como la de Yang Quing, recorrieron las costas de Asia y África.

Vamos, que en tres años, ya que el regreso se produjo en 1423, los chinos hicieron el trabajo que los navegantes europeos realizaron desde mediados del siglo XV hasta el XVIII, con las exploraciones portuguesas primero, españolas después y británicas finalmente. ¡Tela marinera! (nunca mejor dicho) Pero, ¡vaya!, al llegar de vuelta a China el emperador Zhou Di había sido derrotado y nadie se hizo eco de la gesta. No había telediarios, no había periodistas (¡qué suerte!) Así es que las extraordinarias exploraciones cayeron en el olvido.

Con todo, Menzies nos dice que el olvido no fue completo, algo quedó en cartas marinas y mapas como los de Pizzigano (1424), Fra Mauro (1459), Waldseemüller (1507), Piri Reis (1513), etc. que terminó llegando a los grandes exploradores europeos y abrió los caminos a los descubrimientos que finalmente constan como suyos aunque, según Menzies, deberían ser atribuidos a los chinos.

Como ya decía en mi anterior entrada sobre el 12 de octubre, puede que los chinos en 1421-1423 fueran los primeros en llegar a casi todos los rincones del mundo (bueno, insisto, como decía entonces, que a América los primeros en llegar fueron los indígenas americanos; los maoríes a Nueva Zelanda, y los aborígenes a Australia); aunque es posible que ni los chinos fueran los primeros “extraños” en llegar a ninguno de esos lugares; puede que a América llegaran fenicios y griegos y, desde luego, nórdicos europeos; pero su mérito, que debería ser reconocido en el caso de confirmarse, no merma el de los europeos que, en cualquier caso, dieron el paso que hizo pública y notoria la existencia de cada lado del Mundo para el otro lado.

Si un hipotético periodista, viajero en el tiempo, se plantara en Nankín en 1425, por ejemplo, puede que encontrara a algún chino que le respondiera algo vago respecto a un tal Hong Bao y un viaje a tierras lejanas; cien años después nadie le respondería nada respecto al viaje, caído en el más completo de los olvidos. Sin embargo, si ese periodista fuera a la Sevilla de 1530 pocos serían los que no hubieran oído ya hablar de las rutas abiertas por Bartolomé Díaz, Vasco de Gama, Álvarez Cabral, Colón, Solís, Magallanes, etc

Son muchos los indicios que apoyan las afirmaciones de Menzies y aunque en algunos momentos parece cegarle un poco la pasión, sus tesis tienen un fundamento de verosimilitud considerable.

Llama la atención que los viajes en cuestión recorrieran casi todos los rincones del Mundo… menos Europa. Es decir, que los chinos, entre 1421 y 1423, descubrieron la práctica totalidad del Mundo, pero se les escaparon las costas europeas.

No hay problema, el segundo libro de Menzies, 1434, remata la jugada presentándonos un supuesto viaje de una flota china que llegó a la Toscana; sus embajadores se entrevistaron con el Papa, le dieron mapas y un sinfín de informaciones científicas y técnicas. Todo ello fue la piedra de toque que puso en marcha el Renacimiento. ¡Toma!, deberíamos llamarlo el “Lenachimiento”. Si es que estos europeos… Así es que Petrarca, Bocaccio, Leonardo da Vinci, Tomás Moro, Nebrija y hasta Copérnico y Galileo nos ocultaron que se lo debían todo a los chinos. Y la Iglesia (esto es menos extraño) se guardó todo lo que le dijeron los chinos al Papa y luego se opuso a las evidencias sobre la esfericidad de la Tierra, sobre su movimiento y el de los planetas, incluso quemando gente. Y ¡K-ga-t, lorito!, los chinos traen a Europa conocimientos que disparan la ciencia y la tecnología aquí; pero no los aplican en China, que queda anclada en la “Edad Media”…

Gavin Menzies tiene su propio sitio web donde puedes encontrar sus argumentos y evidencias. Lo de los viajes por el Mundo, vale (con limitaciones); pero lo de la segunda entrega…

CUANDO LOS COMIENZOS NO VAN AL PRINCIPIO

José Luis Sampedro; “La estatua de Adolfo Espejo” (1939) y “La sombra de los días” (1947),

Círculo de Lectores, Barcelona, 1996

Círculo de Lectores publicó en 1996, en un mismo volumen, las dos primeras obras literarias de José Luis Sampedro.

