LA GENTE QUEDA QUE NI PINTADA

La gente.

-Cuenta cuánta gente.

-Tú, yo, ellos, aquéllos… mmm, me salen más de siete mil millones “de gente” (7.000.000.000, o, como dirían en USA, seven billion).

-¡No jodas!

-No, que si no hay más “gente”.

***

La bola de tierra, fuego, agua y aire en la que viajamos por el universo está “petada de peña”. Cada uno de los seres hupanos que vive es consciente (unos más y otros menos) de su existencia, siente sus necesidades vitales, procesa pensamientos; salvo excepciones, ve, oye, habla, degusta y palpa. La inmensa mayoría, fiel al principio “oculto” de la existencia, se preocupa esencialmente de subsistir: comer, tener prole y dar de comer a su prole. Para muchos no hay mucho más porque deben orientar todos sus recursos físicos a la cumplimentación de tales objetivos; pero otros muchos, gracias a eso que llamamos desarrollo, cubren esas necesidades y les queda “tiempo libre”, un tiempo que llenan con “algo”. Hay quienes se afanan por llenar ese tiempo leyendo, extrayendo del negro sobre blanco la médula de la conciencia de la gente que fue y es y que supo o sabe expresar; o escuchando esas magistrales formas de enlazar vibraciones en diferentes tonos, amplitudes, ritmos y cadencias que llamamos música; o disfrutando de un paisaje: del derroche de colores y sonidos que es consecuencia de un proceso de milenios de modelado mezclado con la marea de vida que lo inunda.

Pero cada uno de nosotros ve desde dentro, siente desde dentro y se proyecta en sucesivos círculos concéntricos formados por grupos de “gente”, respecto a los que va perdiendo paulatinamente la afinidad. Nos relacionamos con nuestra familia directa, a los que sentimos casi como parte de nosotros mismos, especialmente a los hijos, nos mantenemos vinculados por la sangre a nuestros padres, a los familiares de distintos grados; pero ya no los sentimos con la misma intensa vinculación; perdemos cuotas de afinidad en el círculo del trabajo, de la comunidad de vecinos, del barrio, de la ciudad… aunque podemos vincularnos con círculos más amplios en los que el hilo conductor es precisamente uno o un conjunto de elementos y factores de afinidad: un grupo político, una corriente religiosa, hasta un equipo de fútbol. De algún modo, esas formas de proyección y relación con los demás son consustanciales con la naturaleza humana… pero… Pero siempre ha habido “listos” que han “creado” o utilizado esos círculos para controlar, dominar y explotar al resto de la “gente”.

En realidad, a ti te importas tú y te importa un relativamente reducido grupo de “gente”; pero tú le importas más bien poco a tu vecino (salvo cuando votas en contra de su opinión en la junta de propietarios); menos aún le importas a uno que vive en tu propia ciudad y que ignora tu existencia… en ese plano, en ese círculo, pasas a ser uno más de un conjunto que, por ejemplo, a los ojos de la empresa municipal que gestiona el suministro de agua, sólo importas en cuanto a una unidad de “gente” sumada a las restantes unidades de “gente”, potenciales consumidores del agua… en ese nivel, y en el del país en el que vives, engrosarás las cifras con las que jugarán los cálculos estadísticos; tal vez alguna vez un empleado de una empresa del sector de las encuestas te haga algunas preguntas sobre tus gustos alimenticios, sobre el programa de televisión que ves o sobre tus intenciones de voto, y de tus respuestas extrapolarán las proyecciones que les permitan a las empresas, los partidos o los gobiernos diseñar sus estrategias propagandísticas…

Números. Somos sólo números en las cuentas de otros. Consumidores, votantes, feligreses, televidentes, parados, jubilados, contribuyentes… o soldados: números de “gente” transformada en fuerzas que oponer a otros y que completarán listas de bajas, de muertos y heridos que decidirán la causa, justa o injusta, que derrotará al enemigo; desperdicios de “gente”, “gente” fusilada, “gente” cadáver almacenada, quemada, exterminada…

Pero qué bien queda la “gente” adornando las estadísticas, jaleando la victoria de un político que les vende la idea de que los que han ganado son ellos; llenando un estadio para animar a su equipo, previo pago de un abono o una entrada; llenando un centro comercial para comprar, comprar y comprar…

“Gente”.

 

 

EUGENESIA

El Diccionario de la Real Academia Española dice:

eugenesia.

(Del gr. εὖ, bien, y -génesis).

1. f. Aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana.

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Guanina, Adenina, Timina y Citosina, escalones de la espiral del ADN, contienen la información elemental que hace de un ser lo que es.

Su combinación, desde el momento de la concepción, predispone al individuo y le dota de sus caracteres genéticos. Las malformaciones, los defectos “de nacimiento”, las capacidades innatas, parten de la recombinación de las cadenas de ADN de los progenitores… la educación, las condiciones ambientales y sociales, hacen el resto.

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En Esparta una comisión de ancianos de prestigio examinaba a los niños y niñas nada más nacer, determinando si reunían las cualidades adecuadas para tener el derecho a vivir e iniciar una estricta educación (egogé) organizada por el Estado y conducente a formar a un ciudadano útil conforme a sus cualidades… los niños y niñas que no pasaban el examen eran arrojados a los acantilados del Monte Taigeto, en el Apóthetas.

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En 1933, en Alemania se aprobó una ley que determinaba la esterilización de «borrachos, criminales sexuales y lunáticos hereditarios e incurables, y de aquellos que padezcan una enfermedad incurable que pudiera transmitirse a su descendencia»

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Mendel, Darwin… Lynn, SulstonIngeniería Genética.