 

La estatua de Adolfo Espejo pasó de su mente de 22 años al papel en 1939 y quedó guardada en una carpeta a la que el autor identificó con la palabra “Palotes”, aludiendo a los primeros trazos del niño principiante en la escritura (como destreza), en la que desde 1935 guardaba sus iniciales aproximaciones a la Escritura (como arte) Esta primera creación narrativa con entidad de novela fue hurtada por el autor de forma intencionada al conocimiento general hasta 1994. Según él mismo argumenta en el prólogo a la edición de Círculo de Lectores por una modesta prudencia, considerándola sólo una especie de ensayo, de entrenamiento.

 

La sombra de los días, escrita en 1947, consiguió un accésit en un Premio Internacional de Primera Novela; pero el contrato de publicación que llevaba aparejado no llegó a cumplirse.

 

En 1994 ambas obras fueron finalmente publicadas… los comienzos de José Luis Sampedro como novelista vieron la luz pública cuando él alcanzaba los 77 años, 55 después de escribir la primera de ellas.

 

 

La estatutua de Adolfo Espejo, nos presenta a un joven que, recién acabada la adolescencia… y el bachillerato, vuelve a Melilla desde el internado religioso en el que ha permanecido realizando sus estudios. Más que él las protagonistas son las sensuales mareas que acarician o golpean, según sus intensidades, las orillas de su carne recién llegada al mar tras la adolescencia transitada con las ojeras del internado: desde las furtivas miradas y electrizantes contactos superficiales con una joven en el compartimento del tren, esos que se sienten como tales de piel adentro y no se sabe si son sentidos como tales de piel afuera, hasta las voraces mareas de la sensualidad alquilada.

 

 

La sombra de los días es una sucesión de descripciones, de sentimientos, sobre un protagonista ausente, Antonio Castillo, muerto durante la guerra, al que rememoran cuatro de sus ocasionales compañeros de singladura por su corta vida: un camarada del frente, un amigo de la niñez, otro de la juventud y una mujer, desveladora de los velos del amor en su adolescencia.

 

 

La calidad de los dos relatos, tanto en la técnica narrativa como en el argumento y la definición de los personajes, es incuestionable, pero me cansa el excesivo uso de adjetivos.

No me han enganchado ninguna de las dos historias, por más que haya sentido algunos pasajes como salidos de experiencias y sensaciones propias.

 Con todo, me ha gustado la forma introspectiva de la primera y la estructura “multispectiva” de la segunda.

 

 

LA VOZ DE LOS MUERTOS

Orson Scott Card; “La voz de los muertos (Speaker for the dead)” (1986) Edicones BSA, Barcelona, 2007

Premio Nébula 1986, Premio Hugo 1987, Premio Locus 1987. Segunda obra de la Serie de Ender, que comienza con “El juego de Ender”

 

 

La voz de los muertos es una especie de estudio sociocultural basado en la relación de una colonia humana con una especie inteligente de un planeta (Lusitania) con una peculiar biosfera en la que existen un reducidísimo número de especies. Éstas han sobrevivido a una catástrofe genética provocada por una mutación hereditaria causante de una destrucción incontrolada de células desde su propia cadena de ADN (La Descolada) Las especies supervivientes han conseguido inmunizarse por una especie de emparejamiento genético, de forma que la reproducción de cada especie animal está vinculada a otra especie vegetal..

 

Andrew (en realidad, Ender, el exterminador de los insectores) es un Portavoz de los Muertos, una especie de sacerdote de una no-religión, poco simpático para los sacerdotes de las sí-religiones. Su cometido es viajar allá donde alguien le reclama para “hablar por” algún fallecido, especialmente para intentar calmar cualquier perturbación que algún comportamiento suyo haya podido generar en el grupo social desde el que se reclama la intervención del Portavoz.

 

Los efectos de la relatividad han permitido a Ender-Andrew vivir en menos de 35 años un total de de más de 3.000, al ir de planeta en planeta a velocidades próximas a la luz.

 

Las colonias humanas se extienden por muchos planetas a lo largo y ancho de la galaxia, manteniendo una comunicación entre ellas sin barreras espacio-temporales gracias a una red llamada ansible, en cuya “nube” ha “nacido” un ente inteligente al que Ender-Andrew, su amigo y el único que sabe de su existencia, llama Jane

 

Llama la atención que tras miles de años de evolución sociocultural y tecnológica los seres humanas hayan llegado a los confines de la galaxia, pero básicamente se mantengan en los mismos parámetros de organización social y con el mantenimiento del protagonismo (al menos en la colonia Lusitania) de la Iglesia, con su misma estructura jerárquica, sus dogmas y su moderada pero permanente intransigencia… ¿El predominio de la ciencia, del empirismo, de la razón, es compatible con cualquier religión?

 

Ciencia-Ficción: especulaciones exobiológicas, exopsicológicas, exosociológicas; relativismo astrofísico… no-relativismo informático.

LAS LÍNEAS DE NAZCA. UN MISTERIO POR RESOLVER

 

El número de marzo de National Geographic España tiene como artículo de portada el titulado “Las líneas de Nasca revelan sus secretos”. El artículo, que en el interior aparece titulado “Espíritus en la arena. Las antiguas líneas de Nasca, en Perú, revelan sus secretos”, está firmado por Stephen S. Call e ilustrado con fotografías de Robert Clark.

 

Con el característico estilo de NG (a veces en un terreno indefinido entre la popularización de la ciencia y la venta al por mayor de cultura) se nos presenta uno de los conjuntos arqueológicos más llamativos del mundo. Se rinde el inexcusable tributo a una de las personas, por no decir la persona, que más se ha ocupado de las llamadas líneas de Nazca, la profesora de origen alemán María Riche, fallecida en 1998,  que, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, inició un meticuloso estudio científico de los geoglifos de la pampa de Jumana, al pie de los Andes.

 

Los geoglifos más conocidos son las figuras zoomorfas que se encuentran en la planicie situada a medio camino entre las actuales localidades peruanas de Palpa y Nasca, si bien existen geoglifos en una amplísima área de casi 4.000 km2. Junto a las archiconocidas figuras del mono, el colibrí o la araña existen trapezoides y otras figuras geométricas y largas líneas rectas con diversas orientaciones.

 

 

 

 

 

María Riche defendía la teoría de que las líneas eran marcas de un calendario astronómico, tesis desechada por la falta de suficientes evidencias de correspondencia entre las figuras, las líneas, sus posiciones y orientaciones y cualquier disposición astronómica, salvo, claro, las que se pueden “rocambolear”.

 

Desde 1997, nos informa el autor del artículo, existe un proyecto de investigación germano-peruano, con la participación del prestigioso Instituto Arqueológico Alemán. Su “estudio sistemático y multidisciplinar” aspira a interpretar de un modo global la cultura nazca o nasca: cómo vivieron, por qué desaparecieron y cuál es el significado de sus “dibujos” sobre la arena del desierto. De momento, avanzan una explicación para los dibujos: se trata de una empresa de carácter colectivo, con participación popular en su creación y mantenimiento y con un carácter religioso. Se trataría de “caminos” procesionales con plataformas sobre las que realizar ofrendas en sus extremos. El autor se imagina a los nasca tocando quenas y flautas, bailando y caminando por las líneas-caminos, haciendo ofrendas a sus divinidades para que el agua, en forma de lluvia o de aporte fluvial desde los Andes o, más próximos, de sus montes sagrados, asegurara una buena cosecha y, con ello, la subsistencia.

 

La cultura nasca se desarrolló entre los siglos V a.C. y VIII d.C. Durante esos trece siglos no dejaron de trazar líneas en las llanuras y las laderas montañosas, como lo habían hecho antes los artífices de la cultura de Paracas (algunos geoglifos se remontan a hace 2.400 años)

 

Comenzaban los años 70 del siglo XX (doliente adolescencia), en las pantallas de cine proyectaban un film-documental basado en las primeras obras de un suizo llamado Erich von Däniken. Unos ojos que andaban por su segunda decena de edad trasladaban al cerebro al que estaban conectados impactantes sensaciones despertadas por el argumento que acompañaba a las imágenes… fue la primera vez que vi las líneas de Nazca. Por entonces, aquellas interpretaciones del amigo Erich calaban en una mente inquieta pero aún con pocos elementos de juicio. Devoré los libros del adalid de los extraterrestres visitantes del pasado y otros muchos de sesgo similar (Peter Kolosimo, Antonio Ribera, Andreas Faber-Kaiser, Charles Berlitz, J.J. Benítez, etc,), pero también procuré devorar, y lo hice con una creciente pasión, los textos que informaban empíricamente y daban esas interpretaciones, digamos, “serias”.