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Racismo, clasismo. discriminación.

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¿Qué da el poder al Ser Humano para manipular genéticamente al Ser Humano?… ¿El propio Ser Humano?

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Mestizaje.

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La mezcla de factores genéticos definitorios de eso que viene en llamarse etnias y razas es, seguro, la vía más directa a la eliminación del racismo… más que las imposiciones sociales y legales sobre lo “políticamente correcto” respecto a dicha cuestión.

 

Nada mejor que un conglomerado multirracial, sin rasgos especiales, para eliminar cualquier reflexión sobre la presunta superioridad o inferioridad de ninguna combinación de rasgos genéticos específica.

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¿Evitar malformaciones, defectos…?

Sí, si es posible “proyectar” el ser antes de que comience su “construcción” como ser independiente.

Después… integración plena sin discriminación.

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“Eugenesia cultural”

No es tal vez el problema ser ciego, sordo, parapléjico, “síndrome de Down”. El problema es una educación inadecuada, incapaz de obtener de cada individuo el desarrollo de sus capacidades, en los márgenes que determinan las mismas.

Existen personas cuya forma estética, cuya fisonomía, cuya organización estructural biológica es casi perfecta y resultan ser unos perfectos inútiles, incultos, papanatas, detritos sociales, babosos consumidores de maguferías de todo tipo, borregos intelectuales sometidos a los dictados de listos, listillos y listetes de todo pelaje… carne del cañón de las mentiras ancestrales, chivos expiatorios de los errores conceptuales de los dominadores de los sistemas…

¡Hay que eliminarlos!

Pero la vía de eliminación no es la utilizada tradicionalmente por los perseguidores de herejías respecto a sus doctrinas impuestas. La vía es la EDUCACIÓN, una educación fundamentada en la ciencia contrastable, comprobable, sometida al examen permanente de la experimentación; alejada de las imposiciones axiomáticas fundamentadas en pretendidas revelaciones metafísicas.

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… vamos, una entelequia, una utopía en un Mundo en el que son precisamente los borregos los que deciden el rumbo que han de tomar las sociedades…

HOMO SAPIENS VOMITIVUS

Aventurarse a pasear, a viajar, a acudir a cualquier lugar donde haya más seres humanos que tú (que posiblemente sigas preguntándote si formas parte de la misma especie) termina obligándote a huir (si puedes) y a esconderte lo más posible, ya sea físicamente o, al menos, cerrando tus ojos y tus oídos, fuentes principales de información de la estupidez de los que te rodean.

Autobús.

Sube la cotorra. Saluda al conductor de tal manera que parece estar saludando a todos los pasajeros; habla por teléfono con alguien a quien cuenta mil y un detalles de su vida que, importándote a ti una mierda, no puedes evitar conocer… o sí: tienes que refugiarte en las líneas del libro que ella se empeña en impedirte leer, y buscar ayuda en la música que te “enchufas” en los oídos y cuyo sonido multiplicas hasta apagar la voz estridente de la “amiga” de todos.

Aeropuerto.

Llevas aguantando esas interminables dos horas de espera desde que llegas hasta que vuelas y como has sido de los primeros, esperas en uno de los siempre insuficientes asientos y observas cómo los recién llegados, con evidentemente menos tiempo de espera en perspectiva que tú, acechan para aprovechar el primer descuido… y, efectivamente, allí ves cómo alguien se levanta para pagar a precio de oro una botella de agua y casi inmediatamente, un buitre se posa en su asiento aún caliente.

Aeropuerto.

Llega el momento de embarcar. Alguien ha pulsado el botón mágico que anuncia la apertura del acceso… Carreras, paquetes en ristre, para coger sitio. Allí un empujón, acá un bloqueo de baloncesto que permite ganar la posición al compañero de viaje… parece que todas esas apresuradas “personas” viajaran sin tarjeta de embarque y, por tanto, sin asiento asignado, y su ubicación dependiera de lo antes o después de su llegada a la cabina…

Avión.

¿Para qué la molestia de avisar al pasaje de la obligación de apagar dispositivos electrónicos?, algunos parecen recordar, gracias a ese aviso, que tienen un teléfono móvil  y que deben hacer una llamada.

Avión.

Con un enorme derroche de consideración, tu vecino del asiento delantero, se empeña en reclinar y erguir mil veces su asiento; el de atrás parece ser demasiado largo para el espacio intermedio y no para de “mecerte”  con sus golpes de rodilla; y el de al lado, cuyo cuerpo almacena una exagerada cantidad de grasas, no puede evitar, dado su volumen, ocupar con su brazo parte de tu espacio y evitar el tránsito del aire (salvo el ambientado por sus axilas)

Avión.

Colmo de la estupidez: producido el toque de las ruedas en el pavimento de la pista de aterrizaje, unos cuantos de los pasajeros prorrumpen en una sonora ovación, no se sabe muy bien si para premiar la repetitiva exhibición de anuncios promocionales de la compañía durante el vuelo, para felicitar al comandante por hacer su trabajo o por felicitarse a sí mismos por haber acabado de transitar mil veces el pasillo rumbo al WC… Si es por lo del comandante, a ver si se impone el sistema y en los autobuses urbanos o el metro se aplaude al conductor al llegar a cada parada o estación.

Avión.

Con las mismas prisas que para el embarque, el “cling” que acompaña el apagado del aviso luminoso de los cinturones sirve de pistoletazo de salida para un frenético movimiento de cuerpos, que se estiran para coger sus equipajes de mano… uno de esos cuerpos se  echa encima de ti y casi te golpea al bajarlo; pero no se molesta en disculparse, le puede su afán por salir… y, sí, sale antes que tú de la cabina; pero termina entrando en el autobús de traslado a la terminal justo detrás de ti; pero empujándote.