 

 

Las líneas de Nazca no tienen misterio en cuanto a su procedimiento de creación. No hacen falta unos conocimientos extraordinarios sobre geometría y mucho menos conocimientos de carácter esotérico.  Basta con voluntad, esfuerzo y cordeles de vara a vara. Un suelo casi blanco cubierto por pedruscos oscuros resulta una superficie “fácil” para el “dibujo”, basta con apartar las rocas oscuras y no veas como “lucen” los trazos. Tampoco es cierto que los dibujos sólo son visibles desde el cielo, al menos no todos; muchos son visibles desde altitudes medias circundantes; y, por otro lado, tampoco parece descartable que los nazca idearan esas figuras para ser visibles desde el cielo, de la misma manera que en nuestra civilización trazamos formas con calles o avenidas (véase la entrada sobre El Símbolo Perdido) o con construcciones como las cruciformes iglesias. Sin embargo, debo reconocer que la contemplación de las líneas de Nazca me sigue produciendo un cierto escalofrío intelectual. Sí, son más de trece siglos de grafiteros de la pampa y 1.300 años dan para mucho. Sí, la religión ha movido montañas y en nombre de una divinidad se han acometido empresas inconmensurables (por bueno y por malo), pero… Y conste que este pero no esconde nada, sólo un “pero…” con un gran interrogante al final. Porque tampoco veo, contemplando las línea, una relación plausible con la interpretación del gusto de los “esotéricos” y “alienólogos”  de que se trate de un campo de aterrizaje de naves espaciales extraterrestres. Aquí hay que insistir en que los geoglifos no están sólo en una pampa llana sino en 4.000 Km2 de llanos y laderas y que si hubiera sido ese presunto cosmódromo habría algún indicio en superficie más que piedras, enterramientos y restos de ofrendas. Tal vez estemos intentando interpretar con nuestro prisma, con nuestra estructura mental, algo que tal vez fue ideado con un prisma filosófico completamente diferente…

 

 

 

 

LANGDON, LOS MASONES Y EL CENTRO DEL UNIVERSO, O SEA, WASHINGTON DC

Dan Brown; “El Símbolo Perdido” (2009) Planeta, Barcelona, 2009

  

 

 

 

 

 

Robert Langdon vuelve a verse enredado. Cree que un amigo suyo le reclama para pronunciar una conferencia en el Capitolio de Washington, pero en realidad es llevado con engaño por un misterioso personaje llamado Mal’akh que igualmente “engatusa” a la científica Katherine Solomon, hermana del amigo de Langdon, Peter. Todo se desata cuando Langdon, recién llegado al Capitolio, asiste al espeluznante espectáculo de la aparición de una mano humana cortada y depositada en el centro de la gran sala bajo la cúpula del Capitolio, mano que resulta ser de su amigo Peter. Desde ese momento se van enlazando los símbolos misteriosos, todos ellos relacionados con el mundo iniciático de la masonería. Diversos personaje se van uniendo a la trama: una agente de la CIA, de ascendencia japonesa; un afroamericano, director (“Arquitecto”) del Capitolio (no podía faltar un papel relevante para un afroamericano con Obama en el trono imperial), y otros agentes de la CIA, con menos protagonismo.

 

Esoterismo, simbología, mensajes cifrados. Dan Brown es posiblemente el autor que más fama ha cosechado a nivel  mundial haciendo de la simbología, del misterio esotérico adscrito a grupos y personas cotidianas, el hilo conductor de sus tramas narrativas. En esta ocasión, todo se centra en el círculo de la masonería y tiene a Washington como escenario protagonista. Lo cierto es que Brown consigue engancharte desde el principio. El estilo cinematográfico que ha imprimido a la obra (posiblemente adelantando camino a la confección del guión para la película, a cuyos productores posiblemente ya había vendido los derechos del libro antes de escribirlo) hace que estés permanentemente en vilo y que vayas arañando las páginas y comiendo los ratos de lectura con afán; pero también, por su estructura, puedes hacer pausas “para publicidad” dejando el marcapáginas como señal anhelante del siguiente ratillo de lectura.

 

Siempre hay algo que criticar y es que uno ya va estando un poco harto de este tipo de historias, por más que le apasionen y le aprisionen. Por muy bien tejida que esté la tela de la historia siempre te quedan preguntas que tambalean trama y urdimbre. Ya, ya sé que se trata de escribir una novela que atraiga al público y de darle el empaque de credibilidad que viene de la mano de cosas tangibles, pero ¿Por qué un masón del grado 33 (es decir, del último, del que está con las manos en la masa del supuesto misterio) después de haber pasado media vida estudiando todos los pormenores simbólicos de la masonería, requiere la ayuda interpretativa de un escéptico especialista en simbología? No hay que desentrañar la historia a alguien que no la haya leído aún, pero al final a uno le queda en la punta de la lengua un “¿Y todo eso para este final?” o “¿Para qué tanta molestia de cifrado simbólico?” Y hasta el “malo”, el tal Mal’Akh, termina pareciéndote una pobre víctima de la charlatanería y el simbolismo de pacotilla asociado a los grupos iniciáticos de cualquier laya

 

Para decirlo todo (bueno, casi todo… -todos tenemos derecho a dejar sin decir lo que pueda hacer pensar a otros que nos guardamos secretos, aunque no nos guardemos un chavo-) diré también que me ha llamado la atención el “error”, no sé si de los traductores o del propio Brown, al referirse al fresco de la cúpula del Capitolio, más concretamente a la “Apoteosis de Washington”. La describe diciendo que el primer presidente de los EE.UU. está representado “vestido con una túnica blanca”… vide:

 

 

 

 

Yo no veo ninguna túnica blanca (habría que recordar que el paño de tonalidad violácea que aparece puede ser una toga; que túnica es otro tipo de prenda), ni entiendo por qué la alusión errónea si luego no se utiliza como elemento simbólico añadido a la trama de la obra.

 

Y también me ha llamado la atención (amén de algunas otras pequeñas cuestiones, como la referencia a una forma arquitectónica como “anfiteatro griego” que vaya usted a saber qué es) que poniendo a Washington y sus emblemáticos monumentos como protagonistas, a una pirámide, al saber ancestral presuntamente conservado cifrado, no haya aprovechado algunos otros símbolos presentes en el entramado urbano de Washington. El diseño de la ciudad fue realizado básicamente por el francés Pierre Charles L’Enfant quien se inspiró en Versalles y en las tesis urbanísticas barrocas, y no debe de ser casualidad que se dispusieran determinados elementos urbanos conforme a un determinado plan, lo que no quiere decir que fuera nada esotérico. Véase, por ejemplo lo siguiente:

 

 

 

 

¡Oh, Dios mío! ¡Un búho (o una lechuza, símbolo de la sabiduría), en cuya panza está el Capitolio, posado sobre una pirámide a cuyos pies está el obelisco!

 

¡Ay, ay, ay!

 

 

Baxuanball Ahjeoqoj

VENECIA-VEHEMENCIA

Un relato alternativo de un viajero gruñón

 

 

Venecia es una ciudad pésimamente conservada. La mayor parte de las casas están en las últimas; parece como si las sujetaran con grapas; las fachadas se caen a desconchones, agrietadas y sucias. Ni siquiera algunos palacios se salvan de este juicio por su aparente abandono.

Los pequeños canales interiores cantan más que los gondolieri y casi tanto como las ratas que los pasean.

Sin plano, lo normal es perderse por la maraña de fondamenta, traghetos, vías calles, campos, sotoporteghos, etc. Y, encima, las sempiternas palomas: acosadoras, sobrevolantes, amenazantes bombarderos.

Y, además, siempre huele a pizza…

 

 

Baxuanball Ahjeoqoj

PARIENTES MUY CERCANOS

 

En el número de febrero de la revista National Geographic España se publica el artículo titulado "La verdad sobre los chimpancés", firmado por Joshua Foer y con fotografías de Ian Nichols. Nos traslada las experiencias de Dave Morgan y Crickette Sanz, una pareja de investigadores que llevan años estudiando a los chimpancés del Parque Nacional de Nouabale-Ndoki, al norte de la República del Congo. Su campamento base se encuentra en el llamado Triángulo Goualougo, un espacio de unos 380 Km2 en el que el bosque se mantiene aún intacto.

 

No resulta sorprendente una de las conclusiones expuestas: los chimpancés de Goualougo se acercan con curiosidad y sin temor a los humanos, mientras que los chimpancés de otras zonas próximas, que ya han tenido algún que otro "agradable" encuentro con madereros y cazadores, desaparecen literalmente en cuando "huelen" a distancia el tufillo de los bípedos con ropa. Pero llama la atención la descripción de alguno de los encuentros en los que cabría preguntarse quién es el observado y quién el observador.