Aeropuerto.

Hay que esperar las maletas. Y hay que ponerse en primera fila, pegado a la cinta, con el carrito en plan parapeto… el nerviosismo de la masa parece indicar que las maletas pasarán sólo una vez y si no te apresuras a cogerlas te quedarás sin ellas.

Aeropuerto.

Has tenido la fortuna de llegar en un horario en el que, aparentemente ha habido pocas llegadas y la cola para los taxis es mínima… da igual, ahí llegan los listos de turno que haciendo oídos sordos a las protestas se cuelan y obtienen servicio antes que tú y todos los que tienes delante…

¿Civilización?

EL CAPITACLISMO… ¿HAY ALGO DESPUÉS?… ¿HAY DESPUÉS?

Posiblemente, uno de los rasgos definitorios de la especie humana es la capacidad que determinados individuos de la misma tienen para dominar y explotar a sus congéneres.

Cuando los primitivos grupos humanos subsistían cazando y recolectando, los sistemas efectivos de explotación directa eran posiblemente más difíciles de articular; había poco que repartir y acumular; pero seguramente la fuerza constituyó el primer elemento de dominación, de modo que los más fuertes físicamente hablando, se harían con las mejores tajadas. Sí, el altruismo se abrió también camino; pero seguramente en los momentos realmente críticos el fuerte impondría su ley.

La llamada revolución neolítica condujo al ser humano a modificar sustancial y profundamente su relación con la naturaleza: pasó de una imbricación esencialmente pasiva, tomando del medio los recursos alimenticios y artesanales tal como la naturaleza se los ofrecía, a intervenir de un modo activo en los procesos naturales, cultivando, domesticando animales y modificando el medio para mejorar la producción de alimentos y materias primas artesanales. El Hombre cazador-recolector dio paso al Hombre productor. El cambio de sistema de obtención de alimentos terminó exigiendo la sedentarización y la división de funciones productivas… Las innovaciones técnicas y tecnológicas asociadas a la producción permitían aumentar el rendimiento de los cultivos y la explotación ganadera y de ese modo obtener excedentes, más producción de la inmediatamente necesaria para la alimentación. Esos excedentes podían guardarse para momentos de escasez o cambiarse por otros productos con otras comunidades que los necesitaran. Pero el alamacenamiento, el intercambio y las obras de aprovechamiento común (canalizaciones de ríos, sistemas de riego, almacenes…) precisaban organización. Si a ello añadimos que no siempre las comunidades ajenas se avenían a intercambiar pacíficamente productos y preferían el “quítatedenmedioquestoesparamí”, pronto fue imprescindible dar a la estructura social un matiz muy distinto al de los primitivos grupos cazadores-recolectores: hacía falta jefatura, liderazgo e individuos encargados de organizar, almacenar, comerciar… Todo esto podría haber dado como resultado un organización socioeconómica en la que el grupo en su conjunto tomara las decisiones sobre qué producir, cómo producir, qué hacer con los excedentes, cómo organizar la defensa del grupo y sus bienes… pero aquí es donde entraron en juego “los listos”.

El Hombre (léase Ser Humano.. o Humana) piensa, se come el tarro… es nuestro gran defecto (bueno, el de algunos) Y siempre se ha estado haciendo dos fatídicas preguntas: “¿y si…?” y “¿por qué?” . La primera ha sido la base de todo el desarrollo tecnológico: “¿y si froto un palo contra otro?”¡zas!, el fuego; “¿y si le doy golpecitos a una piedra con otra para darle filo o punta?”¡zas!, las puntas de flecha, de lanza, raspadores, raederas…; “¿y si meto semillas de trigo, arroz o maíz en la tierra y lo abono y protejo?” ¡zas!, la agricultura. La segunda de las preguntas ha sido, por una parte, responsable de parte de los desarrollos y descubrimientos motivados por la puesta en práctica de la idea surgida con la primera pregunta; pero, por otra parte, ha sido la base de la especulación que ha conducido al surgimiento de la religionesy ahí también entran en juego “los listos”

Efectivamente,  a lo largo de la historia “los listos” han sabido combinar en su propio beneficio la necesidad de organización social para la toma de decisiones, con la especulación entorno a “¿por qué?

Ya en las sociedades cazadoras-recolectoras la cuestión de los “¿por qué?”, si juzgamos por las sociedades primitivas existentes aún, habían dado lugar a la aparición de sistemas especulativos animistas: el cosmos era fruto de una creación y los fenómenos de la naturaleza estaban detrás de seres superiroes o eran la manifestación de esos seres o eran esos seres mismos. Pero estos sistemas no daban lugar a un sistema de dominación real de unos sobre otros, como mucho había un “magufo”-jefe que interpretaba las señales del cosmos en beneficio del grupo. Pero en las sociedades productoras, “los listos” supieron ver pronto los beneficios que para ellos mismos podría tener controlar el sistema de creencias y asociarlo al control de los excedentes; así “los listos” se convirtieron en los que sacaban partido del trabajo productivo de los demás, a los que mantenían convencidos de que ese reparto de privilegios y obligaciones formaba parte de la mísmisima estructura del cosmos, de modo que nadie osara poner en duda el papel asignado a unos u otros.

Nada mejor que añadir al sistema la mano de obra prácticamente gratuita (al menos había que darles de comer) de los esclavos: así el ciudadano libre podría sentir  que había alguien en condiciones de vida todavía poeres que las suyas. Y si al sistema se une la convicción religiosa de la dependencia personal de unos con respecto a otros, todavía mejor.