 

Tampoco es nueva la constatación del uso de "herramientas" por parte de los chimpancés. En este caso, se trata especialmente del empleo de ramas  para "atrapar" termitas; llama la atención el hecho de que no se limiten a coger una rama cualquiera sino que las escojan en función del tamaño y grosor, las limpien e incluso que "despeluchen" el extremo para así mejorar las posibilidades de atrapar un mayor número de termitas.

 

Los chimpancés y los seres humanos tenemos un genoma coincidente en un 95 %. Hace unos 6 millones de años una especie única se separó en dos líneas evolutivas: una la de los chimpancés (hoy separados en dos especies: Pan troglodytes o chimpancé común y Pan paniscus o chimpancés pigmeo o bonobo), otra la que dio lugar al Hombre. La evolución es un hecho; el motor que la mueve es discutible; pero parece que las condiciones ambientales tienen su importancia (¿o no?)  Los chimpancés llevan seis millones de años adaptados a la vida en el bosque pluvioso carcterístico del clima ecuatorial; el cambio de condiciones en las áreas de transición a la sabana fueron posiblemente las que aceleraron la evolución de las especies que fueron dando lugar al Homo sapiens sapiens (menuda falta de modestia al denominarnos "científicamente"), posibilitaron el éxito del bipedismo y apretaron las neuronas para obtener recursos de la escasez (¡bueno, claro que no pudo ser tan simple!)… lo cierto es que hemos vuelto a la selva para cargarnos los árboles que fueron nuestra casa como hoy lo son de los chimpancés.

 

El triángulo Goualougo, entre los ríos Goualougo y Ndoki se mantiene por el momento libre de las actividades de explotación maderera que afectan a los espacios de densa vegetación del África ecuatorial… dicen que hay empresas que realizan una explotación "responsable" de los recursos… (¡más madera, que es la guerra!) …pues, vale.

 

La imagen ha sido "bajada" de la página de National Geographic España

HACIENDO EL INFINITO MÁS INFINITO

José Rodrigues dos Santos; “La fórmula de Dios” (2006) Círculo
de Lectores, Barcelona, 2008

José Rodríguez dos Santos es un
periodista portugués, nacido en Mozambique,

que ha trabajado en el ámbito de la
televisión (BBC, RTP, CNN),

y profesor en la Universidade Nova de Lisboa.

Además
de ésta, es autor de varia obras de ficción.

 

 

Tomás Noronha es un historiador, profesor de
universidad especializado en criptografía, aspecto que le da una proyección
internacional por las numerosas conferencias y colaboraciones que le hacen
viajar por todo el mundo. Su vida, centrada en la vertiente académica y
científica, se ve alterada por un “contrato” de colaboración que inicialmente
aparece ante él como un reto más para su capacidad de interpretación de
documentos cifrados o encriptados y al que le mueve no sólo dicho reto sino el
encanto de la interlocutora que le “recluta” en nombre del gobierno iraní. El
programa nuclear del Irán de los “ayatolás” está detrás del asunto. Los
servicios secretos persas se han hecho con un manuscrito atribuido a Albert
Einstein, fruto de las investigaciones realizadas por él y un escogido equipo
de colaboradores a partir de la petición que en 1951 le hizo el primer ministro
israelí Ben Gurion, para que ideara un sistema de producción de armamento
nuclear sencillo y barato.

 

Todo se le complica a Tomás cuando entra en liza
la CIA, que le pide, casi le obliga, a jugar un papel de doble agente para que
les facilite, en nombre de la seguridad mundial (los yanquis nunca saben muy
bien qué es la seguridad mundial, especialmente porque confunden el Mundo con
el patio de su casa), el contenido del manuscrito. Para más complicación, el
padre de Tomás, relacionado con uno de los colaboradores de Einstein
(misteriosamente desaparecido y al que, al parecer, le han hurtado el manuscrito,
que él custodiaba), entra en la fase terminal de un cáncer diagnosticado
demasiado tarde, y sus sentimientos (y su libido) se alteran además por la subyugadora
presencia de la iraní científica-gancho. El lío está servido.