En esencia poco ha cambiado. Seguimos bajo los mismos parámetros socioeconómicos. En distintas fases de la historia ha habido grandes modificaciones en la formación del grupo de los “los listos”. Las invasiones que propiciaron la dominación de unos pueblos sobre otros cambiaron la composición de los grupos de “los listos”… y también lo hicieron las revoluciones.

Las revoluciones liberales, acabaron con el sistema que vinculaba los privilegios políticos al poder económico: los burgueses enriquecidos ganaron la partida a la aristocracia y sustituyeron los sistemas absolutistas por sistemas liberales, retomando el espejismo de la democracia, eso que significa gobierno del pueblo y que desde que lo inventaron los griegos es el gobierno de una parte del pueblo.

La praxis marxista, consecuencia del triunfo de las revoluciones proletarias, o, en algunos casos, de la exportación del sistema, no llevó a la sociedad comunista predicha e incluso en muchos casos no hizo más que sustituir unos “listos” por otros “listos” y a que los explotados siguieran explotados; pero contentos al sentirse parte de un engranaje social en el que la religión metafísica era sustituida por una nueva “metafísica” materialista de culto al líder, a la revolcuión o al partido, o a todos juntos.

La mayor parte de los sistemas comunistas cayeron a partir de los años 90 del siglo pasado… triunfó el capitalismo, que incluso se abre camino en alguno de los sitemas teóricamente comunistas persistentes. Y el capitalismo se vende con el papel de regalo de la democracia.

Sí, hoy la mayor parte del mundo vive en democracia, es decir, se cree que participa en la toma de decisiones de quienes les gobierna, e incluso se cree que elige a los que le gobiernan. Y en la práctica vive en un sistema en el que el movimiento del capital genera más riqueza que el trabajo; un sistema en el que los callos de las manos no dan de sí tanto como una llamada telefónica oportuna para vender o comprar acciones.

Sí, un sistema en el que existen entidades a las que los pobreticos currantes les entregan su dinero para que se lo guarden a cambio de nada, o incluso, si se despistan, a quien tienen que pagar por guardárselo. En el que esas entidades negocian con el dinero, se lo prestan a los currantes a cambo casi de la vida, lo invierten en negocios con pingües beneficios…

Y, sí, un sistema en el que cuando esas entidades provocan el “CAPITACLISMO”, los gobiernos le sacan el dinero a los currantes para dárselo a las entidades que lo han tirado a la basura.

“Los listos” se ocupan de seguir siendo “listos” y no dejar que se incorporen nuevos “listos”

¿Hasta cuándo? Pues me da que hasta siempre. Porque ¿hay una alternativa real al CAPITACLISMO?¿¡UNA ALTERNATIVA QUE NO SEA UNA SIMPLE UTOPÍA!? porque de utopías ya vamos servidos… la praxis de las mismas (en realidad esto es contradictorio porque una utopía puesta en práctica deja de ser utopía) ha llevado indefectiblemente al triunfo de nuevas castas de “listos”

Pero, bueno, podemos seguir soñando.

SPANISH REVOLUTION? OR IT’S THE POLLUTION?

????????????????

What’s that?

¿Hartazgo de los polítcos?

No es difícil hartarse de semejante calaña.

Aquí para obtener uno de esos puestos de trabajo de los que están privados más de 5 millones de personas, hacen falta títulos: másters, grados… ¡y experiencia! (¡algo imposible de acumular si no empiezas a trabajar nunca!); pero para ser político no hace falta absolutamente nada, basta un buen padrino, un par de ideas (casi siempre de otro) y que te coloquen en una buena posición en la lista para las elecciones… todos sirven ¡pero ninguno vale!

Ahí les tienes acumulando cifras en sus cuentas corrientes gracias a unos sueldos que no se merecen… les basta llegar a algo para tener para siempre una pensión… mientras discuten si a los ciudadanos les prolongan la edad de jubilación o les recortan sus pensiones (o hasta si se las quitan, que todo se andará); si le dan a los bancos lo que han sido incapaces de conservar, después, durante y para que sigan esquilmando a sus clientes, si subvencionan proyectos inservibles, pero que visten de progrsismo….

Verles sonreírse en los plenos del Congreso (lo de “pleno” es un decir… bueno, sí, “pleno” de aire, porque sus señorías sólo ocupan el asiento cuando su fiel disciplina de partido les obliga a apretar el botón del voto convenido), justo antes y justo después de ponerse a parir en el pleno, dispara la adrenalina.

Sí, es fácil estar desencantado.

Y alguna vez había que decir ¡basta!

Pero, ¿realmente basta con decir ¡basta!?; ¿basta con plantarse en la Puerta el Sol (y demás sucursales)?

Yo me apunto al desencanto del desencanto.

Estoy convencido que la mayor parte de los que se han concentrado en ese lugar tan emblemático de Madrid y de España están movidos por nobles sentimientos y mejores propósitos; pero es obvio que el movimiento por ellos iniciados termirá corrompiéndose; no por los que hoy se mueven, sino por los que procurarán y conseguirán aprovecharse de él, que no son otros que los mismos políticos y el propio sisema que ha provocado el puñetazo en la mesa.

De momento, algún partido, grupo o coalición ha intentado apuntarse al carro para sacar jugo; cada uno hará lecturas del asunto que favorezcan sus posturas y el tiempo y las corruptas corrientes de siempre se encargarán de acabar con todo para mantener sus privilegios, tal vez adornados por presuntas solidaridades y reformas.

¡Ojlaá me equivoque!

RECETA DEL HÉROE(1) REVOLUCIONARIO

Ingredientes:

Un(2) Homo Sapiens Sapiens con arrojo, valentía y carácter. A ser posible nacido(3) en el país o territorio escenario de la revolución (esto no es estrictamente necesario). Con mentalidad abierta, es decir, fácilmente maleable por las doctrinas promotoras del movimiento revolucionario. No debe tener apego a la vida.

Un cuerpo doctrinal revolucionario, sagazmente elaborado sobre la base del fácilmente criticable poder constituido (todos los poderes contituidos son fácilmente criticables… porque todos son dignos de ser criticados… bueno, algunos más)

Un ideólogo(4) de la revolución (a ser posible un Homo Sapiens Sapiens distinto(5) al que se servirá como héroe(1), aunque puede ser el mismo(6), siempre que en este caso se disponga de otro(7) para continuar fielmente con el programa reevolucionario)

Un escenario (país, región, territorio)

Una masa de gente (habitantes del escenario en su totalidad o parte de los habitantes de ese escenario)

Elaboración:

Tómese al ideólogo(4) y prepárense los pinciprios doctrinales revolucionarios. Éstos deberán amoldarse a las posibilidades del escenario, en función del carácter de la población y sus posibles circunstancias socioeconómicas, culturales, lingüísticas y religiosas, si fuera el caso. Es fundamental picar bien los principios doctrinales a fin de que sean fácilmente digeribles.

Póngase a hervir a las masas en el escenario  haciendo hincapié en las injusticias cometidas por el poder establecido. Si el caso es favorable a ello sáquese partido del victimismo que pueda existir, ya sea por circunstancias religiosas (persecución, falta de respeto a las costumbres propias); por circunstancias culturales y lingüísticas (limitaciones, si las hay, al uso de la propia lengua); o por la injusta distribución de la riqueza (que siempre la habrá, basta con hacer que la gente se dé cuenta, ya sea de que gana menos que otros o que le cobran más impuestos y se reciben menos inversiones…)

Prepárese al héroe(1). Para ello debe macerarse durante un largo período de tiempo en una mezcla previa de principios doctrinales, hasta que se exciten sus neuronas y su arrojo y valentía estén listos.

Cuando las masas lleguen al punto de ebullición, échese al héroe(1) al escenario y mézclese con la masa. Su arrojo y valentía, previamente preparados en el proceso de maceración, harán que se mantenga en la superficie, por encima de las masas, sirviéndoles de referente.

Una vez cocido todo, sírvase con armas y explosivos. Procúrese la inmolación y consumición primero del héroe(1). Si la masa no es completamente consumida antes de que se enfríe puede que la revolución fracase. Si todo ha salido bien, la revolución habrá triunfado, se podrá sustituir el nefasto poder anterior por otro que terminará por convertirse en nefasto tarde o temprano; pero durante un tiempo se dispondrá de un héroe(1) que poner como ejemplo a las masas; éstas seguirán igual que antes (o incluso peor), pero tendrán algo con lo que distraerse.

 

Notas políticamente correctas:

(1) o heroína
(2) o una
(3) o nacida
(4) o ideóloga
(5) o distinta
(6) o misma
(7) u otra

ESCÉPTICOS

Euskal Telebista (etb, la televisión pública vasca) ha iniciado la emisión de una serie de divulgación que lleva por título Escépticos (accesible desde la página web de la emisora y desde numerosos blogs).

He visto el primero de sus capítulos. El título nos aproxima al contenido: ¿Fuimos a la Luna?

Se trata de analizar la teoría conspirativa según la cual Neil Armstrong fue en realidad el protagonista de una especie de show televisivo montado por la NASA en el que tanto él como los restantes 11 astronautas que pasearon a pie y en “róver” por la superficie lunar sólo fueron actores en una cuidada producción. Luis Alfonso Gámez, presentador del programa creado por Jose A. Pérez, nos acerca a la exitosa teoría que ha hecho que una gran mayoría de ciudadanos de a pie se haya agarrado a la idea de que el ser humano nunca llegó a la Luna y que los yanquis nos engañaron como a bobos.

Llama la atención, no ya que gente entrevistada en la calle o chavales de instituto, en pleno proceso madurativo, digan que no “creen” que el hombre llegara a la Luna, sino que de un grupo de universitarios que aspiran a científicos  no haya uno sólo que alce la mano al solicitárselo a quien esté seguro de la llegada humana a la Luna…

El capítulo pone en “evidencia con evidencias” los principales argumentos esgrimidos por los defensores de la teoría negacionista lunar. Así, se desmonta el asunto de la ausencia de estrellas en las fotografías de la epopeya (evidencia según los conspiracionistas de que se había grabado en un estudio)… por poca o casi nula atmósfera que tenga la Luna, que, a simple vista permitirá observar el cielo más estrellado que seamos capaces de imaginar los que permanecemos atados al suelo de la Tierra, no pueden sensibilizar la película fotográfica si debemos cerrar el obturador y minimizar el tiempo de exposición para evitar que la potentísima luz reflejada por el suelo lunar y los trajes de los astronautas saturen la emulsión y al revelar obtengamos sólo un manchón blanco… ni siquiera la mejor fotografía digital actual permitiría hacerlo. Igualmente se desmonta con experimentos de andar por casa cómo es perfectamente coherente la variabilidad en la direción de las sombras en función de su posición… y se nos da para finalizar la que posiblemente sea la razón de más peso: si en 1969 llegar a la Luna era el objetivo estrella de la carrera espacial, en la que la Unión Soviética llevaba considerable ventaja sobre Estados Unidos, el régimen soviético no habría permitido ningún tipo de fraude, no se habría conformado sin más ante la mínima sospecha…. porque quien llegara primero a la Luna ganaría la carrera…