 

Tomás se ve enredado en acciones de espionaje
(bastante chapuceras, por cierto), pasa por interrogatorios, torturas, se
convierte en fugitivo… Finalmente, tras diversas peripecias, contacta con uno
de los colaboradores de Einstein, convertido en un lama tibetano, que le acerca
al conocimiento de algunos aspectos del contenido del manuscrito y, de paso, le
da un baño de budismo y de filosofía globalizadora, siendo después su propio
padre el que, con sus reflexiones y consideraciones, le acerca aún más a la
“revelación”

 

Y la revelación no es ni más ni menos que el
famoso manuscrito era, en realidad, no un complejo galimatías de fórmulas para
construir una bomba atómica sino, nada más y nada menos, que una interpretación
científica de los supuestos contenidos astrofísicos del Génesis que permite
resolver la teoría global del origen del universo, su evolución y la
comprensión de la relación de las diferentes fuerzas y partículas, de la energía
y la materia… enfín, la explicación del todo… la fórmula de Dios.

 

Una novela, sí, es un relato cuyo enfrentamiento
es para el lector, inicialmente, una búsqueda de entretenimiento y, en
principio, es lo único que se le puede exigir al autor. Los objetivos del autor
pueden ser otros, o añadir otros al del entretenimiento. La sensibilidad, la
actitud y aptitud del lector hará que tales objetivos se satisfagan o no
(primera consideración)

 

Esta novela entretiene, incluso engancha
(apreciación a la primera consideración)

 

Comenzar y cerrar la obra con expresas
declaraciones sobre la veracidad de los datos y reflexiones científicas
contenidos en la misma debería obligar al autor a tejer un argumento y diseñar
unos caracteres para los personajes lo más coherentes posible (segunda
consideración
)

 

Falta coherencia (apreciación a la segunda
consideración
)

 

Tomás Noronha, el protagonista, es presentado como
un historiador especializado en criptoanálisis y lenguas antiguas, profesor
universitario en Lisboa… es decir, un individuo cuya formación académica no es
(no debería ser) despreciable; sin embargo, aparece en diversas ocasiones como
un absoluto ignorante respecto a cuestiones científicas básicas o a asuntos de
actualidad internacional. Tal vez los historiadores portugueses estén tan
especializados que en su formación preuniversitaria y universitaria hayan
desterrado los conocimientos básicos de ciencias experimentales (aunque formen
parte sustancial de la Historia) o que trabajen tan concentrados que no presten
atención a la actualidad y no sepan qué es hizbollah… ¿¡pero que duden entre
Carlomagno y Alejandro Magno!? Es obvio que la ignorancia del profesor Noronha
le sirve al autor para, a través de otros personajes, soltar sus parrafadas
para explicarle al lector los conceptos que le sirven al fin de construir su
macroespeculación de fondo… pero la coherencia… (explicación sobre la
apreciación a la segunda consideración
)

 

¿Entrar en la consideración de la especulación de
fondo?

No sé. Vale, una más, ¿por qué no? Pero, al final,
sólo es posponer el infinito hacia el pasado y hacia el futuro un infinito de
infinitudes más. Al final, resulta que, para el autor, Dios creó el universo con un programa
meticulosamente diseñado desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente
grande para asegurarse de que surgiera una especie capaz de asegurar de algún
modo la perpetuación del plan y volver a crear un siguiente universo… una forma
de crear (recrear) al propio Dios. Mas, ¿cuántas veces en el futuro de
sucesivos universos? Y si la presente ha sido la primera vez… ¿Quién es el
autor? ¿Dónde (¿¡DÓNDE!?) estaba? ¿Desde cuándo? ¿Por qué?…


Es tan inmenso
el asunto, tan fuera de las capacidades de comprensión, que tal vez sea más
tranquilizador para el ánimo evitarse el vértigo de tan siquiera planteárselo.

Baxuanball Ahjeoqoj


Imagen obtenida de zzdesign.blogspot.com/2009/01/denuncian-dios-..

P.S. Existe un sitio web del autor: http://www.joserodriguesdossantos.com

VIDA ETERNA: ETERNA BÚSQUEDA

 

Fernando Savater “La vida eterna” (2007) Círculo de lectores, Barcelona, 2007 (publicado inicialmente por Ariel)

 

 

Savater reflexiona, apoyándose en numerosas referencias y citas de diversos autores, sobre la creencia en la vida después de la muerte, uno de los aspectos doctrinales de la mayor parte de las religiones.

 

Reflexiones sugeridas por las reflexiones leídas:

 

Que moriremos es la única verdad indiscutible, lo demás son verdades interpretables.