Es evidente que a la masa aborregada por los culebrones y que consume la bazofia de noticias superficiales de los telediarios/noticiarios obsesionados por la audiencia más que por la verdad, o que navega en la red devorando todo lo que suena a conspiración-magia-ovni-birlibirloque, le llena más la teoría negacionista que la verdad. Ningún científico ha puesto en duda la llegada a la Luna; hay evidencias contrastables, pruebas palpables y cientos de testigos y personal implicado en el proyecto… ¡y ninguno ha dicho nada sobre una posible falsificación!.  Pero, claro, el asunto termina convirtiéndose en una especie de cuestión de fe, de ahí que se utilice el verbo “creer”… La llegada del ser humano a la Luna no es algo que se deba o pueda creer o no creer; puestos a esas podríamos dudar de la esfericidad de la Tierra: yo no he viajado en una lanzadera, en una soyuz o en una shenzhou para ver la Tierra desde fuera; pero es tan abrumadora la evidencia que no es cuestión de que “crea” que estoy en una esfera: sé que es así.

¡Y tiene narices que quienes dicen no creer en el holocausto o en la llegada a la Luna, sí crean en los ovnis o en la eficacia de las llamadas medicinas alternativas! (bueno, más que narices tiene…)

Lo lamentable de todo esto es que en 2011 haya que dedicar tiempo a demostrar lo falso de los argumentos que intentan desmontar una verdad.

Y es que lo de las teorías negacionistas es para echarse a reír si no fuera por lo trascendente y dramático de algunos de los asuntos que se intentan desmontar, como el holocausto nazi o el SIDA.

 

Estuvieron en la Luna (1969-1972):

Neil Aldrin Armstrong

Edwin Eugene “Buzz” Aldrin

Charles “Pete” Conrad Jr.

Alan LaVern Bean

Alan Bartlett “Al” Shepard Jr.

Edgar Dean “Ed” Mitchell

David Randolph Scott

James Benson “Jim” Irwin

John Watts Young

Charles Moss “Chuck” Duke Jr.

Eugene Andreww “Gene” Cernan

Harrison Hagan “Jack” Schmitt

 

Para ver el capítulo:

http://www.eitb.com/videos/television/escepticos/detalle/574074/escepticos-se-llego-luna/

 

AVATAR. WESTERN ESPACIAL, VERSIÓN “MIDAS”

He vuelto a ver Avatar, la película escrita, producida y dirigida por James Cameron.

Esta vez ha sido en una pantalla de 29 pulgadas y aunque haya sido en Alta Definición (HD), la experiencia no ha sido igual que cuando la vi por primera vez en una sala de cine, donde los veintitantos metros de pantalla situaban las imágenes envolviendo todo mi campo de visión y las gafas especiales engañaban maravillosamente a mi cerebro con la tridimensionalidad. Fue una experiencia visual que me quedó prendida de un modo especial. Ahora, la experiencia estética ha quedado obviamente mermada; pero ha servido para rememorar las sensaciones experimentadas. Y es que posiblemente éste es el tipo de cine con futuro… me refiero al futuro económico. Posiblemente, películas del estilo de Casablanca, Candilejas, Ciudadano Kane o El indomable Will Hunting no tendrían hoy en día un éxito excesivo de taquilla y pasarían rápidamente a los circuitos de distribución en DVD (hoy ya Blue Ray)

Si algo tiene el cine de hoy es la posibilidad de crear con medios digitales una “realidad” que antes sólo podia proporcionar la animación y el maquillaje. Crear y no sólo imaginar. Y a James Cameron en esta ocasión hay que reconocerle esa cualidad: la de creador… ¿o no?

Pues sí y no.

Sí, es innegable que ha “creado” un mundo, un planeta, Pandora, en un remoto sistema (más bien un satélite de otro planeta) son su peculiar y específica biosfera. Se ha currado (él y su equipo) un complejo entramado de formas animales y vegetales y hasta una lengua especifíca para los na’vi, la especie que ocupa el escalón superior en la estructura biológica del planeta.

Pero creo que no es NADA ORIGINAL ni en el argumento ni en los detalles.

Hagamos primero unas reflexiones sobre ambas cuestiones.

Pandora es, como digo, un satélite del planeta Polifemo, con una atmósfera similar a la terrestre aunque con presión, concentración gaseosa y gravedad diferente, por lo que los humanos deben ayudarse de máscaras para respirar. En el planeta hay una variada biosfera en la que plantas y animales forman una especie de entramado único alimentado por una energía común que tienen un epicentro, el Árbol de las Almas, del que emana, irradiando a todo el planeta y interconectándose con todos los seres vivos. Esa energía común es llamada Eywa por los na’vi. En diversas escenas se nos muestra una variada tipología de plantas: grandes árboles, plantas con hojas de varios metros de embergadura, especie de flores que reaccionan al tacto, etc. muchas de ellas con una brillante fosforescencia nocturna. En el siguiente escalón se nos muestran diversos animales terrestres, unos en el nivel de consumidores de plantas y otros en el de depredadores. Todos parecen tener en común una más que improbable característica evolutiva: seis patas, cuatro delanteras y dos traseras. Hay también animales voladores, parecidos a los pterodáctilos, los ikran y otros. Entre las peculiaridades adaptativas de la fauna de Pandora llama también la atención un sistema respiratorio en el que la nariz u hocico se sustituye por varios orificios a ambos lados del pecho, una especie de branquias frontales; también destaca la presencia de un par de ojos secundario y, sobre todo, dos largos apéndices que surgen de la cabeza hacia atrás, con una especie de trompeta final de la que surgen unos filamentos que pueden conectarse con el equivalente de otros animales y que parece formar parte del mágico sistema de interconexión global del planeta.