 

La razón busca verdades demostrables empíricamente. Las religiones suministran verdades indemostrables en las que creer, intentando acomodar el espíritu intelectualmente aventurero del ser humano.

 

Lo peor es que para defender sus verdades las religiones adoptan posturas combativas frente a quienes creen en otras verdades. Posturas combativas que en sus formulaciones más radicales se escriben con sangre.

 

En una religión como la católica, que proclama la infalibilidad del Papa, revestido de la supuesta inspiración del Espíritu Santo, pontífice (hacedor de puentes) de la divinidad, por cuya boca (o pluma) habla ésta, llama la atención la mutabilidad de sus designios.

 

 

 Citas del autor y "citas citadas" por el autor:

 

No son los argumentos racionales sino las emociones las que hacen creer en la vida futura

Bertrand Russell en Por qué no soy cristiano

 

Los seres humanos mentimos con la misma naturalidad con la que respiramos. Mentimos para ocultar nuestras inseguridades, para hacer que otros se sientan mejor, para sentirnos mejor nosotros mismos, para que nos quiera la gente, para proteger a los niños, para librarnos del peligro, para encubrir nuestras fechorías o por pura diversión. La mentira es un auténtico universal: se practica con destreza en el mundo entero.

Michael P. Lynch en La importancia de la verdad

 

No son los argumentos racionales sino las emociones las que hacen creer en la vida futura

Bertrand Russell en Por qué no soy cristiano

 

Sólo mentimos de verdad cuando negamos voluntariamente la verdad a quien tiene derecho a esperarla de nosotros en un terreno determinado

(pág 24)

 

La creencia religiosa de un hombre (…) representa esencialmente para mí la creencia en algún orden invisible en el cual los enigmas del orden natural encontrarían explicación.

William James en La volonté de croire

 

El amor es la inquietud por lo que podemos perder, el ciego deseo incondicional de que siga existiendo lo que puede dejar de existir.

(pág. 53)

 

Creo firmemente que si no soñásemos al dormir jamás hubiéramos imaginado la posibilidad de una vida perdurable posterior al profundísimo sueño de la muerte

(pág. 59)

 

Según enseña Epicuro y remacha Lucrecio, la muerte jamás nos alcanza porque mientras nosotros estamos ella no está y cuando llega nosotros ya no estamos

(pág. 63)

 

De las tres funciones clásicas que los estudiosos confieren a la religión (explicar el origen del universo y de lo que somos, confortarnos ante la muerte y brindar un vínculo moral a la comunidad a que pertenecemos) sólo la segunda sigue sin encontrar hoy alternativa aceptable ni siquiera en los contextos culturales donde mayor aceptación ha logrado la ilustración científica y sociopolítica.

(pág. 70)

 

La atención punitiva de una divinidad revanchista, que anota y castiga puntillosamente nuestras innumerables faltas, puede tener aspectos muy inquietantes pero también tiene una compensación honrosa: ¡por fin alguien realmente importante nos considera auténtica y eternamente en serio!

(pág. 75)

 

Cuando soy débil os reclamo la libertad en nombre de vuestros principios; cuando soy fuerte os la niego en nombre de los míos

Montalambert

 

Nacemos por azar pero seguimos vivos de chiripa y siempre con notable despliegue de esfuerzo por nuestra parte

(pág. 181)

 

El hombre no puede vivir plenamente si no hay algo capaz de llenar su espíritu hasta el punto de desear morir por ello

José Ortega y Gasset

 

La existencia de Dios es tan deseable que difícilmente puede ser verdadera…

(pág. 199)

 

Para mí hay algo raro en las valoraciones éticas de los que creen que una deidad omnipotente, omnisciente y benévola, después de preparar el terreno durante muchos millones de años de nebulosa sin vida, puede considerarse justamente recompensada por la aparición final de Hitler, Stalin y la bomba H

Bertrand Russell en Por qué no soy cristiano

 

No hay personas más peligrosas sobre la tierra que las que creen que están ejerciendo la voluntad del Todopoderoso

(pág. 203)

 

Hay que abrirle los ojos a la gente, no sacárselos

Madame du Deffand

 

Los sistemas de creencias del pasado eran técnicamente falsos y moralmente consoladores. La ciencia es lo contrario

Ernest Gellner en Posmodernismo, razón y religión

 

No hay tiranía peor que la de una conciencia retrógrada o fanática que oprime a un mundo que no entiende en nombre de otro mundo inexistente

Santayana en Diálogos en el limbo