Los na’vi son la especie “inteligente”. Con una altura superior a la media humana, alrededor de tres metros, son antropomorfos; pero con rasgos felinos (sin excluir una larga cola y unos grandes ojos gatunos) y con piel azul veteada. A diferencia del resto de animales sólo tienen cuadro extremidades: dos brazos, con manos con cuatro dedos, y dos piernas. Su estructura muscular es humanoide y tienen un dimorfismo sexual simlar a los humanos, aunque machos y hembras tienen una capacidad muscular idéntica, por lo que éstas realizan funciones guerreras iguales que los machos y parece no haber división de funciones clara, si bien en alguna escena aparecen las hembras portando crías en sus brazos, cosa que no hacen los machos. Otra diferencia “curiosa” con los restantes animales es que sólo tienen un apéndice “de conexión” que coincide con su larga coleta (no queda claro si es que su apéndice está cubierto de pelo o que es el propio pelo, ni está claro por qué los na’vi sólo tienen uno y los demás animales dos)

Desde un punto de vista etnográfico, los na’vi se organizan en clanes de unos centenares de individuos, machos y hembras, con un líder macho y una líder hembra, a la vez algo así como una chamán o sacerdotisa, “pontífice” para coordinar el “enlace” con Eywa. Son cazadores y utilizan para ello grandes flechas lanzadas con arcos. Su armamento se completa con unos largos cuchillos que enfundan en una vaina colocada en una banda alrededor del pecho y la espalda. Se mueven con enorme agilidad en tierra firme y por las ramas de los árboles; pero también se desplazan por tierra sobre unos sextúpetos parecidos a caballos, que se alimentan de néctar de flores con una larga lengua que surge de su afilado hocido (su silueta recuerda enormemente la de las representaciones de caballos en el arte ibérico y griego de la época geométrica); y por el aire, montados en los icran, animal que recuerdda, como decía, a los pterodáctilos y que se “emparejan” de por vida a su jinete. En ambos casos, “caballos” y “pterodáctilos”, el jinete y el animal se conectan mediante sus “trompas” y así interactúan. Nada se nos dice sobre el sistema reproductivo, aunque se atisba que no debe diferir excesivamente del humano (…) y sí parece que existe una especie de monogamia y vínculos permanenetes de padres e hijos.

En Pandora, además, existe un vórtice energético, coincidente con el llamado Árbol de las Almas que genera una irregularidad magnética que hace que inmensos bloques pétreos floten literalmente en el aire. Y hay un mineral, el unobtanium, con unas peculiares características que despiertan la codicia comercial de una empresa terrestre que viene a ser una especie de concesionaria de la explotación de los recursos minerales de Pandora. Esta es precisamente la base del “conflicto”: un gran depósito subterráneo de unobtanium se encuentra bajo las raíces del inmenso árbol en el que vive el clan na’vi de los Omaticaya y al que éstos llaman Árbol Madre.

Parece que el contacto humano con Pandora comenzó con intereses puramente científicos. Los na’vi llaman a los humanos “gente del cielo” y el contacto entre ambos, que debió tener en su inicio una vía directa, se realiza preferentemente a través de avatares. Éstos son na’vi creados por ingeniería genética, mezclando ADN na’vi y humano, una especie de marionetas carentes de vida independiente hasta que, por medio de un transductor mecánico, el humano correspondiente se conecta con su avatar; en ese momento de la conexión el humano deja de “funcionar”, lo mismo que el avatar cuando el humano se desconecta. El avatar permite al humano moverse y respirar como un na’vi e interactuar con ellos de un modo más “familiar”.

Dentro del programa científico, un marine, Jake Sully, parapléjico como consecuencia de acciones en campaña, sustituye a su hermano gemelo fallecido para “ocupar” su avatar. En su primera misión como tal se extravía y entra en contacto con Neytiri, una hembra na’vi del clan Onomaticaya. Tras algunas reticencias del clan termina integrándose, aprendiendo a ser guerrero na’vi y a ser aceptado como uno más.

Pero los inetereses comerciales y la intransigencia militar representada por el director de la empresa y el jefe militar del destacamento de marines en el planeta, ponen a Jake Sully entre dos fuegos: los intereses comerciales asociados a la obediencia al jefe militar y su creciente empatía con el mundo na’vi, que termina ganándosele.

Ciegos por sus intereses, los humanos atacan Árbol Madre con el objetivo de hacerse con el ubtanium y se desencadena una desigual guerra. Jake Sully lidera a los na’vi, luchan con denuedo por tierra y aire y, finalmente, se les unen el resto de especies del planeta… Eywa ha oído las súplicas y se sacude el peligro humano. Sully, con la inervención de la propia Eywa, termina abandonando su curpo humano y viveindo exclusivamente “en” su avatar.

Pero… ya digo, nada nuevo.

Empecemos por los detalles, por alguno de los detalles.

El asunto de la “traslación mental” entre el humano y el avatar no es nada nuevo; salvando las distancias, está presente en la saga Matrix e incluso en otras películas anteriores, como la Brain Storm de los 80

El tema de la “conexión” universal de los seres de Pandora, tampoco se lo ha inventado Cameron de la nada, la teoría Gaia, aplicada a la Tierra (pura entelquia especulativa, claro) es algo similar y fue tratado en alguna novela de Asimov de la serie Fundación.

Y el entramado del argumento… nada, nada, nada nuevo. Es más, diría que en parte es la misma “americanada” de siempre: el maniqueísmo del bueno y el malo, del medio malo que se convierte en bueno y el de la “salvación” y la “victoria” de los buenos con una intervención divina. Es más, el guión parace directamente inspirado en Bailando con Lobos y en Un Hombre llamado Caballo. Los na’vi son el remedo de los indios americanos que en el inicio del western eran los “malos” y pasaron a ser los “buenos” por su vinculación a la tierra, su “ecologismo”. La estética de los adornos na’vi, su armamento, su forma de montar los sextúpedos pseudocaballos, sus gritos de guerra y su filosofía de vida recuerdan demasiado a la imagen transmitida por los “western modernos”

Y… el cine americano, está claro, no se puede quitar el complejo de superioridad de su propia sociedad. Estados Unidos es el Mundo y el resto somos simple compañía, casi siempre ignorada. La Tierra tiene a los USA como portavoz y como salvador. Eso sí, haciendo una quizás hipócrita autocrítica, hay “malos”; pero los buenos siempre surgen de ellos mismos.

Hay además grandes contradicciones: las incongruencias evolutivas de las especies diseñadas, el carácter guerrero de unos seres como los na’vi aparentemente paradigmas del pacifismo…

James Cameron es un experto en taquillas, un auténtico Midas del cine. Sus películas son espectaculares y algunas de ellas me gustaron en su momento y me gustan…

…pero él me cae como una patada en las narices.

… y empecé esta entrada hablando positivamente…

DESESPERANZA

 

“Bajo el capitalismo el hombre explota al hombre. Bajo el comunismo, es justo lo contrario”

(John Kenneth Galbraith)

Hay una intrínseca perversión en un sistema en el que el sudor, los callos en las manos y las lesiones producidas por el esfuerzo en el trabajo están infinitamente peor pagadas que la habilidad para saber cuándo comprar o cuándo vender unas participaciones de papel en sociedades de papel.

Derribar ese sistema es una utopía irrealizable. Hubo un tiempo de esperanza que se pudrió según nació y dio lugar al reparto de la podredumbre y a la generación de nuevos privilegiados. Tal vez si el derribo se produjera de modo simultáneo a nivel mundial la utopía anidaría en la realidad, se podría acabar con el injusto reparto de la riqueza y con las supersticiones generadas por la incultura… ¿o sería la vía para la aparición de nuevos privilegiados mundiales y el reparto de podredumbre a nivel universal?

Casi mejor, ¡que paren el mundo, que me apeo!

Un pobre de pedir pensando qué comprar

Multimillonarios solazándose

¿AÑO NUEVO? (de calendario-V)

Y llegamos a otra pamplina festivalera.


Hoy a las 24:00 h.  termina el año 2009 de la era cristiana del calendario gregoriano y una infinitésima de segundo después comenzará el año 2010 del mismo calendario. Sólo una parte de la Humanidad vivirá este hecho como algo trascendente a nivel cotidiano. En cualquier caso será importante porque a efectos comerciales, en este mundo crecientemente globalizado, será así y habrá balances contables que cerrarán y comenzarán, los intereses bancarios correrán por las cuentas, los plazos de activos vencerán, etc. Sin embargo, para muchos seres humanos será un punto intrascendente en SU calendario.

En esta parte del orbe, por el contrario, asistiremos a la consabida diarrea verbal sobre el fin de un año y el comienzo de otro, los resúmenes de acontecimientos del año y las previsiones del siguiente, etc.

Y escucharemos hasta la saciedad que asistimos al fin de la primera década del siglo XXI¡MEEEEEJJJJ, ERROR!

Cuando pasamos del 1999 al 2000 ya hubo hasta el hartazgo miles de sandeces milenaristas.

Y nadie ha establecido, ni ha propuesto y se ha convenido, que los años acabados en 0 sean los del comienzo de las décadas y, consiguientemente, de los siglos.

El razonamiento para defender lo contrario, es decir, que los años acabados en 0 son en realidad los últimos de cada década o cada siglo no tiene nada que ver con lo que aparece en diversos foros, blogs y webs sobre si existió o no el año 0, sobre si Dionisio el Exiguo (del que hablaba en la anterior entrada) conocía o no el número 0). El razonamiento es mucho más sencillo.

Cuando contamos cantidades de cualquier cosa que se pueda contar no empezamos con 0. Si contamos los euros que llevamos en el bolsillo no empezamos diciendo “cero” para el primero de los euros que contamos, “uno” para el segundo y así sucesivamente. Si lo hiciéramos así, cuando llegáramos a “diez” tendríamos en la mano 9 euros, no 10. Pues exactamente lo mismo pasa con los años.

Cierto es que en el 1 de enero del año 1 no hubo nadie que dijera “hoy empezamos la era cristiana”. Ni en el 31 de diciembre del año 10 nadie que dijera “hoy acaba la primera década del siglo I”… entre otras cosas porque esas fechas no existieron… En realidad sólo son una equivalencia temporal “a posteriori”. Pero, de todas formas, el razonamiento es simple, no se cumplió la primera década del siglo I hasta el año 10. Por tanto, la conclusión, trasladada a la situación de hoy, es que queda exactamente un año para que se acabe la primera década del siglo XXI, que empezó el 1 de enero de 2001

Da igual. En cualquier caso hoy nos hartarán a expresiones alusivas al comienzo de la segunda década del siglo XXI

A mí, particularmente, me irrita tanta tontería.
Aunque en el fondo me da igual.